Nota: el siguiente texto es una traducción propia al español del post 'Marxism without revolution: Class', publicado por John Quiggin en Crooked Timber. Los títulos de las obras fueron traducidos si existe edición en español. Los links, a reseñas de las obras y a biografía sobre autores, son agregados míos, por si el lector quiere profundizar en algo; no están presentes en el post original. Entre paréntesis rectos incluí títulos, frases o expresiones en el idioma original, que me parecieron importantes por si quedan dudas sobre lo que el texto en español quiere decir.
Abro comillas: "
He mencionado el trabajo Imaginando Utopías Reales [Envisioning Real Utopias] de Erik Olin Wright un par de veces, y también he estado leyendo El Enigma del Capital [Enigma of Capital] de David Harvey y Si eres igualitarista ¿como es que eres tan rico? [If you're an Egalitarian, how come you're so rich?] de Jerry Cohen. De distintas formas, todos estos libros plantean la siguiente pregunta: ¿en que se convierte el Marxismo si se abandona la creencia en la factibilidad o la deseabilidad de la revolución? (1). Para dar una mi respuesta personal condensada: contiene muchos puntos de vista [insights] interesantes, pero también un alto riesgo de parálisis política.
Planeo organizar mis puntos en tres apartados: Clase, Capital, y Crisis. En este post hablaré sobre Clase.
El análisis de la economía y la historia en términos de lucha de clases es el principal elemento distintivo del Marxismo, y permanece como esencial para su entendimiento adecuado. Una vez dicho esto, la especificidad del análisis Marxista de clase, en el que la clase trabajadora industrial, apilada en grandes fábricas, y crecientemente homogeneizada y pauperizada sirve como el agente inevitable de la revolución, claramente no ha funcionado y no va a hacerlo. En el camino estándar del desarrollo capitalista, la etapa en que los trabajadores industriales (definidos ampliamente de forma de incluir todo tipo de trabajo manual no agrícola) constituyen aunque sea una parte mayoritaria de la fuerza de trabajo, tiende a ser de poca duración. En las economías desarrolladas contemporáneas, este tipo de trabajadores son una minoría de la población; aun si se toma en consideración los alrededor de 100 millones existentes en China. Y la clase trabajadora, considerada aun mas genéricamente como personas que se ganan la vida a partir de su trabajo, es demasiado heterogénea para formar una clase autoconciente, una 'clase-para-si'. De una forma u otra, tanto Wright como Harvey y Cohen formulan o reconocen este punto.
Como lo plantea Cohen, la clase trabajadora revolucionaria postulada por Marx debía satisfacer cuatro condiciones:
- ellos son la mayoría de la sociedad;
- ellos producen la riqueza;
- ellos son los explotados;
- ellos son los necesitados.
Citando la discusión previa en el blog Directionless Bones, las condiciones 1 y 2 le dan al proletariado la capacidad de revolucionar a la sociedad, y las condiciones 3 y 4 le dan las razones para hacerlo.
Parece claro, como dice Cohen, que ninguna definición sensata de 'clase trabajadora' va a satisfacer todas las cuatro condiciones.
Por otro lado, claramente hay una clase auto-conciente y en términos generales, dominante, centrada en el control del capital, pero que incluye muchas personas cuya fuente de poder y riqueza se deriva de su trabajo en vez de su ingreso del capital. En una definición estricta, esta clase incluye el 1% mas rico de los hogares de los Estados Unidos, que recibe actualmente alrededor del 25% de todo el ingreso del país y posee alrededor del 35% de toda la riqueza. Generalizando, el 20% mas rico de la población ha incrementado o mantenido su participación en el ingreso nacional mientras que el 1% se ha tornado aun más rico. Este grupo mas amplio controla más de la mitad de todo el ingreso y la riqueza.
La mayor parte de la élite política en los países desarrollados, pero principalmente en los EEUU, está formada por miembros de este top 1%, o por miembros del top 20% que aspira a ingresar al top 1%. Además de controlar buena parte de los procesos políticos a través de su participación política directa, o mediante donaciones políticas, esta clase ejerce el poder directamente a través de la propiedad del capital y particularmente a través del control del sistema financiero. Cualquiera que intente entender la formulación de políticas y la política en general (y a los políticos) [policy and politics] sin tener en cuenta el rol central de esta clase, está condenado al fracaso.
Volviendo a las condiciones de Cohen, se puede decir de este top 1% que:
- ellos son una pequeñísima minoría de la sociedad;
- ellos consumen mucha más riqueza de la que realmente aportan;
- ellos explotan su control del capital para su beneficio propio;
- ellos son el principal obstáculo para cubrir un amplio rango de necesidades sociales.
