<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035</id><updated>2012-03-03T23:46:39.040-02:00</updated><category term='investment grade'/><category term='emprendedurismo'/><category term='historias'/><category term='david tibet'/><category term='Schelling'/><category term='uruguay'/><category term='cooperativismo'/><category term='música'/><category term='ciudad'/><category term='santas'/><category term='he dicho'/><category term='racismo'/><category term='ZU'/><category term='academia'/><category term='barcelona'/><category term='política'/><category term='Santa Lucía'/><category term='situacionismo'/><category term='economía'/><category term='Malpaso'/><category term='en vivo'/><category term='viajando'/><category term='current 93'/><category term='sociedad'/><category term='ambiente'/><category term='segregación'/><category term='espectáculo'/><title type='text'>tres rosas amarillas</title><subtitle type='html'>siempre que paró llovió</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>52</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-7240910695527528320</id><published>2012-03-03T08:59:00.001-02:00</published><updated>2012-03-03T09:19:51.723-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ciudad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='economía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='segregación'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='racismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Schelling'/><title type='text'>La ciudad y el racismo interior</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Supongamos doscientas personas. Si uno no fuera racista, por ejemplo, estar en una zona&amp;nbsp;en que la mitad de los vecinos fueran 'como uno' y la otra mitad fueran 'como los otros', distribuidos mas o menos al azar, por ejemplo, no supondría un problema. Quizás uno tuviera una leve, levísima, preferencia, por estar en una zona con otra composición, digamos, 51% 'como uno', 49% como 'los otros', lo que&amp;nbsp;difícilmente&amp;nbsp;puede calificarse de racista; en todo caso, hay actitudes peores, uno ni siquiera está diciendo nada malo sobre 'los otros', solo los prefiere apenas 1% menos en su zona. Digamos por ejemplo que son doscientas personas en un aula. Y digamos que si a uno no le gusta dónde está, porque es 50% y 50% (y uno prefiere 51% y 49%), puede simplemente cambiarse de lugar. Y supongamos que el resto de las personas 'como uno' comparten casualmente esa preferencia 51%-49%, y también se pueden cambiar de lugar. &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Thomas_Schelling" target="_blank"&gt;Thomas Schelling&lt;/a&gt; se ganó un premio Nobel por mostrar que el resultado final del ejemplo es segregación perfecta; si todos se mueven hasta estar satisfechos, resulta una zona exclusiva de 'unos' y otra exclusiva zona de 'otros' con una frontera vacía en el medio, no sea cosa que se toquen, no señor.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De hecho &lt;a href="http://ccl.northwestern.edu/netlogo/models/run.cgi?Segregation.734.460" target="_blank"&gt;este juego&lt;/a&gt;&amp;nbsp;permite al usuario fijar la cantidad de personas, la preferencia por la gente como uno, y a partir de un punto inicial de 'todos mezclados' simular los movimientos de cada persona hasta que todos estén contentos y satisfagan su preferencia. Es bastante impresionante correrlo para 2500 personas y ver cómo con el dichoso 51% se arman varios barrios, varios ghettos,&amp;nbsp;herméticamente&amp;nbsp;delimitados. Schelling simuló varios casos con un tablero de ajedrez y monedas de distinto valor, representando distintos 'ellos' y 'nosotros'; la simulación del link mas arriba es exacta pero poco entretenida, una versión altamente&amp;nbsp;didáctica&amp;nbsp; (está en ingles pero alcanza con &lt;i&gt;ver lo que pasa&lt;/i&gt;) puede verse aquí:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;object class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://1.gvt0.com/vi/JjfihtGefxk/0.jpg" height="266" width="320"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/JjfihtGefxk&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/JjfihtGefxk&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Vi esto en clase de Economía Urbana el lunes, antes de ver toneladas de modelos y explicaciones complejas de cómo y porqué segregación racial en las ciudades, discriminación racial en los mercados de trabajo (en términos de salarios o de tipos de trabajo, por ejemplo). Hay cientos de fundamentos para distintos tipos de discriminación, para concluir por ejemplo que los trabajadores de una minoría racial pueden ser discriminados porque los jefes discriminan, el caso clásico, pero también si los clientes discriminan, o si los trabajadores de la mayoría racial discriminan. Los trabajadores de la minoría pueden quedar entrampados simplemente por el poder de las creencias; si todos creemos que los trabajadores de las minorías son mas vagos, rinden menos, se educan menos, desconfiaremos de ellos y los contrataremos con menos frecuencia y, entonces, ¿que incentivo tiene el trabajador de la minoría para educarse, calificarse, esforzarse?&amp;nbsp;Pero mas allá de todo esto, &amp;nbsp;el profesor optó por empezar con el ejemplo de Schelling por lo que creo que es su enorme fortaleza, que es mostrar que para que terminemos todos separados y aislados apenas hace falta un uno por ciento de preferencia y la capacidad de cambiarse de lugar. Mudarse es caro, claro, pero, entonces, ¿cómo sería mi ciudad si todos los que quisieran mudarse pudieran hacerlo? ¿no es eso un poco lo que ha estado pasando en estos últimos, digamos, cinco años?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Claramente 'el racismo' es un tema extremadamente mas complejo y que se superpone sin ser idéntico al fenómeno de la segregación racial: uno puede querer vivir en un barrio con 51% personas como uno sin pensar que 'los otros' son inferiores, torpes, vagos, lerdos, criminales,&amp;nbsp;promiscuos, etc. De hecho hay un argumento poderoso que sostiene que la segregación de ingreso, por ejemplo, es beneficiosa: ya que ricos consumen cosas 'de ricos' y pobres consumen cosas 'de pobres' tiene sentido que se agrupen y que alguien se especialice en proveerles los bienes acorde a sus gustos, necesidades, y capacidad de pago. La segregación genera un Giordano Coiffeur en un barrio y un Peluquería Tito's en otro, mientras que la integración perfecta genera algo por el camino, en que el servicio es quizás demasiado caro para los pobres y poco sofisticado para los ricos. O bien genera la coexistencia de ambos dos, en que el pobre se fastidia porque la peluquería de su esquina justo es una Giordano y no es Tito, y tiene que caminar, y viceversa.&amp;nbsp;Pero la segregación de ingreso es otro tema (aunque ligado a la segregación racial, claro), con otros argumentos, causas, explicaciones, consecuencias, y políticas para combatirla.&amp;nbsp;En este mismo estilo, uno podría sostener que la segregación en 'ellos' y 'nosotros' puede ser beneficiosa si 'ellos' consumen distintas cosas que 'nosotros'. Y acá debería empezar la discusión sobre retroalimentación de fenómenos, trampas de pobreza, guetos, etc. Pero no. Así, volviendo al tema de la segregación racial, el trabajo de Schelling (originalmente de los sesentas y setentas) sigue siendo&amp;nbsp;increíblemente&amp;nbsp;impresionante e&amp;nbsp;ilustrativo de cómo ese uno por ciento alcanza para, cuando no hay trabas, levantar muros entre las personas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-7240910695527528320?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/7240910695527528320/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=7240910695527528320&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/7240910695527528320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/7240910695527528320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2012/03/la-ciudad-y-el-racismo-interior.html' title='La ciudad y el racismo interior'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-389712857140628679</id><published>2012-01-27T07:52:00.004-02:00</published><updated>2012-01-28T09:20:38.869-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='investment grade'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='economía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='uruguay'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='política'/><title type='text'>Pensando en voz alta: Uruguay y el investment grade</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;a href="http://farm3.staticflickr.com/2412/5731710335_dbfcfde6bd.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="200" src="http://farm3.staticflickr.com/2412/5731710335_dbfcfde6bd.jpg" width="132" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;El título debiera ser en concreto 'Uruguay rumbo al investment grade'. En los últimos meses son varias las apariciones en prensa tocando el tema; como por ejemplo &lt;a href="http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_158981_1.html"&gt;hoy en Montevideo Comm&lt;/a&gt;. Antes, el Vicepresidente Astori en El Observador, y el Ministro de Economía Fernando Lorenzo, no recuerdo ya en qué medio. El último informe de la calificadora de riesgo Moody's (&lt;a href="http://www.montevideo.com.uy/andocasociado.aspx?158981,351974"&gt;descarga&lt;/a&gt;) dice explicitamente que monitoreará al país este año y medio que viene, a determinar si cumple los requisitos para tener el famoso grado inversor o Investment Grade. En el marco de una relativa calma y buen desempeño del país en contraste con los desbarajustes a niveles internacionales (europeos por ejemplo), y considerando la trayectoria de ascenso en las calificadoras, no es nada descabellado concluir que tarde o temprano Uruguay va a tener el &lt;i&gt;investment grade&lt;/i&gt;. Potencialmente a fines de este año. Hasta &lt;a href="http://www.uypress.net/uc_23651_1.html"&gt;el Fondo Monetario Internacional lo dice&lt;/a&gt;. Y esto, ¿que implicancias tendría?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Muchos de los operadores en los mercados financieros son instituciones constreñidas por mandatos, reglamentos o leyes: de la misma forma que las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional (AFAP) no pueden invertir el dinero en bonos del tesoro de Zimbawbe, muchas instituciones no pueden invertir (o pagan un sobrecosto por hacerlo) en papeles emitidos por el Uruguay. Y obtener el grado inversor es justamente pasar a estar en la lista de paises 'razonables' en una larga lista de dimensiones. Los principales impactos de la obtención del grado inversor que se señalan en la literatura académica y en los boletines de las consultoras, son: i) la baja del costo de la financiación en mercados internacionales; ii) el acceso a mayor financiamiento; y iii) una baja en la exposición a distintos tipos de riesgo, en particular los derivados de los vínculos con la región. La idea es simple: con inversores interesados en poner su dinero en Uruguay, más en un contexto en que los mercados emergentes son un poco más atractivos que de costumbre (en el marco de los problemas europeos por ejemplo), se puede conseguir el mismo dinero más barato, o hasta más dinero y más barato y, por lo tanto, depender un poco menos de los lazos financieros con la región (este último punto y algo de evidencia empírica sobre todo esto, en &lt;a href="http://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2011/wp1144.pdf"&gt;este trabajo&lt;/a&gt;). No sólo la idea es simple sino que además en los hechos es lo que efectivamente pasa. ¿Pero qué es 'el Uruguay' en este contexto? Principalmente, el Estado. Vale decir, es el gobierno el que eventualmente puede pedir préstamos pagando menos tasa de interés que ahora. Lo cual, claro, es una cosa buena; uno puede&amp;nbsp;hipotéticamente&amp;nbsp;pensar que, si todo lo demás sigue igual, esto podría significar dinero ahorrado para inversión en infraestructura, o educación, o programas sociales, o simplemente ahorrado para tiempos peores.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En segundo plano, tener un investment grade puede implicar otros impactos. En particular se asocia a mayor Inversión Extranjera Directa (IED), ya sea inversores poniendo dinero en activos financieros de todo tipo (en cartera) o invirtiendo en términos físicos, es decir, comprando ladrillos en fábricas existentes o abriendo negocios nuevos. Tal es el poder del investment grade. También existe un impacto positivo en otros mercados derivados del reconocimiento del Uruguay como país 'solido', vale decir, es una buena carta de presentación para empresas exportadoras por ejemplo. Si Uruguay tuviera una bolsa de valores minimamente existente podría existir un impacto positivo; quizás exista un mayor estímulo a su desarrollo entonces. También, el sistema financiero puede beneficiarse de todo esto y eventualmente por alguna serie de canales, recuerdo de mis clases en facultad, podría llegar a bajar el costo del crédito interno al país.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hasta aquí todo muy lindo, todo muy teórico. Ahora bien, ¿que nos enseña la anterior experiencia del Uruguay? Habiendo obtenido el grado inversor en 1997, perdiéndolo en 2002, ¿que podemos sacar en concreto?. Pues, aparentemente, nada. Una&amp;nbsp;búsqueda&amp;nbsp;algo concienzuda muestra no tenemos mucha idea de qué impactos tuvo esta medida en el pasado. Hay excelentes&amp;nbsp;artículos&amp;nbsp;de Steneri, Frache y Katz, y otros, vinculados al tema del acceso al crédito internacional, pero no encuentro un mínimo estudio de impacto. También, mirar las series de inversión extranjera, exportaciones, importaciones, en el período en cuestión, no aporta demasiado. Quizás porque sean pocos años, o porque al poco tiempo Brasil empezó con turbulencias y el efecto contagio impide ver algún efecto 'investment grade'. Pero bueno, ¿hay alguien tratando de investigar qué puede pasar cuando Uruguay obtenga el grado inversor?. Pues parece, y espero equivocarme, que tampoco. &lt;a href="http://deuda.mef.gub.uy/documents/15465/0/Un+debate+con+fundamentos,+Uruguay+y+el+grado+inversor_WTC+Setiembre+2011.pdf"&gt;Acá &lt;/a&gt;una presentación a cargo del MEF, &lt;a href="http://en.mercopress.com/2011/10/01/achieving-investment-grade-is-not-critical-for-uruguay-says-economy-minister"&gt;acá &lt;/a&gt;comentarios de Lorenzo, pero nada en claro. Aparentemente Uruguay ya estaría pagando tasas de interés en línea con otros&amp;nbsp;países&amp;nbsp;que ya tienen el grado inversor, lo que en general se llama 'el mercado ya descontó' el grado inversor. Quizás el mayor impacto no sería el abaratamiento del crédito sino la potencial entrada de capital.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entonces, y pensando en voz alta, ¿hay alguien haciendo las cuentas relativas a los potenciales impactos &lt;i&gt;negativos &lt;/i&gt;que esto puede tener? Digo, horas de clase pasadas escuchando los potenciales problemas del flujo de capital dentro de un&amp;nbsp;país&amp;nbsp;sin demasiados controles, no pasaron en vano. Acaso, ¿no tenemos a Stiglitz y a Krugman responsabilizando a la liberalización de la cuenta capital como parte de los problemas de América Latina en los noventa? ¿O recomendando controles de capitales de alguna forma, para restringir impactos negativos? Más cerca, ¿No tiene Brasil acaso un pequeño impuesto asociado a los flujos de capitales de corto plazo? Pensando en voz alta, ¿el ingreso de capital no presionaría el dolar a la baja, y por lo tanto a los productores agropecuarios y a los exportadores en general a iniciar otro ciclo de liturgias y rituales clamando por intervención gubernamental para, justamente, evitarlo? El sector privado que aplaude cuando Lorenzo dice que el investment grade está a la vuelta de la esquina, ¿no lo percibe como potencialmente peligroso? Si al final de todo baja el costo del crédito interno, ¿no tendremos un problema de exceso de endeudamiento para consumo? Asociado a una potencial baja del dolar, ¿otra vez endeudarnos para pagar importaciones?. ¿Tenemos acaso un sistema legal y de regulación en línea con el necesario para evitar potenciales impactos negativos? ¿No tendrá el gobierno incentivos para emitir deuda en moneda extranjera, y potencialmente desacelerar el proceso de desdolarización?