El título debiera ser en concreto 'Uruguay rumbo al investment grade'. En los últimos meses son varias las apariciones en prensa tocando el tema; como por ejemplo hoy en Montevideo Comm. Antes, el Vicepresidente Astori en El Observador, y el Ministro de Economía Fernando Lorenzo, no recuerdo ya en qué medio. El último informe de la calificadora de riesgo Moody's (descarga) dice explicitamente que monitoreará al país este año y medio que viene, a determinar si cumple los requisitos para tener el famoso grado inversor o Investment Grade. En el marco de una relativa calma y buen desempeño del país en contraste con los desbarajustes a niveles internacionales (europeos por ejemplo), y considerando la trayectoria de ascenso en las calificadoras, no es nada descabellado concluir que tarde o temprano Uruguay va a tener el investment grade. Potencialmente a fines de este año. Hasta el Fondo Monetario Internacional lo dice. Y esto, ¿que implicancias tendría?
Muchos de los operadores en los mercados financieros son instituciones constreñidas por mandatos, reglamentos o leyes: de la misma forma que las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP) no pueden invertir el dinero en bonos del tesoro de Zimbawbe, muchas instituciones no pueden invertir (o pagan un sobrecosto por hacerlo) en papeles emitidos por el Uruguay. Y obtener el grado inversor es justamente pasar a estar en la lista de paises 'razonables' en una larga lista de dimensiones. Los principales impactos de la obtención del grado inversor que se señalan en la literatura académica y en los boletines de las consultoras, son: i) la baja del costo de la financiación en mercados internacionales; ii) el acceso a mayor financiamiento; y iii) una baja en la exposición a distintos tipos de riesgo, en particular los derivados de los vínculos con la región. La idea es simple: con inversores interesados en poner su dinero en Uruguay, más en un contexto en que los mercados emergentes son un poco más atractivos que de costumbre (en el marco de los problemas europeos por ejemplo), se puede conseguir el mismo dinero más barato, o hasta más dinero y más barato y, por lo tanto, depender un poco menos de los lazos financieros con la región (este último punto y algo de evidencia empírica sobre todo esto, en este trabajo). No sólo la idea es simple sino que además en los hechos es lo que efectivamente pasa. ¿Pero qué es 'el Uruguay' en este contexto? Principalmente, el Estado. Vale decir, es el gobierno el que eventualmente puede pedir préstamos pagando menos tasa de interés que ahora. Lo cual, claro, es una cosa buena; uno puede hipotéticamente pensar que, si todo lo demás sigue igual, esto podría significar dinero ahorrado para inversión en infraestructura, o educación, o programas sociales, o simplemente ahorrado para tiempos peores.
En segundo plano, tener un investment grade puede implicar otros impactos. En particular se asocia a mayor Inversión Extranjera Directa (IED), ya sea inversores poniendo dinero en activos financieros de todo tipo (en cartera) o invirtiendo en términos físicos, es decir, comprando ladrillos en fábricas existentes o abriendo negocios nuevos. Tal es el poder del investment grade. También existe un impacto positivo en otros mercados derivados del reconocimiento del Uruguay como país 'solido', vale decir, es una buena carta de presentación para empresas exportadoras por ejemplo. Si Uruguay tuviera una bolsa de valores minimamente existente podría existir un impacto positivo; quizás exista un mayor estímulo a su desarrollo entonces. También, el sistema financiero puede beneficiarse de todo esto y eventualmente por alguna serie de canales, recuerdo de mis clases en facultad, podría llegar a bajar el costo del crédito interno al país.