En un análisis Marxista, sería natural a esta altura usar el término 'clase dominante' y enfatizar, aun más de lo que lo he hecho hasta aquí, que gran parte de los temas que aparecen en el debate político son poco mas que meros reacomodos dentro de un comité ejecutivo que es en gran medida manejado por esta clase. Hay mucho para aportar en esta línea de análisis, pero ante la ausencia de cualquier indicio de derrocamiento revolucionario de la clase dominante, no parecería llevar a ningún lado, salvo quizás al derrotismo ["defeatism"].
Y, para parte de la izquierda académica, el derrotismo es visto como positivamente deseable. Una vez que se ha realizado un análisis crítico, y se ha demostrado la inutilidad de cualquier intento de cambiar las estructuras actuales sin ser con una revolución, el trabajo ya está hecho, y es tiempo de un buen merecido café [ it’s time for a well-earned cafe latte].
Mas comúnmente, quizás, los izquierdistas siguen trabajando en proyectos de reforma y de resistencia asumiendo implícitamente que ningún cambio fundamental va a tener lugar, mantieniendo a la vez una fe no-operacional en la posibilidad de, o aún en la inevitabilidad de, la revolución ["while maintaining a non-operational faith in the ultimate possibility or even inevitability of revolution"].
Si el derrotismo fuera justificado, todo esto no sería sino un dato lamentable sobre el mundo. En realidad, sin embargo, la clase dominante sufrió una serie de derrotas históricas a lo largo del siglo que pasó entre los escritos del propio Marx y el resurgimiento del liberalismo de mercado en los 70's. La creación de un estado benefactor democrático [democratic welfare state], basado principalmente en impuestos progresivos, produjo sociedades con una distribución mas igualitaria del poder económico y político en comparación con cualquier otra desde el surgimiento de la agricultura, y con mejores estándares de vida para prácticamente todos, en el mundo desarrollado.
Y aun décadas después de que el top 1% ha ganado terreno, aun están lejos de ser omnipotentes. A pesar de los continuos ataques, las estructuras básicas del estado benefactor siguen intactas, y han existido algunas extensiones importantes (2).
La existencia de estas estructuras implica que un conjunto relativamente simple de demandas políticas factibles, que involucran principalmente revertir las pérdidas de las últimas décadas, podría servir de base para una oposición política al gobierno del top 1%. Los elementos principales son bastante obvios, e incluyen:
- reimposición del control sobre el sistema financiero;
- restauración de un sistema impositivo progresivo, combinado con un ataque vigoroso a la evasión internacional de impuestos;
- pasaje del peso de las medidas de 'austeridad' sobre las espaldas de aquellos responsables de la crisis, y rechazo de los recortes al estado de bienestar;
- revocación de las leyes antisindicales y creación de medidas que faciliten la organización sindical.
Por supuesto, armar un programa político es una cosa, y que exista un movimiento político que lo lleve adelante, es otra. Y por ahora el top 1% gobernante se las ha arreglado para convertir el enojo generado por sus fallas, en ventajas políticas propias. Pero, aun más que en los 80's y los 90's, o aun que en la primera década de los 2000, existe espacio para una alternativa radical. Aun dentro de la clase dominante, la fe en los beneficios de los mercados en general y de los mercados financieros en particular, se ha disipado en gran medida. Lo que les queda es una visión pesimista de "lo que tenemos, lo mantenemos".
Un movimiento político efectivo movilizaría los intereses directos del alrededor de 80% de la población que está perdiendo terreno en términos relativos (y, en los EEUU, en términos absolutos), junto con el interés del otro 20% de la población en un sistema social más justo y estable; a diferencia del top 1%, este top 20% no puede aislarse fácilmente de la sociedad en su conjunto o contar con la posibilidad de pasar su posición social a sus hijos sin problemas.
No hay un vehículo político obvio para este movimiento. Los partidos socialdemócratas [social democratic parties] (sin incluir el Partído Demócrata de los EEUU) se ven o bien ineficaces o bien irremediablemente comprometidos, mientras que los Verdes parecen atascados en ser una minoría permanente. Pero han habido muchos realineamientos radicales de estructuras políticas partidarias en el pasado, y comúnmente éstos pasan cuanto menos probable parecen.
Esto es más que suficiente para un post solo. Como siempre, expongo mis pensamientos propios para discutirlos abiertamente, en lugar de reclamar cualquier fin para ellos.
(2). Los mas notables son el beneficio médico en prescripción de drogas del gobierno de Bush, y el plan médico de Obama. Aunque estas medidas estaban plagadas de regalos a intereses poderosos, de todas formas representan una extensión muy significativa del rol y la responsabilidad del estado en la protección de sus ciudadanos contra los riesgos derivados de los problemas de salud.
" Cierro comillas
Comentarios al autor del texto original en inglés, en el post original. Qué, por cierto, incluye en sus comentarios una discusión muy interesante.
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