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Obviamente, nada de eso va a pasar realmente, o con tanto dramatismo. Pero, simplemente, sería bueno saber que hay alguien haciendo los deberes en algún lado. Por ejemplo, sería una muy mala señal que una vez logrado el investment grade, se quieran hacer cambios regulatorios o impositivos, vale decir, queda muy mal poner impuestos al capital a posteriori, eso es 'cambio de las reglas de juego'. A sabiendas de que se va a llegar al investment grade, tenemos (digamos) un año para hacer las cuentas y tener una estrategia (si fuera necesaria). Tenemos también un año para pensar, que puede pasar con el dolar, si lo podemos (queremos) evitar, o no, o instar al sector privado a que tome medidas preventivas, se vuelva (más) competitivo, etc. Un año para mirar con lupa la experiencia en 1997 - 2002, y con lupa la experiencia de Brasil, Panamá, Indonesia, y otros&amp;nbsp;países&amp;nbsp;que tuvieron, perdieron, y recuperaron el investment grade. &amp;nbsp;Un año para que los economistas que saben de macroeconomía tomen su modelo de tres bienes de Vaz, o el viejo y querido Mundell-Fleming, o el Dornbusch, o &lt;i&gt;cualquier cosa que sirva, &lt;/i&gt;y hagan un esquemita de lo que podría pasar, y cómo tomar al máximo ese impacto positivo y neutralizar su lado negativo. Sería bueno o bien que alguien insistiera en que estas paranoias son, justamente, paranoias, y que no hay efectos negativos, o que se tomarán medidas &amp;nbsp;paliativas (cuales, cuando), o bien que alguien insistiera en poner la discusión sobre la mesa, en forma crítica, sobre las implicancias del investment grade (que, repito, es algo a lograr, claramente). Sería bueno que lo que se tenga que regular y se tenga que gravar, se haga de antemano. De hecho sería bueno no perder la oportunidad para discutir, justamente, regulación e impuestos al flujo de capitales. Pero más aun, ante la inminencia del investment grade, sería bueno saber que hay alguien haciendo algo seriamente sobre el tema, y que no quede sólo en dos o tres personas pensando en voz alta.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-389712857140628679?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/389712857140628679/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=389712857140628679&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/389712857140628679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/389712857140628679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2012/01/pensando-en-voz-alta-uruguay-y-el.html' title='Pensando en voz alta: Uruguay y el investment grade'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-7394258030881699931</id><published>2012-01-22T10:32:00.004-02:00</published><updated>2012-01-22T11:01:06.944-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='current 93'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='en vivo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='música'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='david tibet'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='barcelona'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ZU'/><title type='text'>¿Es esto todo lo que hay?</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Va descalzo, con el pantalón claro de lino apenas remangado; una botella de vino blanco empezada en una mano, una carpeta con papeles en la otra. Una hacia el piso y otra hacia el atril las manos pierden su contenido, se apoderan del micrófono, que sopesan como objeto extraño. Cinco minutos mas y ya son amigos, manos, micrófono, pies descalzos, escenario, público, la Sala 2 del Apolo, Barcelona toda, se sumerge por unas horas en el encanto de David Tibet.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://24.media.tumblr.com/tumblr_lhp0ng4RQ11qeymkxo1_500.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="133" src="http://24.media.tumblr.com/tumblr_lhp0ng4RQ11qeymkxo1_500.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tibet es siempre Tibet y siempre algo más, siempre Current 93 aun sólo; esta vez junto a Michael Cashmore forman el duo impronunciable Myrninerest. Con su pasado punk y rápido giro hacia el protoindustrial a inicios de los ochenta, este inglés es sin dudas de lo mas interesante que tiene la música y, porqué no, la poesía,&amp;nbsp;contemporánea. Gran seguidor de Edward Alexander Crowley, Tibet comparte con él su afición por lo oculto y lo místico, y ha dedicado décadas al estudio de papiros egipcios, escrituras orientales, diversas formas de budismo y yoga; ultimamente se le ha dado por estudiar Coptico y Demótico, emparentados o derivados del antigüo egipcio, o algo así. La imaginería místico-religioso-apocalíptica y él, son uno solo ya, como atestigua la interminable lista de discos y escritos que tiene, en solitario o en colaboración (con Douglas P. de Death in June, con Nurse with Wound, con Marc Almond, aun con Nick Cave). De baja estatura y junto a Cashmore en guitarra, con bases atmósfericas grabadas, Tibet desgrana un pequeño set de canciones hermosas, intimas, y desgarradoras.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://2.gvt0.com/vi/QJ-ViV2ms_Y/0.jpg" height="266" width="320"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/QJ-ViV2ms_Y&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/QJ-ViV2ms_Y&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo tras una ruidosísima introducción en la que apenas se puede creer que ese vozarrón agudo salga de ese cuerpo diminuto, la guitarra limpia da paso a &lt;i&gt;The Inmost Light Itself&lt;/i&gt;, 'la mismísima luz interior' en una mala traducción, un poema apocalíptico que en mi vida pensé vería en vivo. Tibet se emociona y entre verso y verso se mueve, inquieto, hace sentadillas, le tiemblan las manos. El repertorio incluye &lt;i&gt;Earth covers earth&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;Sadness song&lt;/i&gt;, y otros clásicos de Current 93, así como algunos temas que no reconozco e imputo como parte de la colaboración con Cashmore bajo este impronunciable nombre de Myrninerest.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La voz es hipnotizante, totalmente, dulce y amable, como resignada ante una sucesión eterna de acontecimientos que hay que esperar, y que vendrán si o si. El Tiempo desaparece mientras Tibet lo explora a base de poesía y texturas sonoras, nunca las preguntas esotéricas y místicas sonaron tan reales e importantes como ahora, mientras canta 'is this all there is?', y la importancia de los asuntos mundanos se disuelve. Tibet se emociona, entre tema y tema deambula un poco por el escenario; canta con la mano firme sobre la jirafa metálica, yendo y viniendo desde un punto fijo; invita a una violinista española. El silencio en la preparación del instrumento dura demasiado, lo interrumpe su voz: 'Current 93 editó noventa y tres discos y de cada uno se vendieron noventa y tres mil copias'. Efectivamente la numerología lo tiene loco. Luego dice algo así como 'cada vez más compongo música pensando en gente que murió. Esta canción puede dedicarse a los que muerieron hace mucho, o hace poco, o a los que van a morir. Ustedes, ¿a quien se la dedicarían?'. Y empieza, creo, &lt;i&gt;Sadness Song&lt;/i&gt;. Se lo ve triste y emocionado, entre verso y verso hace esfuerzos para no llorar, reverencias, movimiento físico, finalmente del bolsillo del traje de lino saca un pañuelo, al tipo de la butaca de al lado se le caen las lágrimas. A mi, un par, también. Tras una pausa con su voz de niño explica, está triste por la muerte de conocidos y amigos, por ejemplo está triste por la muerte de Monsterrat Figueras, que no se quién es, pero no tarda mucho en arremeter con otro de los temas eléctricos y ruidosos, de hecho llegan a arremeter con algo que entiendo es &lt;i&gt;Aleph at Hallucinatory Mountain&lt;/i&gt;, pero me puede fallar la memoria; Tibet canta, preguntandonos si sabemos nuestro nombre y él, Aleph, Adan, quizás no sepa el suyo, quizás no tenga uno directamente. Un tipo visiblemente preocupado por la muerte y por el significado de las cosas, cierra el set con un tema con Cashmore al piano, tras confesar, lleva treinta y cinco años&amp;nbsp;pidiéndole&amp;nbsp;a Cashmore que toque el piano en vivo... hasta ahora. De hito en hito David toma vino de su botella de vino, se despiden con una melodía dulcísima, Tibet cierra la carpeta, recoge la botella, y se va como vino, mientras Cahsmore apaga y apaga un acorde y dos o tres notas sueltas en el piano. Luces; el manto de asombro y éxtasis es totalmente palpable sobre los espectadores.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;object class="BLOGGER-youtube-video" classid="clsid:D27CDB6E-AE6D-11cf-96B8-444553540000" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0" data-thumbnail-src="http://2.gvt0.com/vi/GgNeQuVMiDo/0.jpg" height="266" width="320"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/GgNeQuVMiDo&amp;fs=1&amp;source=uds" /&gt;&lt;param name="bgcolor" value="#FFFFFF" /&gt;&lt;embed width="320" height="266"  src="http://www.youtube.com/v/GgNeQuVMiDo&amp;fs=1&amp;source=uds" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Y después, ZU93. Que es&amp;nbsp;básicamente&amp;nbsp;un conjunto de italianos atmosféricos junto a David Tibet, que hoy tenemos por partida doble entonces. Un cello limpio o con sobredosis de efectos (especialmente un delay matador), una guitarra que alterna entre el puro ruido y el clásico arpegio hipnotizador de tres o cuatro notas, y un multiinstrumentista que oscila entre guitarra acústica, eléctrica, y bajo. Y Tibet que planea entre todo eso, hablandonos de imperios, ausencias, y pájaros de la noche. Tocan varias piezas pero entre pieza y pieza el cello mantiene la tensión y de hecho se suceden cuatro 'temas' al hilo, sin que nadie nos deje apenas aplaudir o decir algo; el cellista es imponente, y Tibet mete &lt;i&gt;todo &lt;/i&gt;el poderío vocal (similar al que se escucha en el track &lt;i&gt;Imperium V &lt;/i&gt;de Current 93). Y así nos tienen a todos en vilo, entre piezas instrumentales y transiciones melódicas y texturas y texturas de guitarras; realmente este tipo sí sabe con quién y cémo colaborar. Una vez más, David junta sus petates y se va, dejando a los tanos a cargo de cerrar lentamente el show, dan ganas de comprarles todos los discos y no hay, no tienen tienda a la salida, no hay bises, no hay souvenirs, no hay nada más que abrazar el espíritu de la velada y decirse a si mismo 'viva lo efímero', de abrazarse a uno mismo con tranquilidad en el metro a casa y decirse a uno mismo:&lt;/div&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;'¿es esto todo lo que hay?&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-7394258030881699931?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/7394258030881699931/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=7394258030881699931&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/7394258030881699931'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/7394258030881699931'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2012/01/es-esto-todo-lo-que-hay.html' title='¿Es esto todo lo que hay?'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-1540047449439456394</id><published>2012-01-21T21:37:00.000-02:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.634-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Bitácora de viaje</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por motivos de viaje, el blog se ha reconvertido en bitácora de viaje. Al momento, en órden cronológico, los posts referidos a mis andanzas, son los siguientes:&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;Paris, je t'aime: &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-i.html"&gt;I&lt;/a&gt;,&amp;nbsp;&lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-ii.html"&gt;II&lt;/a&gt;,&amp;nbsp;&lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-iii.html"&gt;III&lt;/a&gt;,&amp;nbsp;&lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-iv.html"&gt;IV&lt;/a&gt;,&amp;nbsp;&lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-v.html"&gt;V&lt;/a&gt;,&amp;nbsp;&lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-vi.html"&gt;VI&lt;/a&gt;,&amp;nbsp;&lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-vii.html"&gt;VII&lt;/a&gt;,&amp;nbsp;&lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-viii.html"&gt;VIII&lt;/a&gt;,&amp;nbsp;&lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-ix.html"&gt;IX&lt;/a&gt;,&amp;nbsp;&lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-x.html"&gt;X&lt;/a&gt;,&amp;nbsp;&lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-xi.html"&gt;XI&lt;/a&gt;&amp;nbsp;y&amp;nbsp;&lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-xii-final.html"&gt;XII&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;Leuven: &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/leuven-i.html"&gt;I&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/leuven-ii.html"&gt;II&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;Bonn, o &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/bonn-o-el-primer-pit-stop.html"&gt;el primer pit stop&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;Bien de Wien: Viena, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/bien-de-wien-viena-i.html"&gt;I&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/bien-de-wien-viena-ii.html"&gt;II&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/bien-de-wien-viena-iii.html"&gt;III&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;La ciudad que eran dos: Budapest, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/la-ciudad-que-eran-dos-budapest-i.html"&gt;I&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/la-ciudad-que-eran-dos-budapest-ii.html"&gt;II&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;Na Zdravie: Bratislava, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/na-zdravie-bratislava-i.html"&gt;I&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/na-zdravie-bratislava-ii.html"&gt;II&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/na-zdravie-bratislava-iii.html"&gt;III&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;En la ciudad de los tres nombres: Bruselas, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/bruxelles-o-bruselas-o-brussels-o-la.html"&gt;I&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/en-la-ciudad-de-los-tres-nombres.html"&gt;II&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/en-la-ciudad-de-los-tres-nombres_26.html"&gt;III&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;Bonn / Köln, o &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/bonn-dos.html"&gt;el segundo pit stop&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;En la ciudad de Barcino: Barcelona, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/09/en-la-ciudad-de-barcino-barcelona-i.html"&gt;I&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/09/en-la-ciudad-de-barcino-barcelona-ii.html"&gt;II&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=uyGboBrZqDE"&gt;III&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;En la Bahia de los Mercaderes: Copenhague, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/09/en-la-bahia-de-mercaderes-copenhague-i.html"&gt;I&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/09/en-la-bahia-de-los-mercaderes.html"&gt;II&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;Os lo recomiendo: Oslo, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/11/os-lo-recomiendo-oslo-i.html"&gt;I&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2011/12/os-lo-recomiendo-oslo-ii.html"&gt;II&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De todas formas, aquí abajo esta el texto completo de los últimos posts, del último hacia atrás.