Hasta aquí todo muy lindo, todo muy teórico. Ahora bien, ¿que nos enseña la anterior experiencia del Uruguay? Habiendo obtenido el grado inversor en 1997, perdiéndolo en 2002, ¿que podemos sacar en concreto?. Pues, aparentemente, nada. Una búsqueda algo concienzuda muestra no tenemos mucha idea de qué impactos tuvo esta medida en el pasado. Hay excelentes artículos de Steneri, Frache y Katz, y otros, vinculados al tema del acceso al crédito internacional, pero no encuentro un mínimo estudio de impacto. También, mirar las series de inversión extranjera, exportaciones, importaciones, en el período en cuestión, no aporta demasiado. Quizás porque sean pocos años, o porque al poco tiempo Brasil empezó con turbulencias y el efecto contagio impide ver algún efecto 'investment grade'. Pero bueno, ¿hay alguien tratando de investigar qué puede pasar cuando Uruguay obtenga el grado inversor?. Pues parece, y espero equivocarme, que tampoco. Acá una presentación a cargo del MEF, acá comentarios de Lorenzo, pero nada en claro. Aparentemente Uruguay ya estaría pagando tasas de interés en línea con otros países que ya tienen el grado inversor, lo que en general se llama 'el mercado ya descontó' el grado inversor. Quizás el mayor impacto no sería el abaratamiento del crédito sino la potencial entrada de capital.
Entonces, y pensando en voz alta, ¿hay alguien haciendo las cuentas relativas a los potenciales impactos negativos que esto puede tener? Digo, horas de clase pasadas escuchando los potenciales problemas del flujo de capital dentro de un país sin demasiados controles, no pasaron en vano. Acaso, ¿no tenemos a Stiglitz y a Krugman responsabilizando a la liberalización de la cuenta capital como parte de los problemas de América Latina en los noventa? ¿O recomendando controles de capitales de alguna forma, para restringir impactos negativos? Más cerca, ¿No tiene Brasil acaso un pequeño impuesto asociado a los flujos de capitales de corto plazo? Pensando en voz alta, ¿el ingreso de capital no presionaría el dolar a la baja, y por lo tanto a los productores agropecuarios y a los exportadores en general a iniciar otro ciclo de liturgias y rituales clamando por intervención gubernamental para, justamente, evitarlo? El sector privado que aplaude cuando Lorenzo dice que el investment grade está a la vuelta de la esquina, ¿no lo percibe como potencialmente peligroso? Si al final de todo baja el costo del crédito interno, ¿no tendremos un problema de exceso de endeudamiento para consumo? Asociado a una potencial baja del dolar, ¿otra vez endeudarnos para pagar importaciones?. ¿Tenemos acaso un sistema legal y de regulación en línea con el necesario para evitar potenciales impactos negativos? ¿No tendrá el gobierno incentivos para emitir deuda en moneda extranjera, y potencialmente desacelerar el proceso de desdolarización?
Obviamente, nada de eso va a pasar realmente, o con tanto dramatismo. Pero, simplemente, sería bueno saber que hay alguien haciendo los deberes en algún lado. Por ejemplo, sería una muy mala señal que una vez logrado el investment grade, se quieran hacer cambios regulatorios o impositivos, vale decir, queda muy mal poner impuestos al capital a posteriori, eso es 'cambio de las reglas de juego'. A sabiendas de que se va a llegar al investment grade, tenemos (digamos) un año para hacer las cuentas y tener una estrategia (si fuera necesaria). Tenemos también un año para pensar, que puede pasar con el dolar, si lo podemos (queremos) evitar, o no, o instar al sector privado a que tome medidas preventivas, se vuelva (más) competitivo, etc. Un año para mirar con lupa la experiencia en 1997 - 2002, y con lupa la experiencia de Brasil, Panamá, Indonesia, y otros países que tuvieron, perdieron, y recuperaron el investment grade. Un año para que los economistas que saben de macroeconomía tomen su modelo de tres bienes de Vaz, o el viejo y querido Mundell-Fleming, o el Dornbusch, o cualquier cosa que sirva, y hagan un esquemita de lo que podría pasar, y cómo tomar al máximo ese impacto positivo y neutralizar su lado negativo. Sería bueno o bien que alguien insistiera en que estas paranoias son, justamente, paranoias, y que no hay efectos negativos, o que se tomarán medidas paliativas (cuales, cuando), o bien que alguien insistiera en poner la discusión sobre la mesa, en forma crítica, sobre las implicancias del investment grade (que, repito, es algo a lograr, claramente). Sería bueno que lo que se tenga que regular y se tenga que gravar, se haga de antemano. De hecho sería bueno no perder la oportunidad para discutir, justamente, regulación e impuestos al flujo de capitales. Pero más aun, ante la inminencia del investment grade, sería bueno saber que hay alguien haciendo algo seriamente sobre el tema, y que no quede sólo en dos o tres personas pensando en voz alta.

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