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-1540047449439456394?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/1540047449439456394/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=1540047449439456394&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/1540047449439456394'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/1540047449439456394'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/bitacora-de-viaje.html' title='Bitácora de viaje'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-7856080230780335177</id><published>2011-12-26T20:28:00.000-02:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.635-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Os lo recomiendo: Oslo, II</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y hoy toca lo que resultará lo mejor de Oslo, la vorágine de correr de una parte a otra y de visitar lo que es el récord del viaje, cuatro museos en un día, un exceso a todas luces pero más que recomendable. Pero primero lo primero, levantarse un poco mas tarde que lo que era la costumbre hace un mes, el cansancio acumulado se siente, y salir a deambular por el barrio rumbo a la Galeria Nacional, una caminata considerable; en el camino pasamos obligadamente por la &lt;i&gt;Oslo Domkirke&lt;/i&gt;, la Catedral del Salvador, por la que en realidad pasamos ayer apuradamente y no nos detuvimos. Esta vez tampoco tenemos la intención expresa de detenernos pero algo llama la atención, claro, flores y flores y ofrendas de todo tipo adheridas a los muros de la catedral, que está cerrada, velas y remanentes de velones en el piso, ¿que está pasando acá?, nos acercamos a investigar. Y me avergüenzo de no haberlo pensado antes cuando entiendo, hace algo más de un mes, el francotirador noruego. Hace algo mas de un mes y las ofrendas florales, las coronas y los mensajes plagan todo el suelo de tierra y de pasto y los muros de la iglesia, corazones de todo tipo, todo ya marchito, osos de peluche y mensajes en cartulina y cartón, marcadores rojos y rosados en letra particularmente joven, de despedida hacia los otros jovenes, las juventudes socialdemócratas diezmadas a manos de un demente. El servicio de limpieza público que no ha tocado en lo mas mínimo la zona, la eficiencia nórdica que no atenta contra la sensibilidad y el duelo nacional. Todo marchito, imposible no sensibilizarse al ver los nombres escritos; la eficiencia nórdica es implacable: el noruego concluyó que los socialdemócratas estaban arruinando a su pais y procedió a exterminar a sus juventudes, inspirado en el Unabomber norteamericano. Como plan es particularmente eficaz, pienso; el Unabomber no apuntó sus esfuerzos sistemáticamente contra nadie; pienso en toda la gente que conozco que es militante de las juventudes del partido socialista, o de otros partidos, en el golpe institucional que representa que una generacion de cuadros desaparezca, este tipo si sabía lo que hacía. Y precisamente, por eso, la eficiencia nórdica resulta particularmente nauseabunda, en este momento. Al final el estado de bienestar podía llegar a engendrar tragedias como en cualquier otro lado, nadie es inmune, al final; son testigos dos o tres millares de ramos de rosas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero hay que reponerse, seguir, cruzarse con una muchedumbre relativamente joven esperando ante un escenario, a un noruego con pinta de bueno, rubio, de pelo bastante corto, que sobre una base de música electronica bastante mala, rapea sin cesar, el público entusiasta, 'cho, cho', parece decir, gesticulando cual hiphipero norteamericano del gueto. Difícil no reír y lógicamente imposible tomarlo en serio: ¿cómo le explico a alguien que en medio de un paseo por Oslo nos cruzamos con un noruego rapero? En fin, la llegada al Nasjonalmuseet y la sorpresa de encontrar tan buenos artistas; el paisajismo noruego que resulta casi increible, y otro montón de impresionistas y vaya uno a saber que haciendo vaya uno a saber que cosa. Resulta de los museos menos irregulares que hay, parejo, muy bonito y agradable, pero particularmente resulta interesante cruzarse de súbito con una pintura archiconocida ya: en la esquina, una figura se toma la cara con ambas manos en un gesto trágico y grita, contra un cielo muy rojo. ¿pero &lt;i&gt;El Grito&lt;/i&gt; de Munch no lo vimos ayer? ¿me están jodiendo? Y no, no es joda, resulta que Edvard se entusiasmó con esto de la pintura y llegó a pintar varias veces el mismo cuadro, al punto que existen en la actualidad cuatro versiones ligeramente distintas de El Grito, así como de otras obras. Eso explica un poco porqué la falta de entusiasmo ayer con El Grito, el de este museo resulta un poco mas colorido, igual de angustiante, quizás un poco mas. Pero estamos curados del existencialismo nórdico ya, y tenemos hambre; terminaremos en un Max Hamburger, cuya publicidad olímpicamente declara que es claramente mejor a McDonalds y Burger King y que el primer local abre en 1968 en Estocolmo (¿comida rápida sueca? ¿en 1968?). Desconcertados por los carteles pedimos lo mas barato que resulta ser un menú para niños. Viene sin juguete, demonios.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En busca de alguna otra experiencia artística cometemos el error de pasar por el museo de arte moderno, que de todas formas queda de camino al muelle/puerto/bahia. El desgaste es notorio; por enésima vez los artistas se las ingenian para expresar de forma retorcida y oscura alguna idea de fondo que explica el curador de la muestra en una plaqueta en varios idiomas adherida a la entrada de cada uno de los recintos donde se expone la obra. Salvo excepciones, imposible no pensar en lo de siempre, en cómo Duchamp abre la puerta a un sinfín de actividades artísticas que en su mayoría no hacen sino decepcionar. Sólo me gusta un recinto en que una máquina extraña hace sonar a un tambor extraño cada cierto tiempo; no sé decir porqué, y eso es lo que más me gusta; bueno, y otro recinto con proyecciones en las que uno puede perderse sin demasiado problema, abstraido por el sonido de fondo similar a un apaciguador ruido blanco. Pero nos vamos, a proseguir la aventura. En el muelle nos tenemos que tomar el 91 para ir a Bygdøy, que parece una isla pero resulta ser una península conectada a la ciudad, aunque es más rápido cruzar en barco. En concreto, en barco-bus, el 91 es un botecito a motor que llega y que va a partir en minutos, no entendemos cómo comprar el boleto antes de subir así que apelamos a comprarlo arriba, cosa que resulta imposible. El revisor nos pasa por al lado y no nos pide el billete. Diez a quince minutos y estamos en el otro extremo de la ciudad, cual cruzar del Cerro a la Ciudad Vieja, en Montevideo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En Bygdøy hay al menos cinco museos. De hecho la idea original de venir era ir al Museo Vikingo, a los restantes museos no les presté demasiada atención. El Museo Vikingo resulta un poco un fiasco, chico, contiene tres embarcaciones originales vikingas, que pese a estar medio derruidas o incompletas siguen siendo notoriamente Vikingas, caramba. En una de esas navegaba Kirk Douglas en aquella película añeja que vi de  muy chico con mis abuelos, en que Kirk también había entrenado a un halcón temible, y que terminaba (o eso recuerdo yo) con un funeral vikingo, de esos en que prenden fuego la pira funeraria y la lanzan a navegar por el mar. Y acá mismo en el Museo están los restos de una de esas piras, que grandes los Vikingos, que coraje andar navegando los mares en esas cáscaras de nuez; Colón, un poroto al lado de esto. Y queda una hora para las seis, hora en que cierran los museos, decido revisar el mapa y descubro con algo de horror y algo de emoción que estamos a algunas cuadras del &lt;b&gt;FRAM Museum&lt;/b&gt;. Desde el fondo del hipotálamo me viene el recuerdo de que el &lt;b&gt;FRAM &lt;/b&gt;era algo importante, de pronto el recuerdo se transforma en certeza y parto a la carrera a aprovechar los ultimos momentos del dia en ir a ver &lt;i&gt;el&amp;nbsp;&lt;/i&gt;barco, un pedazo de historia épica que empequeñece&amp;nbsp;prácticamente&amp;nbsp;cualquier logro posterior de la humanidad, casi sin excepción. Apuro el paso chequeando el mapa cada dos segundos una vez el mapa y otra el reloj, menos de una hora para el cierre y ahi voy, sin tiempo que perder en el paisaje (a ver a la vuelta), tomar las curvas del sendero hasta ver&amp;nbsp;ahí&amp;nbsp;a lo lejos un enorme techo a dos aguas que es el &lt;b&gt;FRAM Museum&lt;/b&gt; y que es&amp;nbsp;básicamente&amp;nbsp;un templo; entro y el cajero, un tipo joven, me cobra la entrada un tanto sorprendido de mi agitación, es que vine corriendo, no puedo creer que tengan el &lt;b&gt;FRAM &lt;/b&gt;acá, no puedo creer que alguien se exalte tanto por este museo, me dice el joven, no puedo creer que alguien no se exalte por venir a este museo, retruco yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero algo de historia. &lt;i&gt;Fritjof Nansen&lt;/i&gt;, un noruego con mucho tiempo libre, leyó una vez un artículo que mencionaba cómo los restos de un naufragio ocurridos en cierta parte del&amp;nbsp;océano, ahi por el norte, habían aparecido en cierta otra parte del océano, allá mas al norte aún. Haciendo las cuentas Nansen concluyó que los restos se helaron, y los bloques de hielo transportados por una corriente hasta pasar el Polo Norte. La lógica implacable de Nansen y una voluntad férrea atrás de un norueguísimo 'yo&amp;nbsp;también&amp;nbsp;quiero', llevaron a la construcción de un barco de madera de cientos de toneladas, con capacidad en bodega para almacenar tres años de provisiones para una tripulación de alrededor de doce personas. La idea simple y clara, habiendo navegado lo mas al norte posible, el barco habría de quedar atrapado en el hielo y, de buena construcción, aguantar varado unos años, a la deriva como parte de un bloque de hielo gigante, que seguiría la corriente oceánica y que llevaría al barco al Polo Norte. Es preciso un barco capaz de resistir la presión del hielo y tres años de deriva, capaz de servir de base, de hogar, de mundo, en una empresa a todas luces totalmente demente. &lt;b&gt;FRAM &lt;/b&gt;significa '&lt;i&gt;adelante&lt;/i&gt;', y&amp;nbsp;ahí&amp;nbsp;por 1893 (mil ochocientos noventa y tres!) se hizo a la mar en una de las mayores aventuras humanas habidas y por haber. Aventura que fue un éxito por donde se la mire, quizás lo mas sorprendente sea el lado humano: una docena de tipos viviendo juntos, solos, aislados, en un invierno casi permanente, sin quebrantos de moral, sin peleas ni grietas en la camaradería, sin aburrirse del menú que religiosamente preparaba un cocinero (se llevaron a un cocinero, la eficiencia nórdica siempre presente). Tras la congelación abandonan el barco y montan campamento en el hielo, pasando algo&amp;nbsp;así&amp;nbsp;como dos años tomando nota de todo lo que ocurre alrededor, clasificando especies, cartografiando, cazando y pescando, quebrando record tras record, lo mas al norte que el ser humano ha llegado, una y otra vez, cada vez mas al norte; cuando Nansen nota que pese a todo no llegarán al Polo, pues hace lo que haría cualquier persona sensata, sensatez nórdica, se baja y sigue a pié. Con una tropa de perros para la nieve, va con uno de sus cotripulantes y sin embargo no llega, no llegan, han de volver, pasar un invierno a unos kilómetros del Polo Norte, comiendo unas buenas morsas y unos buenos osos polares, hasta toparse con otra expedición británica, volver a noruega, y llegar de hecho unos días antes que llegue el resto de la tripulación en el propio FRAM, proclamando el éxito a los cuatro vientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1898 parte de vuelta otra tripulación al artico canadiense, una historia menor al lado de la siguiente, ahi por 1910 la locura de llegar al Polo Sur se extiende por el mundo y &lt;i&gt;Roald Amundsen&lt;/i&gt;, otro noruegodemente junta una tripulación mas que capaz y Nansen, Nansen, le regala el FRAM, &lt;i&gt;le-re-ga-la&lt;/i&gt; el FRAM, un gesto de grandeza, un pacto entre caballeros. La historia es mas conocida, Amundsen que corre contra Scott, el pupilo de los británicos, otra vez recorriendo todo el globo, el &lt;b&gt;FRAM &lt;/b&gt;es el barco de madera (de ma de ra) que mas al norte y mas al sur logró llegar en la historia, Amundsen que llega y Scott que pierde la vida en el intento, otra vuelta triunfal y trágica a la vez, del &lt;b&gt;FRAM&lt;/b&gt;. Por 1920 el barco se empieza a pudrir, logicamente, un símbolo en lo que implica ser noruego, unos años pasan y se traslada, se monta una rampa y con motores lo izan a tierra, motores que apenas pueden desplazarlo un metro por minuto, dicen las crónicas,&amp;nbsp;así&amp;nbsp;de pesado era. Sobre tierra montan un techo a dos aguas que lo proteja y, bueno, acá está, un barco de madera descomunal, tras darle el ticket al guardia una estatua de Nansen, con ofrendas florales, a los pies del FRAM, el barco. Para lograr entrar al barco hay que subir tres pisos por escalerillas que&amp;nbsp;recorren&amp;nbsp;pisos con muestras fotográficas de las dos expediciones mas importantes; noruegos sucios, mugrientos, sonrientes, parece mentira, todos mirando a la cámara, posando con el desayuno que preparó el cocinero ese día, o jugando a las cartas, con parsimonia nórdica, estamos haciendo historia y nos la tomamos con calma; acá estamos sonriendo mientras tomamos registros de temperatura, juntamos nieve y hielo, cazamos unas morsas, todo legal. Apenas tengo tiempo para leer los registros, las fotos, las cartas; imposible no detenerse ante la que Amundsen le envía al Rey de Noruega una vez que llega al Polo Sur, las palabras casi humildes,&lt;br /&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;i&gt;these&amp;nbsp;mountain ranges which run together here, I have taken the liberty - with, I hope, your&amp;nbsp;permission - to call Queen Maud’s Range&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;Por dentro esta&amp;nbsp;increíblemente&amp;nbsp;conservado, unas vigas de madera imponentes, los salvavidas con letras rojas, &lt;b&gt;FRAM&lt;/b&gt;, la campana que habrá sonado tantas veces en tantos momentos inclementes y tantos momentos gratos, cuerdas nudosas y poleas, y bajar al interior de la bestia, el salón de juegos con un gramófono&amp;nbsp;antiquísimo, los equipamientos para el hielo originales,&amp;nbsp;esquíes&amp;nbsp;y raquetas, arneses para perros, la hélice, (nótese que Nansen manda construir el barco de forma de poder retirar la hélice al interior del barco, todo un adelanto en la época), la sala de máquinas, a la que no se accede pero que se ve a través de un vidrio; las fotos con los miembros de las distintas expediciones, el retrato de Nansen, un prohombre como pocos; saliendo a cubierta, otra vez, el timón, el museo tiene un ventanal gigante desde el que se ve el mar; totalmente imposible e indescriptible intentar conectar con lo que debe haber sido emprender una travesía de meses y años a fines del siglo diecinueve hacia el Polo Norte en base a una corazonada y a la extraña aparición de restos de un naufragio de una parte a otra del mapa, luego la posta que pasa de mano en mano, un hombre que le regala un barco a otro, el supremo gesto de caballeros probablemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedo mas de lo permitido, salgo último, a caminar con lentitud ahora, vuelta al embarcadero, a tomar el 91 de la vuelta, no nos revisan del todo el ticket, viajamos sin pagar por negligencia nórdica; en la pared del salón común del hostel un televisor pantalla plana de ultra alta definición en loop muestra la proa de un barco que recorre el camino que hicimos hoy, el noventa y uno a&amp;nbsp;Bygdøy, es hora de cenar y dormir pero tenemos barcos en la cabeza, barcos y mucha nieve. Y &lt;i&gt;Fridtjof Nansen&lt;/i&gt;, que duerma bien donde sea que esté, como probablemente esté haciendo desde que el &lt;b&gt;FRAM &lt;/b&gt;levó anclas por primera vez.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-7856080230780335177?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/7856080230780335177/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=7856080230780335177&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/7856080230780335177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/7856080230780335177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/12/os-lo-recomiendo-oslo-ii.html' title='Os lo recomiendo: Oslo, II'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-5451248790803900791</id><published>2011-11-05T17:19:00.001-02:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.635-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Os lo recomiendo: Oslo, I</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Oslo se hace desear, y mucho: el tren parte de Copenhague y en poco tiempo entra en territorio sueco, detenerse unos minutos en Malmö, la ciudad a la que Nestor, otro de los exiliados voluntarios, va a estar llegando dentro de pocos días, y luego sigue de largo en lo que resulta ser un calvario: tras el paisaje bonito contra la costa el cielo ennegrece y la lluvia arrecia, el tren va lento y nos informan que los suecos estan reformando y reparando buena parte del sistema ferroviario, nos detenemos en una estación en el medio de la nada, sin instrucciones demasiado precisas, siguiendo a la masa desembocamos en una via asfaltada en la que una parada de bus intenta cobijar al triple de personas que normalmente puede cobijar, bajo lluvia, buses que se detienen y no saber cual es el correcto, pánico: no nos dejan subir al bus sin dejar la valija en la bodega pero si dejamos la valija en la bodega la cola frente al bus es tal que no necesariamente lograremos subir; tras el abordaje tortuoso en base a colarse desaforadamente sigue una horita y algo de viaje relativamente calmo, la ropa apenas amaga a secarse cuando descendemos de vuelta, en otra estación en el medio de la nada, otra cola desquiciada y la incertidumbre de si es el tren correcto, otras horas de viaje y nuevamente trasbordo a bus, la hora final, Oslo nos recibe a las diez, sin actividad en las calles pero encendidos los faroles de la plaza principal, ahi frente a la estación, donde casualmente hay un mapa iluminado que permite la pronta ida al hostel, ahi a seis o siete cuadras, y caer rendidos en una habitación de lo mas cómoda, con kitchenette y baño propio, que prolijos estos noruegos. El saldo del viaje se intuye: Oslo se hace desear, pero cumple con creces.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a8.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/s720x720/315528_2430389362219_1326159978_32920801_2102829712_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="212" src="http://a8.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/s720x720/315528_2430389362219_1326159978_32920801_2102829712_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;ouch&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;Y, de hecho, cumple con muchas creces; al otro día el barrio asombra un poco con la combinación noruega de edificio modernoso con casita europea típica de dos o tres pisos, nuevamente estamos en el barrio de los inmigrantes, o algo así, el perenne kebab nos mira desde los puestos de comida turca. El centro queda para allá pero la primer mañana, lloviznosa, comienza hacia el otro lado, hacia el jardín botánico y junto a él, el Munch Museum. Dentro uno descubre que claramente El Grito no necesariamente es lo mejor que pintó el camarada Edvard; más bien resulta un poco apagado y poco interesante al lado de sus otros cuadros, que resultan ser particularmente angustiantes, algunos de ellos, cuando no todos. Las obras exudan fatalidad, algo de tragedia, son parte de un ciclo que Munch llamó 'el friso de la vida', con apariciones de los amantes, el beso, la melancolía, y todas esas cosas que forman parte de, bueno, la vida, como la vemos. El grito de hecho impresiona poco, pero el texto a su lado fuerza una reacción visceral casi alérgica:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;blockquote class="tr_bq"&gt;&lt;i&gt;Paseaba por un sendero con dos amigos - el sol se puso - de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio - sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad - mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.&lt;/i&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El grito entonces no es de la figura deformada que se toma las mejillas, no, el grito &lt;b&gt;atraviesa &lt;/b&gt;la naturaleza, la figura no está gritando, está &lt;b&gt;sintiéndolo&lt;/b&gt;, que cosa, estos noruegos, vikingos pero sensiblitos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Del museo emprendemos la vuelta pasando primero por el museum shop y es el primer momento en que notamos la conveniente utilidad de estas tiendas: casas de cambio. En efecto, los cambios en los&amp;nbsp;países&amp;nbsp;nórdicos no pululan como en otros lados y por lo general cobran comision (¡una comisión altísima!) por lo que habiendo sufrido un poco el tema en Copenhague se hace notorio en Oslo que los museos si aceptan euros y aunque a un tipo de cambio menor que los cambios (los ForEx, estas tienduchas pintadas de amarillo, demoníacas), al no cobrar comisión resulta mucho mas ventajoso. De hecho es la perfecta excusa para a fin de cuentas comprar algo en el museum shop, total, un prendedor para la ropa termina saliendo mas barato que cualquier comisión, y el vuelto viene en coronas. Como buenos economistas, recién en Oslo (y al segundo día) entendimos todo esto y logramos actuar en consecuencia. Y&amp;nbsp;después&amp;nbsp;la gente pretende que aconsejemos sobre si comprar o no dólares.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://farm7.static.flickr.com/6116/6289838323_dfefc5296c.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="216" src="http://farm7.static.flickr.com/6116/6289838323_dfefc5296c.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/elamormuerde/6289838323/in/photostream/lightbox/"&gt;descansando en paz&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;Un poco apartado del centro de la ciudad está el cementerio de Oslo, que resulta ser extremadamente bonito y apacible, de muros bajos, con gente trotando y haciendo gimnasia dentro; una mujer sentada en un banco junto a su bicicleta trata de recuperar el aliento; a esta altura ya ni sorprende la familiaridad con la que esta gente sale a caminar por los caminos de piedra y césped donde reposan unas buenas generaciones de noruegos. Hacia la izquierda una lápida bastante tosca con dos tortolitos de bronce como detalle encantador, que reposan encima; mas hacia allá la zona de gente importante: una bandera cae en cascada sobre la tumba de alguien probablemente importante, mas allá Ibsen y su familia, caramba, no se nada de Ibsen, en realidad, sólo que hay un tipo que hacia teatro que se llamaba Ibsen, mi amigo Emiliano me habló de Ibsen, o capaz lo soñé, pero los tengo a ambos asociados, y ahora sin esperarlo Ibsen está acá, lo que me sobresalta por un minuto, o hasta un poco más. Pero mas allá están&amp;nbsp;Rolf Wickstrøm y&amp;nbsp;Viggo Hansteen, que claramente no se quienes son hasta que leo la plaqueta informativa que amablemente indica, bueno, que este duo dinámico del sindicalismo noruego en los treinta fue ejecutado en mil novecientos cuarenta y uno, los primeros ajusticiados por las fuerzas de ocupación alemanas. De hecho ambos dos dejan Oslo cuando la invasión y quedan vinculados al gobierno en el exilio (instalado en Londres) pero como buenos vikingos vuelven, ambos, entre otras cosas a resistir la toma de los sindicatos desde dentro, y les va bastante bien, claro, por eso los ejecutan al final. Rolf el trabajador-trabajador, Viggo el estudiante-luego-abogado, buena historia, buen memorial, buenos noruegos.&amp;nbsp;Y buen cementerio en realidad; en el centro se erige una pequeña colina, diminuto recinto de generales y otras figuras militares, casi oculto a un costado yace Munch, Edvard, un busto lo retrata particularmente flaco y demacrado pero con mucha elegancia y gracia, parece una obra del propio Munch, Edvard por Edvard, con cara de loco simpático; lo dejo atras y emprendo el camino hacia la salida cuando descubro que parte de las casas que rodean al cementerio están, bueno, dentro del cementerio, o mas bien, que el muro que lo delimita es inexistente en uno de los lados del perímetro, camino unos metros mas y estoy frente al portón de un garage, a su lado, una rampa hacia una callecita que conduce al edificio mas viejo de todo Oslo y que es, logicamente, una iglesia descomunal en la que no entro y a la que eludo, desembocando en un terreno baldío. Un terreno baldío en Oslo, a cinco o seis cuadras de la zona mas céntrica, en completo silencio, un pequeño sendero marcado en los pastos crecidos indica que es por ahí, y salgo una cuadra mas adelante allá junto a un huerto de una casa, a emprender la caminata hacia el otro lado, de camino me topo con una casona rosada, ocupada, con sus consabidas pintadas proclamandola tierra liberada, simpática Oslo; siempre se puede confiar en una ciudad con ocupas, inmigrantes, y muchos parques.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hacia el otro lado y al final llegar al mar, o al rio, vaya uno a saber, una hilera de barquitos y barcotes amarrados en el muelle, de paseo y pesca, cruceros, veleros, en una atmósfera particularmente pacífica. Contra esta extraña rambla la municipalidad, de un ladrillo rojo que hace imposible no pensar en la intendencia de montevideo; a la derecha, el museo nobel, cerrado por la hora, no nos resulta de mucho interés, la verdad sea dicha. si resulta de interés esta pequeña bahia, contra el horizonte un par de islas, que son también Oslo, de hecho hay un bote-bus que sale cada veinte minutos hacia allá, como haremos mañana. Pero por hoy alcanza con respirar el aire fresco de mar y ver las gaviotas noruegas, en lo que casi es el atardecer ya, de lejos el veterano tocando el violín, a nuestras espaldas la ciudad se levanta bastante majestuosa. Caminamos bordeando el agua, a la derecha una pequeña base militar (¿de la marina noruega?) y ahi mismo una montañita con una fortaleza, amurallada y también muy bonita, vamos a por ella, aunque eso implique subir y subir la maldita rampa empedrada. Entramos con la ultima tanda de visitantes, se acerca la hora de cerrar -y el atardecer, claro: aunque es tarde, mas de las ocho o las nueve- pero desde la fortaleza la vista se multiplica y nos quedamos una vez mas disfrutando del aire y del viento contra una hilera espaciada de cañones que apuntan hacia el mas allá; unos pseudo guardias vestidos de forma muy graciosa caminan por los caminitos internos, se ve que se viene el cambio de guardia o algo así, ya está bueno, el cansancio ya se siente. Pero salir es otra odisea, errar el camino, no ver a nadie, a lo lejos los tacones de un guardia contra los adoquines, los carteles en noruego que tampoco ayudan, encontramos una gran puerta de madera por la que escapar, y con el mapa ya interiorizado ir volviendo, por las callecitas pintorescas, pasar junto a la pequeña fuente repleta de espuma (¿será así? ¿habrán lavado la fuente? ¿con que detergente lavan las fuentes? ¿se lavan las fuentes acaso? ¿como es esto?); el viento arranca cachotes de espuma que vuelan por ahi, como volamos nosotros al hostel, a cocinar algo (¡al fin cocinar algo!), hay que dejar una seña para que nos entreguen una suerte de pequeño container de plástico con las cosas de la cocina, pequeña sarten, pequeña olla, pequeños platos, detergente, tenemos dos horas para cocinar, comer, lavar, secar, y devolver, que eficiencia noruega pretenden que tengamos, y de hecho resulta que la tenemos, nos da para la sobremesa y todo, y luego a dormir se ha dicho, que mañana nos espera aun lo mejor de Oslo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-5451248790803900791?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/5451248790803900791/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=5451248790803900791&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5451248790803900791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5451248790803900791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/11/os-lo-recomiendo-oslo-i.html' title='Os lo recomiendo: Oslo, I'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm7.static.flickr.com/6116/6289838323_dfefc5296c_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-8257708050027686502</id><published>2011-09-20T20:04:00.002-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.636-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>En la Bahia de los Mercaderes: Copenhague, II</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a8.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc7/s720x720/295773_2426281219518_1326159978_32917413_179076780_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a8.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc7/s720x720/295773_2426281219518_1326159978_32917413_179076780_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/photo.php?fbid=2426281219518&amp;amp;set=a.2383005057641.2140489.1326159978&amp;amp;type=1&amp;amp;theater"&gt;una rosa para Soren Kierkegaard&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La mañana comienza con un desayuno danés que no es más que el desayuno de siempre, quesos y fiambres de oferta del supermercado más cercano; es necesario prepararse ya que nos espera una larga caminata y está lloviznando primero y lloviendo después. El mapa nos guía, caprichoso, alejándonos del centro, por calles residenciales con casas bastante actuales, de ladrillo rojo en casi todos los casos, fuera del eje comercial de la ciudad, nos topamos con una avenida gigante y luego de vuelta dentro de un barrio, por allí más casitas, para acá un centro de formación politécnico. El mapa sin embargo no es preciso y me equivoco en las curvas, de pronto estamos en un pequeño parque, pequeña plaza, de la que pronto descubrimos no podemos salir: es el espacio común de un complejo habitacional; no queda más remedio que saltar una verja, de esas de madera que en las películas están pintadas de blanco y que aquí son color madera. Mientras estiro la pierna para pasar hacia el otro lado veo, a través de la ventana de una de las casas, una pequeña reunión de daneses, conversando, animados, de pie en la sala, sin ser conscientes de los dos turistas saltarines del fondo. Siguiendo una calle de nombre impronunciable y sin veredas, ya que está en completa remodelación, llegamos al &lt;i&gt;Assistents Kirkegård&lt;/i&gt;, esto es, el cementerio principal de Copenhague. Con una gran capilla dentro, es prolijo, escueto, austero, aunque alberga a &lt;b&gt;H. C. Andersen&lt;/b&gt; y a &lt;b&gt;Soren Kierkegaard&lt;/b&gt;, entre otras figuras danesas, que nos son a ambos desconocidas. Es curioso porque hay un triple o hasta múltiple juego irónico en todo esto; &lt;b&gt;Kierkegaard &lt;/b&gt;se convenció de niño de que su vida estaría marcada por la tragedia, entre otras cosas por la semejanza de su apellido con la palabra danesa ‘cementerio’; se convierte en un hombre marcado por la muerte, cuya angustia redobla a partir de los temores que le infunde su padre, una figura también genial y trastornada: el padre del pobre &lt;b&gt;Soren &lt;/b&gt;tuvo la mala idea de maldecir a Dios en algún momento de su vida, momento a partir del cual se convence, sin duda, de que esta falta imperdonable es, justamente, imperdonable, y que la pagará tanto él como su descendencia. El pobre &lt;b&gt;Soren &lt;/b&gt;crece atormentado por su entorno y por la pesada carga de la herencia paterna, por la certeza de que enfrenta la Ira de Dios, por el convencimiento de que morirá a los treinta y tres años y así a los treinta y cuatro publica ‘&lt;i&gt;de los papeles de alguien que todavía vive&lt;/i&gt;’, sorprendido, claro está; el pobre &lt;b&gt;Soren Kierkegaard&lt;/b&gt; está enterrado junto a su pobre padre en el &lt;i&gt;Assistents Kirkegard&lt;/i&gt; de Copenhague, sin efigie, sin adornos, apenas una rosa que algún alma amable les dejó, y que mi cámara captura con solemnidad.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a4.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/317415_2410395542386_1326159978_32902833_751003276_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a4.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/317415_2410395542386_1326159978_32902833_751003276_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/photo.php?fbid=2410395542386&amp;amp;set=a.2383005057641.2140489.1326159978&amp;amp;type=1&amp;amp;theater"&gt;la famosa 'red slug'&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nos vamos, entonces, del cementerio al centro de la ciudad, a detenernos primero en el museo que ya visitamos pero a hacer un alto estratégico por el &lt;i&gt;museum shop&lt;/i&gt;. Así es, hemos descubierto que los placeres de deambular por un museo y por una librería tienen su justa combinación en este recinto semi-sagrado que es el &lt;i&gt;museum shop&lt;/i&gt;, al que ayer no pudimos entrar por ser justo la hora de cierre y hoy llegamos, otra vez, tarde, maldición. Recuperamos un poco el ánimo adentrándonos por la peatonal que recorrimos también ayer para descubrir que estuvimos en ‘el centro’ pero omitimos el ‘centro-centro’, el eje de la zona turístico-comercial, con un río caudaloso de turistas moviéndose casi sin rumbo en un torbellino junto a las vitrinas de las tiendas de ropa y souvenirs, definitivamente no me gusta nada este centro-centro, es, en realidad, bastante molesto, contrasta demasiado con toda la paz y tranquilidad que se encuentra a algunas cuadras de aquí. En la huida, entonces, reencontramos las plazas pacíficas de ayer, la iglesia ortodoxa con su cúpula eslava que es apenas un leve presagio de lo que nos espera en un par de semanas en el otro extremo de Europa; en la vereda junto al parque en el piso se arrastran una, dos, tres, babosas danesas, rojas, con un orificio que cual quemadura de cigarrillo se asoma en un costado, más tarde internet me dirá que es un tipo particular de babosa, la famosa &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Red_slug"&gt;&lt;i&gt;red slug&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;, no están mutiladas por daneses sádicos, son así nomás; frente a nosotros en la otra acera una pequeña camioneta con el conocido logo, ahora en danés, ‘¿energía atómica? No gracias’. La ciudad sigue sin convencer, pero hay que reconocer que tiene sus cosas pintorescas, como la gratuidad de sus museos, la particularidad de sus babosas, la belleza de sus puentes y sus canales, pero notoriamente no hago conexión.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero una pequeña conexión viene en la noche, tras un salvajismo presupuestario compramos una botella de Baileys, a tomar lentamente junto al lago artificial frente al observatorio, contra el cielo estrellado y la luz débil de cientos de pequeñas lamparillas incandescentes danesas, contra el murmullo del agua que débilmente se estrella, en olitas, con las baldosas del borde del lago, para regresar al centro como una onda en la que se refleja el brillo del cielo nocturno. Está tranquilo, hay paz, un seto denso nos separa de la calle por la que algunos jóvenes van, medio borrachos, no sabemos bien a donde, y tampoco nos preocupa saberlo, tan a gusto se está. Es una noche tranquila que contrasta con el trajinar dinamarqués que hemos tenido hasta ahora y que tendremos también mañana; levantarse temprano para ir al museo, a encontrarnos con Javier, que llegó ayer, esa sensación irreal que me deja el cruzarme con alguien que no veo desde hace cuatro meses y que es una suerte de fragmento imperfecto de &lt;i&gt;‘la otra vida&lt;/i&gt;’, esa que dejé cuando me tomé el avión; pero es imperfecto también porque Javier es otro Javier ahora, es un viajero, no el de antes, también él tiene su ‘&lt;i&gt;otra vida&lt;/i&gt;’ en alguna parte y de hecho para él soy yo el que representa un cable a tierra a su vida pasada en mucho mayor medida de lo que él lo representa para mí. Que extraño cómo funcionan las cosas. Tenemos entonces dos horas nada más para ponernos al día, horas que aprovechamos en parte también recorriendo el tan mentado museum shop, que al tercer intento logramos copar con nuestra presencia, y del que sustraemos muy buenas compras también; dos horas en las que efectivamente nos ponemos al día, a las apuradas y siempre en camino de un lado al otro, para terminar dejándolo en junto al ayuntamiento, la última corrida al hostel y al museo de la ciudad de Copenhague, ese que dejamos para el último día y ahora es en realidad el último minuto, en tiempo&amp;nbsp;récord&amp;nbsp;recorremos la historia de la ciudad, alcanzo a ver un fragmento de una entrevista a uno de los habitantes originales de una casa demolida en 2006 que estuvo ocupada por más de veinte años, que cosa; y a correr ahora a la estación de tren, que es fea, a gastar las ultimas coronas danesas en algún alimento y emprender el viaje a través de Suecia pero rumbo a Noruega; un viaje bastante infernal que nos dejará en Oslo en horas próximas a la medianoche, sin mapa, sin moneda local, y sin mucha idea de cómo llegar al hostel, a nuestro refugio por los próximos tres días, a nuestro lugar de descanso, descanso muy, pero muy, necesario.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-8257708050027686502?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/8257708050027686502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=8257708050027686502&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/8257708050027686502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/8257708050027686502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/09/en-la-bahia-de-los-mercaderes.html' title='En la Bahia de los Mercaderes: Copenhague, II'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-6407394060247121165</id><published>2011-09-14T20:56:00.003-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.636-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>En la Bahia de los Mercaderes: Copenhague, I</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llueve mucho en Copenhague, llego a media tarde, cansado; el fresco contrasta contra el calor español de hasta hace unas horas, contrasta también el cambio de moneda, del euro pasamos a la corona danesa, malabarismos para sacar el pasaje de tren desde el aeropuerto hacia la estación central, que no es nada bonita pero si convenientemente ubicada cerca del hostel o más bien al revés. Llovizna y a pesar del mapa horrendo logro enfilar hacia la base de operaciones por estos días, por una calle poco transitada en la que se divisa un bar gay, un sex shop, otro sex shop, la intersección de ambos: un sex shop para gays. El triángulo rosado que resalta, y me pregunto, si será necesario tener un sex shop en forma separada, si con ‘gay’ se refieren a homosexuales en general, incluyendo lesbianas, o solamente a homosexuales masculinos. No llevo una hora aquí y ya y me hacen pensar, malditos daneses.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero la llovizna y el cielo plomizo hacen más reconfortante la llegada el hostel, in fraganti mi pareja con uno de sus últimos cigarrillos esperando en la puerta; ya estoy acostumbrado al nomadismo europeo y a esto de encontrarme y desencontrarme en distintas zonas horarias. Hacemos el check in en conjunto, dos camas en cucheta en una habitación de a varios; tomarse el tiempo para contarnos un poco nuestros viajes y aventuras más recientes, comer algo en la cocina, ser entretenidos más de la cuenta por un suizo que aprendió español en argentina y suena cien por ciento porteño, viaja, nos cuenta, viaja mucho, es lo que más le gusta, viaja solo, por ahora, un mes, dos meses, tres semanas, lo que puede, trabaja, nos dice, cuidando ancianos en una institución, junta dinero y licencias y feriados y viaja, su relato frenético es desmentido por su apariencia, pero es verídico, lo que confunde aún más. Y escapar del suizo, en diagonal con el hostel un café más bien extraño que cierra puntualmente a las veintiún horas todos los días; entramos a por un té y reverberando en los afiches de películas adheridos a las paredes el sonido inconfundible de &lt;b&gt;Joy Division&lt;/b&gt;, un tema, luego otro, la mujer está pasando el disco entero, caramba. Sin embargo en la barra resulta que no tienen casi nada para tomar, están cerrando, apenas un té, un café, en unos instantes se acercará la mujer al sillón en que estamos instalados, hay que partir; un par de personas se quedan, del lado de adentro, serán locales, o amistades de la dueña, como saberlo, como entender porque un lugar así cierra a esta hora. Así que terminamos cenando fuera, en un local de comida italiana en el que no hablan italiano, un &lt;i&gt;Jägermeister &lt;/i&gt;para bajar la comida, mezcla de europeísmos en Copenhague. La calle está desierta, hace fresco, llovizna y amenaza con llover, el sol cayó tarde y más tarde aún es ahora, a una cuadra el museo de la ciudad, que queda en la esquina del hostel, convenimos entonces en que será el último que visitemos, en la mañana del día en que partamos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc7/310559_2383047178694_1326159978_32879830_1968426881_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc7/310559_2383047178694_1326159978_32879830_1968426881_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/photo.php?fbid=2383047178694&amp;amp;set=a.2383005057641.2140489.1326159978&amp;amp;type=1&amp;amp;theater"&gt;dentro del ayuntamiento&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero falta todavía para esa mañana, así que a la mañana siguiente emprendemos la aventura danesa; vamos allá, hacia el centro, por las calles pobladas de las casas ya muy familiares de dos, tres, cuatro pisos; a poca distancia una calle importante cruza con otra importante, una esquina con un gran cartel de &lt;i&gt;Carlsberg&lt;/i&gt;, la cerveza de por aquí, que indica ‘probablemente, la mejor cerveza de todas’ o algo similar, una falsa modestia que resulta simpática vista desde abajo. En la cima del edificio se vislumbra una mujer en bicicleta, dorada, a punto de pedalear por una rueda que sobresale hacia el vacío. En esquina con el edificio, el ayuntamiento, una plaza bastante grande, un poco antes del &lt;b&gt;Tivoli&lt;/b&gt;, que no entendemos qué es hasta tiempo después, uno de los primeros parques de diversiones de Europa y de hecho de los más grandes también, al menos en su tiempo, por acá paseaba &lt;i&gt;Soren &lt;/i&gt;de vez en cuando, personaje frenético que revolotea sobre nosotros, en la ciudad. Decidimos no entrar al &lt;b&gt;Tivoli&lt;/b&gt;, dentro, algo que suponemos es un espectáculo de marionetas o similar; después de todo, los letreros están todos en danés, y si bien lo suficientemente similar al alemán para entender cosas muy básicas (como los letreros de ‘contramano’), es lo suficientemente diferente como para no entender nada de lo que vale la pena ser entendido. Vamos, en cambio directo a la plaza, con unos stands un tanto extraños, muchedumbre, un sujeto relativamente harapiento durmiendo en el piso, entre palomas. A su derecha, es decir nuestra izquierda, el ayuntamiento, que se ve bastante bonito y grande, ¿vamos a entrar?, bueno, vamos, adentro. Unos arcos interesantes adornan el primer recinto una vez dentro, una bóveda grande, o dos, con inscripciones en danés, frescos de reyes y reinas y nobles frente a un mar, o una gran extensión de agua, barcos en el horizonte, son un pueblo viajero, o pescador, o ambos, estos daneses, que cosa.&amp;nbsp;Y son un pueblo tranquilo pareciera: el ayuntamiento sigue funcionando como ayuntamiento; nos vamos percatando en el recorrido que allí efectivamente trabaja gente, pese a la ausencia de colas de ciudadanos reclamando por algún servicio público en alguna oscura oficina, al contrario, ni oscuridad ni ciudadanos; un ayuntamiento muy bonito, muy práctico, muy danés. Subimos uno, dos, tres pisos, o dos nada más, nos perdemos en las escaleras; el edificio es rectangular y en el centro una exhibición de quién sabe que, cada piso una balconada que da al patio, pequeñas banderas danesas colgadas por doquier, pero en orden; por encima una claraboya, el silencio es cuasi total, por algunas ventanas se vislumbra un parquecito afuera, tras consultar y enterarnos que estamos fuera de hora para subir a la torre del reloj hacia allí nos dirigimos. Y la pequeña área verde está apenas a una cuadra del borbollón de personas del que huimos hace un rato pero lo que más resuena es el canto de los pájaros, descansamos la mirada en una fuente, pero la paz se quiebra en forma intermitente, un humanoide molesto con maquinaria pesada, un martillo hidráulico o similar, Dinamarca en construcción; sigamos con el paseo, ¿sí?&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a8.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/293969_2383107220195_1326159978_32879871_319085442_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a8.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/293969_2383107220195_1326159978_32879871_319085442_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/photo.php?fbid=2383107220195&amp;amp;set=a.2383005057641.2140489.1326159978&amp;amp;type=1&amp;amp;theater"&gt;ciclista en los canales&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y seguir con el paseo implica pasar por un par de plazas, un teatro grande, mas inscripciones interesantes, pasar por un arco de piedra para circular por una de tantas peatonales danesas, hacia la zona de canales, una pequeña Amsterdam que se abre ante nosotros, a la derecha algunos museos y una cuadra rodeada de agua sobre la que se yergue un palacio probablemente real; algo olió mal en Dinamarca, hace unos siglos, ahora ya no se siente el hedor y desinteresados no ingresamos al palacio, sino que lo esquivamos, buscando una plaza particular, pequeñita, frente a una biblioteca y a una fuente, no cualquier biblioteca sinó &lt;i&gt;La Biblioteca&lt;/i&gt;, justo allí, admirando la fuente y el pequeñísimo lago, la estatua de &lt;i&gt;Soren Kierkegaard&lt;/i&gt;. Sentado en una silla, algunos libros debajo, las rodillas juntas, escribiendo en un tomo del mismo color que el resto de sí, &lt;i&gt;Soren&lt;/i&gt;; la verdad por lo que había leído lo imaginaba más feo, de hecho era un personaje público en su época, más conocido por su fealdad y particular forma de caminar (un rengueo bastante incómodo) antes que por su filosofía, cosa que se revertiría en algún momento y se volvería a revertir, dada su excentricidad. Habiendo pasado buena parte de su sufrida vida por&lt;i&gt; La Biblioteca&lt;/i&gt;, aquí emplazado ahora en forma de estatua se lo ve pacífico, a &lt;i&gt;Soren&lt;/i&gt;; viendo la estatua por detrás encontramos una caja, una carta, un pedido, u ofrenda, en danés, a &lt;i&gt;Soren&lt;/i&gt;, el rey de la angustia adolescente.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero bueno, vamos, a seguir paseando por los canales, a la distancia un edificio antiguo con una cúpula realmente muy extraña, hacia el otro lado los canales; cruzando un puente seguimos por uno, barcos amables de un lado, casitas de colores del otro, turistas, pequeños bares y locales de comida, muchedumbre que pasea, alguien que toca el violín, es un paseo muy amable, muy bien estos daneses. Y sin saberlo la peatonal desemboca en un parque extenso, más allá una estatua rodeada de verde, es &lt;i&gt;Hans Christian Andersen&lt;/i&gt;, el de los cuentos para niños; antes de venir había pensado en vano que cosas conocía de Dinamarca y más allá de la mención Shakespeareana (que nunca vi o leí, por cierto) y del rey de la angustia adolescente, nada; y aquí nos topamos con Hans, el de &lt;b&gt;El Patito Feo&lt;/b&gt;; y la anécdota ilustra un poco el espíritu de los países nórdicos: influencias precisas y certeras en la cultura europea (y por tanto latinoamericana), que dan (damos) por sentado para en algún momento descubrir, con estupor, su original y genuino origen. &lt;b&gt;Hans &lt;/b&gt;sonríe mientras lee, con una mano en alto, para una platea inexistente; una señora con boina roja pasa frente a nosotros, esto sí que fue un encuentro inesperado.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Luego, un museo, los últimos dos siglos en arte danés y, por qué no, nórdico en general; una muestra de un sujeto que si bien se inicia como un pintor ‘clásico’, lo que sea que eso signifique, vira hacia el comentario social relativamente pronto: a fines del siglo diecinueve pinta un cuadro que retrata el interior de una comisaría, una joven en línea esperando su visita al médico (¿en la comisaría? si, en la comisaria), cuadro titulado algo así como ‘&lt;i&gt;Fulana hace la línea para saber si tiene sífilis&lt;/i&gt;’, Fulana es, claro, una prostituta danesa, lo que si no fuera por el largo y explicativo letrero junto al cuadro, ignoraríamos todos aquellos nacidos posteriormente a mil ochocientos cincuenta, incapaces de distinguir a una prostituta de una cortesana, campesina, o princesa. Pocos años después prohíben la prostitución, el arte hizo mella en las costumbres del pueblo, pareciera; y el paseo hizo mella también en nuestra energía pero proseguimos, más allá, hacia el supermercado a por provisiones y a seguir, hacia una fortaleza que resulta ser un engaño, hacia el &lt;i&gt;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Kastellet,_Copenhagen"&gt;Kastellet&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;. Construida como una suerte de estrella, en una pequeña isla interior en Copenhague, la fortaleza no tiene muros sino más bien lomas, o dunas, de tierra, cubiertas de pasto (no césped, pasto) verde, verdísimo. De por fuera uno no diría que detrás de esa leve ondulación hay un cuartel y soldados apostados, tampoco diría que la 'fortificación' tiene quinientos años y es de las mejor conservadas de Europa, uno de hecho diría que lo estan estafando. Sin embargo el puente y el portal, bastante majestuoso, revela que se trata de una isla algo particular aunque, descubrimos, bastante aburrida también; detrás, un molino de viento antiguo nos anima el paseo, que sigue hacia la costanera.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://farm7.static.flickr.com/6072/6128217708_c4e3154a5c_z.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="215" src="http://farm7.static.flickr.com/6072/6128217708_c4e3154a5c_z.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/elamormuerde/6128217708/in/photostream/lightbox/"&gt;abandono&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hace fresco; la semejanza con Amsterdam llega a un máximo. En la ribera opuesta del río se amontonan las industrias, los molinos de viento, esta vez, de los modernos, de aspas blancas y finas, limpios generadores de energía eólica; anclado también un destructor, pintado de gris, los cañones apuntando hacia quien sabe dónde, después de todo, ¿a dónde tienen para apuntar los daneses?. Algunos apuntan para acá, de hecho de este lado de la costanera se amontonan turistas asiáticos, posible blanco de disparos de grueso calibre, pero su presencia es pacífica: frente a nosotros,&lt;i&gt; La Sirenita&lt;/i&gt;, que resulta ser una estatua un tanto pequeña sobre una roca, blanco eterno de vándalos daneses. Como siempre, la gracia radica más en el paseo hasta aquí que en la atracción en sí, más cuando llegamos casi de casualidad, más cuando el paisaje es tan agradable y &lt;i&gt;La Sirenita, &lt;/i&gt;símbolo de la ciudad (de hecho &lt;b&gt;Kobenhavn &lt;/b&gt;significa 'bahia de los mercaderes', y la colocaron aquí, en la bahia), es tan poco maravillosa. Así que emprendemos la vuelta, lentamente, por caminos alternativos, que nos llevan por otras calles con casas de colores, rumbo hacia una plaza peatonal en la que vemos un cambio de guardia ante el sonar de una campana; cruzamos un puente sobre uno de cuyos pilares alguien graffitteó ‘&lt;b&gt;tourism is terrorism&lt;/b&gt;’, da para pensar, da para pensar mucho de hecho; pero no hay tiempo, o quizás si lo hay pero no hay energías, eso seguro, atardece mientras regresamos paseando por los canales, por allí un museo, ya cerrado, por allá un carrito de supermercado, abandonado, en el medio de la nada; misterios de Copenhague, pequeños detalles que la hacen una pequeña ciudad bastante encantadora, especialmente por el atardecer que tiñe de rojo el cielo decorado por una cortina de nubes, va a caer la noche sobre la ciudad y sobre nosotros, y es necesario descansar, sin duda, sin duda alguna.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-6407394060247121165?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/6407394060247121165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=6407394060247121165&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/6407394060247121165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/6407394060247121165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/09/en-la-bahia-de-mercaderes-copenhague-i.html' title='En la Bahia de los Mercaderes: Copenhague, I'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm7.static.flickr.com/6072/6128217708_c4e3154a5c_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-5196403481632343290</id><published>2011-09-11T08:13:00.002-03:00</published><updated>2012-02-03T19:15:03.537-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='barcelona'/><title type='text'>En la ciudad de Barcino: Barcelona, III</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El mediterráneo sigue encantador y salado, la cerveza Estrella fría, que es muy poco sabrosa en comparación con el resto de las europeas, fría de formas misteriosas ya que los &lt;i&gt;pakis &lt;/i&gt;que deambulan por la playa no la llevan en heladeritas. Deben de tener una suerte de base de operaciones o algo así, invisible, o algo así. De hecho el agua es muy salada, una vez más aprovecho para no darme una ducha en los ducheros públicos por los que pasa la playa entera tras su baño de sol y agua diarios: quiero que la sal permanezca conmigo, recordándome la proximidad del agua cuando deambule por el resto de la ciudad. Así, descansar, un pequeño alto en casa; los anfitriones almuerzan escuchando la radio, son cinco horas de diferencia y los programas de la mañana, para oficinas y autos, aquí se escuchan como fondo al entrechocar de tenedores y platos, tallarines tocaron hoy. Es un ambiente cuasi laboral, al menos para mí, saco la cuenta y hace un mes y medio que no trabajo, caramba, ahora todas esas mañanas (que tampoco son tantas) en que el mate se vio acompañado de radio allá en la oficina, con los gritos de los mecánicos del taller de al lado, se concentran en mi mente en este momento, de tallarines con radio de fondo; Darwin Desbocatti comenta el downgrade de la calificación de la deuda norteamericana por parte de Standard &amp;amp; Poors, reímos todos, un buen rato, pero la nostalgia no me alcanza, eso es bueno, creo. Después del café un chispazo más de cotidianeidad, encuentro mi máquina de cortar el pelo perdida en la valija, al fondo, abajo; diarios en el piso del baño ridículamente diminuto y me recorto la barba (que está por cumplir un año), el pelo, todo, y a las pocas horas le toca a Martín, con ayuda de su esposa, sentado él en el water con la tapa baja oficiando de asiento, parada ella, divertida, embistiendo una cabellera que se nota va siendo diezmada por la calvicie, como la mía, caramba.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y todo este necesario cuidado personal me deja cubierto de pequeños pelos, que mejor manera de eliminarlos que caminar una cuadra a la playa, otra vez, a reforzar la sal contra la piel. Y luego sigo recorriendo los alrededores, tomando el fresco, que no es tal, en algún parque, plaza, banco, lo que sea; me queda poco tiempo en Barcelona, después los países nórdicos, el reencuentro con mi pareja, el último tramo del viaje, antes de la instalación definitiva aquí. Pensamientos que borro rápidamente y eventualmente salimos a pasear, Martín, Victoria y yo, a comer un kebab a El Raval, paseamos en calma y nos sentamos tranquilos en uno de tantos locales de comida turca, a nuestra izquierda una avenida o una peatonal o similar; de pronto un botellazo contra el piso, un sujeto a media cuadra vocifera en un idioma extranjero, alza su bastón, amenazador, medio abrazado contra una de esas columnas con un recipiente circular para la basura. No pasan diez segundos y un auto clava los frenos, bajan dos sujetos bastante corpulentos y altos, caminan hacia el ruido, quizás el borracho/desubicado le hizo algún daño al auto, se va a armar lío, pero Victoria dice algo que no entiendo pero termina en ‘son Secreta’. ¿Son &lt;i&gt;Secreta&lt;/i&gt;? Si, bueno, el sistema es complicado, están los Mozos de Cuadra, la Policía, y la Guardia Civil, y alguno de esos tres organismos pacificadores a distinto nivel jerárquico y autonómico, tienen policía secreta. De hecho durante todo el tema del movimiento de los indignados se acusó al gobierno de promover disturbios a partir de infiltrados, cosa que la autoridad competente negó, pero los indignados colgaron un video en youtube en que se ve a cuatro fortachones disfrazados de hippies hablar por &lt;i&gt;walkie talkie &lt;/i&gt;y luego meterse en la muchedumbre, la autoridad competente confiesa, sí, tenemos Policía Secreta, siempre tuvimos, siempre tendremos, gran escándalo; cuenta Victoria una historia que probablemente haya contado más de una vez, a más de un visitante a la ciudad. Y al final tiene razón: uno de los dos fortachones tiene un &lt;i&gt;walkie talkie&lt;/i&gt;, que usa intentando disimular al principio y luego ya no; los perdemos de vista, no sabemos qué pasa. Quedo un poco sorprendido, bueno, infiltrados y de civil debe de haber en todos los países, pero esto fue algo casi hasta divertido; Victoria me confirma, al principio no, pero luego es fácil, entender cuáles son Secreta, son justamente fortachones, altos, musculosos, pero con ropa de hippies, y, claro, los físicos (y los cortes de pelo) no concuerdan mucho con el resto de la indumentaria, las mochilas de tela de colores contra el pelo corto a máquina, probablemente siguiendo algún reglamento, con algo de ojo se los reconoce, y son hasta graciosos, dice. A mí no me parece nada gracioso, sino un tanto sombrío; de todas formas, caminando por el barrio se escucha música, algo parecido a flamenco, encontramos un edifico antiguo que es en realidad un antiguo hospital, parece; el portón grande está abierto y por dentro un par de espacios verdes grandes, el cielo reluce, la música es en vivo, parejas bailando y aplaudiendo en el aire, muy pintoresco, muy prolijo, muy lindo, muy bien esto del símil complejo habitacional con boliche incorporado, rescatado y recuperado del deterioro para que uno pueda sentirse a gusto.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después, a armarse de coraje y llevar la valija de más de veinte kilos desde la Barceloneta hacia la estación de Joanic, a una cuadra de allí el apartamento de Rodrigo, que en un mes será también mi apartamento. Tras haber coordinado allí me espera, pero oh sorpresa también está su pareja actual, y su &lt;i&gt;roommate &lt;/i&gt;actual, esa a quien compré casi todos sus muebles por un precio más que razonable, y mientras dejo la valija y vuelvo a chequear mi habitación Rodrigo cocina y menciona como al pasar te quedas a cenar, ¿verdad?, y, bueno, al final me quedo; luego suena el timbre y llega más gente, su madre, de visita por el país, último día, como yo, una pareja de amigos, en definitiva, gente, totales desconocidos pero buena onda,&amp;nbsp;innumerables consejos sobre la vida en la ciudad,&amp;nbsp;jazz de fondo, vino blanco, el plato de pasta, la paz interior. Es curioso, antes de partir para Europa organicé una última reunión con algunos amigos, en casa de uno de ellos, para comer por última vez en un tiempo los famosos &lt;i&gt;Ravioles de Julián&lt;/i&gt;, el padrastro de uno de ellos, reunión en la que Julián comenta que, bueno, tiene un sobrino en Barcelona, ¿por qué no le escribís a ver si tiene un cuarto libre?, y dos meses después estaré viviendo con él. Ahora que estoy de paso me invita a cenar y al igual que su tío (el Tío Julían, dice Rodrigo) la pasta le queda bárbara, como siempre, el secreto es la salsa, se ve que es un tema genético, concluimos después.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero no me puedo quedar hasta tarde porque cierra el metro, parto raudo y veloz a tomar la línea amarilla, bajo en Barceloneta a correr a la cama, terminar de ordenar todo para mañana: me levantaré temprano, a tomar unos mates con Martín y Victoria, el desayuno / despedida, el último chapuzón en quien sabe cuánto tiempo, esta vez no me queda otra alternativa que darme la ducha y perder la sal, palmadas en la espalda y salir a la calle otra vez, en busca del bus hacia el aeropuerto; llego con menos de una hora y media por delante pero no hay problema, a despachar todo y subir al avión low cost que me espera, como me espera también Copenhague, y sus parques, plazas, canales, callejuelas, y estatuas de Kierkegaard y Hans Christian Andersen, como me espera también allí mi pareja, en la puerta del hostel, sonriendo tras un cigarrillo apenas recién encendido. Así que tomo carrera y&amp;nbsp;&lt;b&gt;ahí&amp;nbsp;voy&lt;/b&gt;.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-5196403481632343290?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/5196403481632343290/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=5196403481632343290&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5196403481632343290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5196403481632343290'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/09/en-la-ciudad-de-barcino-barcelona-iii.html' title='En la ciudad de Barcino: Barcelona, III'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-8995180715429343456</id><published>2011-09-07T17:05:00.002-03:00</published><updated>2012-02-03T19:15:03.537-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='barcelona'/><title type='text'>En la ciudad de Barcino: Barcelona, II</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Me levanto tarde y la media mañana transcurre en cámara lenta, todo con mucha calma; el baño diminuto, sin espacio para la ducha: uno entra y queda enfrentado al water, a la derecha el espejo con el lavatorio, a la izquierda las canillas de la ducha, se moja todo, en mi vida había estado en un espacio tan reducido. Para compensar salgo de short de baño y chancletas hacia la playa, apenas unas monedas en el bolsillo, el apartamento es a una cuadra, &lt;i&gt;una cuadra&lt;/i&gt;, de la playa, construida artificialmente hace veinte, veinticinco años, algo así, pero altamente disfrutable, aunque repleta. La Barceloneta es básicamente en conjunto de cuadras muy angostas, rectangulares, un &lt;i&gt;barrio-barrio&lt;/i&gt;, con &lt;i&gt;catalanes-catalanes&lt;/i&gt;, la ropa colgada del lado de afuera, contra la calle, &amp;nbsp;los vecinos y vecinas a los gritos de un balcón al otro, una plaza a pocas cuadras pero esta vez camino en la otra dirección, hacia la playa, el agua mediterránea verde y fría pero no tanto. Recuerdo, hace más de diez años, vacaciones en Piriápolis, libros en oferta, compré varios de Isaac Asimov, de la saga de &lt;b&gt;La Fundación&lt;/b&gt;. En uno de ellos Hari Seldon, el gran psicohistoriador (o lo que es lo mismo, un economista superdesarrollado), tiene una conversación en la que menciona lo que él llama el problema de ‘la-mano-en-el-muslo’. En su conversación con una mujer señala como un mismo comportamiento puede ser socialmente aceptado según el contexto; en su ejemplo, poner una mano en un muslo femenino puede ser aceptable una mañana en un gran parque de esparcimiento pero inapropiado esa misma noche en un contexto un poco más de gala. Tumbado de espaldas en la arena veo como una ola arrebata la parte de arriba del bikini a una chica que razonablemente se avergüenza y cubre como puede, ante las risas de sus amigas, alemanas todas ellas; a cinco metros las españolas se pasean a pecho descubierto sin problema ninguno. Es fácil distinguir a los turistas latinoamericanos en la playa, son los que no pueden apartar la mirada de las mujeres que hacen topless. Y digo mujeres porque no es un tema generacional, las abuelas de sesenta son aún más proclives a tomar baños solares completos que sus hijas o nietas. Después resulta que no es un tema cultural tampoco, quizás: otro grupo de francesas toma también el sol al descubierto, junto a sus novios, o amigos, o quién sabe. Un pakistaní se acerca a ofrecer cerveza, compro una lata, luego otro ofreciendo sombrillas, otro ofreciendo mojitos, ¿&lt;i&gt;mojitos&lt;/i&gt;?, si, &lt;b&gt;mojitos&lt;/b&gt;, deambula por la playa con una bandeja con botellas, vasos, todo pronto para la preparación al instante; más allá otro vende cocos, o piñas, como saberlo, otro ostras, desentona la chica de las filipinas que ofrece masajes nada más; sorprende el autocontrol de los &lt;i&gt;pakis&lt;/i&gt;, desde las diez u once de la mañana hasta vaya uno a saber qué hora, deambulando por la playa en busca del euro esquivo del turista y el local, a un par de tetas cada seis segundos ven diez pares por minuto, seiscientos por hora, cuatro mil ochocientos pares cada ocho horas, y ellos imperturbables con su cantito repetido ‘&lt;i&gt;aguacolacervezabierwaterfriacolacervezafriabier&lt;/i&gt;’, eso es sangre fría.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero más allá de la aritmética pectoral se me terminó la lata de cerveza y eso sólo puede indicar que es hora de sacarse el sombrero, los lentes, y arrimarse a la orilla; el agua está fría pero a diferencia del agua oceánica del este al que voy cada verano con un par de minutos el frío se disuelve, la piel se acostumbra; el chapuzón es liberador. El mar es un plato, una piscina natural, nadar y nadar, mal, lento, pausado; salir jadeante a secarse al sol, esquivando a los &lt;i&gt;pakis &lt;/i&gt;que siguen intentando con la cerveza, la sal que se adhiere a la piel y que no se irá por los próximos días, evito la ducha nocturna, quiero conservar esa sal, ese gusto a mar, lo más posible, sal en la piel en agosto, esto sí que está bueno.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Después paseo por la zona, caminar por ahí, cada tanto algún edificio de Gaudí, aparecen sin que uno los busque, otra vez por el Gotic, ahora por la costanera hacia el correo, a enviar un paquete a Alemania, después más paseo, otra vez la estatua de Colón; haciendo caso a las recomendaciones tomo el metro hacia el Parc Güell; la calle que lleva a una de las entradas laterales tiene escaleras mecánicas, así de empinado y alto es. Y por supuesto, la vista es impresionante, efectivamente es el mejor lugar para empezar, se entiende la ciudad; a la izquierda, la Sagrada Familia, por allá el edificio de la compañía del gas, o del agua, no sé, pero es bonito, más allá se ve la Diagonal que corta todas las manzanas de Barcelona, hacia el otro lado la ciudad trepa la montaña, aquí los árboles invaden los espacios donde caminar, entre la piedra y la tierra, y entremedio de todo esto arcos, arcadas, y cada tanto alguna torre o edificación misteriosa de Gaudí, a quien el viejo Güel le encargó hacer el parque, tras quebrar en el camino la municipalidad termina comprando todo, para hacerlo público, una monstruosidad de espacio verde, altamente misterioso también, ni modo que dé el tiempo para recorrerlo todo pero, un vez más, pasaré nueve meses en esta ciudad, tomo nota mental de este paseo para el futuro.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y me vuelvo caminando, bajando por la montaña, cruzando una avenida importante entro en el barrio de Gracia, que es otro barrio-barrio, a una cuadra de la avenida el silencio es llamativo, las calles son estrechas pero los edificios más modernos y no tan altos, se transpira paz, la gente pasea por las peatonales donde algún catalán vende comics, otro libros, de fondo las zapaterías y peluquerías, que son en realidad &lt;i&gt;perruquerías&lt;/i&gt;, en catalán, el chiste es obvio, &lt;i&gt;cortarse el perro&lt;/i&gt;; sin embargo caminando por ahí encuentro una panadería, en la puerta un perro, diminuto, peludo, bola de pelos con dos prendedores para el pelo; su dueña, muy coqueta ha de ser, adentro, comprando el pan de la tarde; el perro se mueve y se mueve, todas las fotos fuera de foco, maldición, esto no me lo cree nadie. Sigo entonces caminando en bajada, plaza tras plaza, tres o cuatro en total, con sus pequeños bares y boliches, gente joven, no tan joven, una casa de tatuajes, todo en catalán, se escucha el acento marcado y el idioma relativamente incomprensible, a mitad de camino entre castellano y francés, niñas correteando en patines que se caen y levantan y caen y levantan y seguir caminando cuadras y cuadras eternas hasta llegar, vencido, a casa, que Martín va a cocinar torta de jamón y queso, casera, pero casera de verdad, llego y está por empezar a hacer la masa, otra vez la picada y la charla amena, la comida casera, la sensación de hogar, la hospitalidad. Después salimos a pasear, otra vez a la costanera pero tomamos un atajo y paseamos por el Gotic y el Raval, entre iglesias y edificios antiguos, una antorcha inextinguible marca el homenaje a los caídos en no entiendo qué; estoy molido y no entiendo por qué, tampoco fue un día tan complejo o arduo, emprendemos la retirada, replegar filas y dedicar un rato a ordenar las fotos, ordenar la valija, ordenar las cosas pendientes, ordenar, si eso es posible, el próximo mes y el próximo año, que pasaré aquí, en Barcelona.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-8995180715429343456?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/8995180715429343456/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=8995180715429343456&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/8995180715429343456'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/8995180715429343456'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/09/en-la-ciudad-de-barcino-barcelona-ii.html' title='En la ciudad de Barcino: Barcelona, II'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-1595745940642081887</id><published>2011-09-05T19:58:00.002-03:00</published><updated>2012-02-03T19:15:03.538-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='barcelona'/><title type='text'>En la ciudad de Barcino: Barcelona, I</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Existe una arquitectura europea, al menos para la persona que no sabe demasiado de arquitectura; existe un patrón, o quizás dos o tres, tipologías de ciudades atravesadas por ríos, con casco antiguo –que toma distintas formas-, con casas de tres o cuatro pisos ya recicladas, con o sin canales, con o sin puentes, con o sin tranvías, etcétera. Uno podría confundir una calle parisina con una belga o vienesa; Barcelona en cambio demostrará tener cosas únicas e irrepetibles, un par de cosas que salen por fuera de la tipología, que patean el tablero. Lo cual no está nada mal sino todo lo contrario. Pero de eso me iré enterando a lo largo de tres días. De mientras, un poco de historia: en el año dos mil cinco uno de mis cursos tenía a Martín de docente; cinco años después tenía a Martín de colega de trabajo; al llegar a la ciudad a la noche y tras lidiar con algunos problemas en el transporte público es el mismo Martín (y su esposa, claro) quien me abre las puertas de su casa y de hecho me esperaba para poner los ravioles en la olla, con cerveza y vino, con fiambre y queso, con sugerencias, consejos, comentarios, ganas de hablar de política, de estudios, de trabajo, de proyectos y planes y, claro, con una cama de una plaza en una pieza diminuta que es por supuesto un lujo, y que mucho agradeceré.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Voy a pasar nueve meses en la ciudad por lo que hay tiempo de conocer, no hay motivo de apuro, me levanto tarde al día siguiente y no hay nadie en casa, partieron temprano al médico. Desayuno y tomo el metro al banco, a hacer trámites y burocracias ligadas a mi estadía más duradera pero después puedo pasear, volver caminando las interminables cuadras y toparme con las famosas Ramblas de Barcelona, que es una sola calle que son varias ya que cambia de nombre cada tanto; mucha gente, muy arbolado todo, muy populoso pero muy bonito, el catalán que se entiende algunas veces sí y otras casi también, al menos cuando escrito en los muros y carteles; a la derecha un mercado techado con infinita variedad de fiambres y quesos y pescados y algún otro alimento relativamente desconocido pero suena familiar de todas formas; a la izquierda un pasaje que se pierde en el Gotic, el barrio medieval que es una gran patada en el tablero de las ciudades europeas. Porque es un conjunto de callejuelas infames e informes, casas de piedra, muy altas, de paredes gruesas; miro hacia arriba y el cielo es apenas una angosta franja azul, apenas pasaría un automóvil por esa calle, y por las demás, todo peatonal, cuadras y cuadras interminables, no llega casi la luz del sol, perdido entre los muros altos y las ventanas pequeñitas, apenas iluminadas, y esto es un barrio residencial, más allá de las plantas bajas en las que coexisten peluquerías con tiendas de diseño con otras de artículos para el hogar con minimercados con galerías de arte, más allá de todo esto, hay todo un submundo de gente viviendo en los primeros, segundos, terceros y cuartos pisos. En particular siguiendo una callejuela cualquiera me topo con un trozo de muro romano, a Barcelona la fundaron los romanos en el siglo no sé qué, llamada originalmente Barcino, y todavía quedan cosas por ahí, como por ejemplo una iglesia ancha y gruesa que ocupa mucho lugar y que tardo en rodear, de tanto perímetro que tiene.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/309129_2357643503618_1326159978_32849638_2585154_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/309129_2357643503618_1326159978_32849638_2585154_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/photo.php?fbid=2357643503618&amp;amp;set=a.2357643383615.2139507.1326159978&amp;amp;type=1&amp;amp;theater"&gt;cien años de anarcosindicalismo&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y desemboco en una avenida bastante ancha y que parece ser importante, el mapa indica estoy cerca de la iglesia de Santa Águeda, &lt;a href="http://elamormuerde.blogspot.com/2010/09/santa-agata-de-sicilia-o-santa-agueda.html"&gt;sobre quien escribí hace un tiempo&lt;/a&gt;, pero otra cosa me llama la atención, cruzando la calle, para el otro lado, sobre la bóveda del último piso del edificio en la proa de la esquina, en perfecto catalán contra un fondo rojo y negro ‘cien años de anarcosindicalismo’: me topé con la sede de la CGT. No sé si tienen un piso o varios, pero tienen cartelería en abundancia, en la entrada principal el letrero grande, en catalán, Confederación General del Trabajo, NO PASARAN, también, cartelería contra las propuestas recientes del ministerio de trabajo; tras la caída de Franco y la reorganización de prácticamente todo en España la vieja CNT se reordena, reconfigura, escinde y bueno, ¿qué es una letra en cien años de historia? En marcado contraste a pocas cuadras el monumento a Colón, trepado a un pedestal de varios metros de alto el marino genovés (aunque algunos dicen que era catalán, me contará Martín luego) señala a un punto fijo en el horizonte, en el mar; es para allá, tontos, es para allá.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a7.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc7/314928_2373952031321_1326159978_32870017_7555307_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a7.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc7/314928_2373952031321_1326159978_32870017_7555307_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/photo.php?fbid=2373952031321&amp;amp;set=a.2357643383615.2139507.1326159978&amp;amp;type=1&amp;amp;theater"&gt;es para allá, dice Colón&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y tiene razón Colón, estoy en Barcelona y he paseado por las calles mas no por las playas, que error a subsanar, pero primero una pasada por casa, llego justo para el almuerzo y me habían contado para la mesa y todo. Es curioso como el tiempo (y probablemente la madurez) redefinen las relaciones sociales (¿humanas?), hace ocho años Victoria dictó el curso de introducción a la universidad al que asistí (cosa que lógicamente no recuerda); hace cinco Martín era un docente con buena onda dispuesto a prestarme un libro y todo, que era una de sus bases bibliográficas para su tesis; hace tres trabajábamos juntos, hace quince minutos me esperaban con la comida. Y cómo les fue en el médico, les fue bien, me dicen, entre sonrisas, algo están tramando, intercambian miradas que probablemente signifiquen mucho, de esas miradas con años de historia de pareja atrás pero que uno no logra identificar, como los amigos que juegan juntos en pareja a las cartas tantos años que desarrollan su lenguaje particular propio de indicarse que cartas tienen; tras segundos el muro de la complicidad se abre y bueno, nos fue bien, les fue bien, están embarazados, más bien, uno de ellos lo está, es fácil imaginar quién por cierto, tres meses, no habían querido decir nada aun porque la doctora recomendó no decir nada aun hasta los, justamente, tres meses, por los riesgos de toda una serie de cosas que enumeran, ahora se puede decir, me dicen, y me dicen que soy el segundo en enterarme, caramba, que extraña coincidencia de tiempos y lugares, atino a pensar, mientras ellos tratan de compartir con familia y amigos la versión digital de la ecografía que la doctora les dio en un CD (¿o DVD?) con su nombre.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Asi que previsiblemente dedicamos parte del almuerzo y la tarde a discutir los nombres, y hablar de paternidad, maternidad, hermanoternidad, tiotidad, y todas las relaciones de parentesco habidas y por haber, los miedos y las expectativas; es interesante, una gran amiga tuvo un hijo a fines de la adolescencia y eso fue todo (aunque no es poca cosa, por cierto); en mi círculo somos adversos a los hijos pareciera; igual mis anfitriones tienen cinco años más que yo, que nosotros, que mi círculo; el tiempo les dio perfecto, en pocos meses regresan al país, con cursos terminados, o casi, posgrados casi prontos, la casa a medio pagar, con algo de trabajo, que bueno, hay que festejar, vamos a brindar pero, claro, el alcohol no está del todo permitido en la nueva dieta, caramba. Y al final retomamos también la conversación de ayer de noche, en que desmenuzamos los problemas de nuestro país, al detalle, nos quejamos, lo sufrimos, hablamos profundamente hasta llegar a la conclusión, al menos yo, que parte de los miedos asociados a un posgrado y sus consecuencias están relacionados con nuestro país de origen, con parte de su cultura, le tenemos miedo, los tres, a que nos atrape, nos quite el aire que se respira por acá; está todo por hacer al punto que tememos mucho de lo que se aprende sea imposible de aplicar, o también, tememos no saber decir que no, terminar desangrados por múltiples cargas horarias en proyectos y vueltas interesantes pero inconducentes al final, le tenemos miedo al lugar donde crecimos, o al menos a parte de él, y eso es grave, si hay algún sociólogo o psicólogo o psicólogo social en la habitación que se acerque, por favor, lo estaríamos necesitando. Pero si la charla de ayer tuvo tonos sombríos esto de la procreación agrega una nota muy cálida a un día de por sí ya muy cálido; me alegro mucho por ellos, y con ellos, y salimos a pasear por la playa, ya anocheció pero está especial para pasear, por la costanera de la Barceloneta, la noche es hermosa, algún edificio majestuoso contra un horizonte con una luna enorme; prosiguen los cuentos y las historias y los consejos, en pocas horas ya re-aprendí economía doméstica, burocracia básica, teoría de la inmigración, entre otros; entre la gente sobre la costanera una aglomeración, tras ella un círculo de personas que baila, es la asociación de aficionados al Swing; tienen su equipo de audio y bailan, todos, Swing, al compás de alguna música de alguna época de oro de algo, se mueven mucho, casi coordinados, suben y bajan los brazos, adelantan los hombros y chasquean los dedos, algunos cantan y otros no, veo gente de veinte, treinta, cuarenta, cincuenta años, bailar entre ellos o cruzados generacionalmente, un Swing sucede al otro y nos quedamos ahí tres o cuatro minutos, relativamente embobados, relativamente atónitos ante este pseudo espectáculo gratuito y callejero, este broche de oro para un dia bastante particular y bastante exitoso, trámites, paseos, charlas, vuelta a casa, no logran enviar el video de la ecografía y les doy una mano y podemos, al fin, mandarlo; después a la cama, a soportar el calor en sueños y ver de despertarme temprano mañana e ir a la playa, aunque tampoco es para tanto, quizás salir a media mañana sea lo mejor, el tiempo es lo de menos, caramba, menos mal que elegí esta ciudad para instalarme por unos meses; pero para eso falta, al menos veinte días y cinco países, y para eso el descanso y la playa son muy pero muy necesarios.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-1595745940642081887?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/1595745940642081887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=1595745940642081887&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/1595745940642081887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/1595745940642081887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/09/en-la-ciudad-de-barcino-barcelona-i.html' title='En la ciudad de Barcino: Barcelona, I'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-3155720975781945332</id><published>2011-08-30T19:06:00.004-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.638-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Bonn / Köln, o el segundo pit stop</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Bonn es un hogar, claro, y es la segunda vez que la visito en este viaje pero, esta vez, los huéspedes somos dos y los anfitriones sólo una; tenemos la llave nos instalamos, cómodamente en el segundo piso del apartamento que queda en un cuarto piso, sería un quinto piso entonces, ahí por &lt;i&gt;Michaelstrasse&lt;/i&gt;; descansar y partir al supermercado que nos cierra las heladeras con lácteos y yogures en las narices porque estamos llegando sobre la hora de cierre (que es a las ocho, por cierto), y así esperar a Ilonka con la cena pronta, una suerte de milanesitas de pollo salteadas con soja acompañadas de una ensalada congelada microondizada. Nos lleva veinte minutos encontrar la salsa de soja, al encontrarla la pregunta es obvia: ¿por qué los alemanes la guardan en la heladera? Ilonka aporta el vino blanco y eso ameniza la cena y el intercambio y la charla sobre viajes, los nuestros, el de ella, la vida alemana y el modo alemán, el modo uruguayo; un té; caemos rendidos finalmente, en nuestro cuarto de huéspedes que será base de operaciones por los próximos días.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc7/303741_2352564976658_1326159978_32843885_3120888_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc7/303741_2352564976658_1326159978_32843885_3120888_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/photo.php?fbid=2352564976658&amp;amp;set=a.2352564296641.2139298.1326159978&amp;amp;type=1&amp;amp;theater"&gt;Casio y Florencio&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y las operaciones desde la base incluyen por ejemplo salir a pasear en bicicleta a orillas del Rin, perdernos al intentarlo y después dedicar un buen rato hacia un lado y hacia el otro para terminar en un &lt;i&gt;biergarten &lt;/i&gt;con una vista excelente y una brisa que es, justamente, una brisa. En Bonn propiamente dicha veremos también la casa de Beethoven, pasearemos por la &lt;i&gt;altsdadt&lt;/i&gt;, por la Catedral de San Martín; esta vez la historia la conozco y se la cuento a mi pareja, que extraño ser pseudo guía en una ciudad que no es la de uno; la historia, entonces, es que Casio y Florencio profesaban la fé cristiana y en alguno de tantos episodios de persecución romana son decapitados, de ahí las cabezas de piedra enormes que pueden verse, apoyadas sobre sus respectivas mejillas de piedra, sobre el suelo empedrado en la plaza que alberga a la Catedral. En Bonn también dormiremos bastante, y cocinaremos todos los días, al punto que Ilonka nos pide por favor que no hagamos cumplido, que no es necesario que cocinemos, así que le  explicamos, que cocinar es un placer pero lo es más aún tras todo este tiempo de viaje, tomarse unos momentos para elegir la comida en base a ingredientes y no en base a envoltorios de cartón o plástico, quemarse con la sartén y ser salpicado por la salsa de soja, escuchando algo de música; o que la mesa del desayuno sea en base a lo que uno quiere, y no en base a lo que el hostel dictamina; &lt;b&gt;Ute Lemper&lt;/b&gt; de fondo en la mañana, en la pequeña terraza, vamos bien, vamos muy bien.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;También Bonn es recorrer otros lados en bicicleta, no sólo contra el Rin sino para el otro lado, perderse y encontrar una pista de atletismo con una tropilla de obreros fornidos trabajando un poco, también un cementerio (el cementerio del norte), al que entramos en bicicleta y resulta ser particularmente grande y pacífico; en la entrada un señor en un banco tomando una cerveza, en el medio una suerte de capilla, luego la vuelta a casa; porque es ‘casa’, propiamente dicha, con el cuarto de huéspedes a disposición y lavar ropa y cocinar, un hogar al cien por ciento. Una noche pasamos horas hablando con Ilonka, con otro vino y al final casi dos jarras enteras de té, ella también viajó cuando joven, a Costa Rica (¿?), más tarde a Vietnam, el viajar tiene cosas que sólo el viajar tiene, es tautológica pero sigue siendo válida, la conclusión. Una noche nos saca a pasear, a una heladería llamada ‘el laboratorio del helado’, dónde de tanto en tanto ‘inventan’ un gusto nuevo, yo voy por el de yogur y otro de menta y naranja, todo en uno, mi pareja va por uno con un nombre italiano pero de traducción incierta, excelente helado, después al &lt;i&gt;altstadt&lt;/i&gt;, llovizna, toldo, cerveza típica regional en una noche hermosa, el casco antiguo que conserva algunas casas originales y alterna con tiendas, el &lt;b&gt;rathaus&lt;/b&gt;, la pequeña fuente, volver a casa, que mañana pasaremos el día en Köln.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://elviajero.elpais.com/recorte/20110125elpepuvia_1/XLCO/Ies/20110125elpepuvia_1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://elviajero.elpais.com/recorte/20110125elpepuvia_1/XLCO/Ies/20110125elpepuvia_1.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;la estación de Perpignan&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y el tren demora menos de cuarenta minutos hacia Köln; al salir del &lt;i&gt;Hauptbahnhof&lt;/i&gt;, esto es, la estación central, la inmensidad de la catedral, que resulta inmensamente inmensa, que resulta aún más inmensa que la última vez que estuve aquí, hace un año, y resulta más inmensa que Notre Dame en París y aun mas inmensa que la sumatoria de todas las catedrales que he visto hasta ahora. Es curioso cómo había olvidado lo impresionante de esta catedral gigante, cuya construcción demoró unos seiscientos años; quizás una de las tantas cosas buenas que tiene el viajar es que pone en perspectiva las cosas que uno ve en un sitio al ver otras cosas en otro sitio, contextualiza, permite tomar distancia, etcétera. En Colonia venden &lt;b&gt;Kolsch&lt;/b&gt;, una cerveza típica elaborada aquí y que no se embotella y no se consigue en otras partes, sólo de barril, sólo en los locales en la planta baja de esas casas de tres o cuatro pisos, de varios colores, a orillas del Rin, cerca de la catedral y del centro. También en Köln vamos al Ludwig Museum a ver una colección de arte moderno bastante variada, con cuadros malos de buenos pintores y cosas excepcionales, como &lt;i&gt;La Estación de Perpignan&lt;/i&gt; de Dalí (que, verificamos otra vez, no es un ser humano sino que está por fuera de este mundo), o el cuadro de Magritte con el hombre (con el obligado sombrero de hongo), el pájaro y el pez, en un desierto muy particular, ese cuadro perturbador y tranquilizador a la vez. En la ribera del río una mujer con acordeón canta y lo hace muy bien; la recorrida siguiendo al río nos lleva pacíficamente hacia la vieja terminal portuaria que reciclaron de formas muy creativas, muy alemanas, combinando edificio antiguo con modernidad y torres espejadas, grandes, pero pensadas para no estropear demasiado el paisaje.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/294877_2356789562270_1326159978_32848857_6587455_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/294877_2356789562270_1326159978_32848857_6587455_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.facebook.com/photo.php?fbid=2356789562270&amp;amp;set=a.2352564296641.2139298.1326159978&amp;amp;type=1&amp;amp;theater"&gt;el programa del ratón!&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y la recorrida nos lleva por peatonales, el casco antiguo, de pronto nos topamos con un edificio que dispara recuerdos de la infancia, esos que uno tiene y que no sabe que tiene; Canal 5, los programas importados de Alemania, el logo de la Transtel, enlatados ya vencidos, tiempo atrás. El edificio tiene un ratón naranja, el ratón naranja, que tenía un pequeñísimo elefante violeta de amigo, a los que les pasaban cosas extremadamente simples y algunas veces interesantes y otras veces divertidas, que visitaban en algunos casos fábricas u oficinas y enseñaban cosas básicas como ¿de donde vienen los diarios?, ese es en particular el programa que recuerdo, cortos de menos de cinco minutos, dos o tres efectos de sonido, quedo loco de contento, es el ratón del programa del ratón naranja, así se llama en alemán de hecho la serie original, ‘&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Die_Sendung_mit_der_Maus"&gt;Die Sendung mit der Maus&lt;/a&gt;’, el programa con el ratón; es una caja de sorpresas Colonia. En realidad un cajón con sorpresas; a pocas cuadras un edificio tiene incorporado como algo casi natural un torreón romano original, vaya uno a saber de que siglo, luego forma parte de un convento, luego compran el convento y pasa a ser edificio público, luego se privatiza; hoy en día es un edificio como cualquier otro, aunque, claro, viene con torreón romano; esta gente debe pagar mucho de gastos comunes de mantenimiento, imagino.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La vuelta desde Köln a Bonn es accidentada: el tren parte y el conductor se disculpa por una demora de unos minutos, luego por una demora de más minutos, luego ya no sé por qué; la alemana amable nos dice que iremos con media hora de retraso y hay que esperar sentados inmóviles en el tren parado sobre el puente que cruzamos apenas unas horas atrás; luego irá realmente lento y deteniéndose inexplicablemente; voces de fastidio en alemán, al final resultará que además tomamos el tren equivocado y se detiene en Siegburg donde conectar con el subterraneo a Bonn, otra media hora, en total hora y media para volver a casa, a comer chocolate con Ilonka y seguir desvariando con la luz baja sobre asuntos mundanos y divinos; pero a dormir temprano, que al otro día es fin de semana e Ilonka nos llevará en el descapotable bajo lluvia torrencial (por tanto, en su versión con capota) hacia un circuito de fórmula uno; mi pareja es fanática y resulta que por esas cosas de la vida a cincuenta kilómetros de aquí hay una pista con fama mundial y casi cien años de existencia (Nürburing); nos perdemos en la montaña y llegamos a ver las últimas dos o tres vueltas de una carrera de vaya uno a saber que, fórmula cuanto, esto realmente es un paseo inesperado. Y cuando la lluvia amaina volver para detenernos en un pueblo con su correspondiente ‘fiesta del vino rojo’, como traduce Ilonka; contra el rio, que es más bien un riachuelo, pequeñas chozas y cabañas estilo medieval y muchos alemanes y alemanas con vestidos y disfraces de época; más arriba en el pueblo varios establecimientos abiertos, a comer algo y tomar vino típico de la región, escuchar la banda del pueblo tocar de todo en el clima de algarabía y festividad generalizada; un grupo de personas se reúne y bailan algún baile típico que resulta bastante simple y tonto de ver desde fuera pero se divierten, corrijo, nos divertimos, detenidos en el tiempo en un pueblucho en el medio de la nada entre Bonn y Nürburg, seriamente, detenidos en el tiempo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El paseo resulta de algo&amp;nbsp;así&amp;nbsp;como cinco horas, entre la pista de carreras, la autopista, y el pueblo medievalizado; volvemos cansados y al otro día parto yo pero al otro día llega también Achim, de su viaje de trabajo por América Central; el tiempo justo para desayunar en forma fastuosa, con ‘pan&amp;nbsp;traído&amp;nbsp;desde París’ dice Achim, su vuelo conectó allí, es la auténtica globalización supongo. El último intercambio con este alemanoido simpaticoide y con Ilonka y también con mi pareja ya que hay que correr a tomar el bus al aeropuerto compartido por Köln y Bonn y aterrizar en Barcelona, por unos días, donde una pareja de uruguayos me espera con un buen plato de ravioles con tuco, pero eso ya es otra historia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-3155720975781945332?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/3155720975781945332/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=3155720975781945332&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/3155720975781945332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/3155720975781945332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/bonn-dos.html' title='Bonn / Köln, o el segundo pit stop'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-5843604862146791996</id><published>2011-08-26T15:01:00.001-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.638-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>En la ciudad de los tres nombres: Brüssel</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En nuestro tercer tercio en Bruselas la percepción cambia, entre otras cosas porque partimos del hotel hacia el apartamento de Shogher, ahí por el &lt;i&gt;Sablon&lt;/i&gt;, que no sabemos a ciencia cierta qué es: vemos un monumento que es más bien un trozo de madera clavado en medio de un cantero de piedra, más arriba la iglesia del &lt;i&gt;Sablon&lt;/i&gt;, más abajo la plaza del &lt;i&gt;Petit Sablon&lt;/i&gt;, más arriba la plaza del &lt;i&gt;Grand Sablon&lt;/i&gt;, y saber qué cornos es el &lt;i&gt;Sablon &lt;/i&gt;será parte de nuestra comidilla cotidiana por el próximo día y medio. El apartamento de Shogher nos cambia la percepción de la ciudad, más céntrico, de personas de carne y hueso, con una vida, una cocina, un supermercado a media cuadra. Cuarto piso sin ascensor, con vista a la calle, para dos armenios en Bruselas y que no tienen la vida fácil, no está nada mal, al contrario, está muy bien, y me escriben diciendo que coma lo que quiera aunque, claro, apenas usamos la salsa de soja. En el apartamento claro está, Mevses tiene un piano, un violín, una guitarra, una trompeta, no hay instrumento que este sujeto no pueda tocar, recuerdo, la noche de Leuven vuelve un instante y estamos muy contentos, mi pareja y yo, de poder cocinar otra vez, tras semanas y semanas de viajes y paseos nunca pensé que pudiera extrañar cocinar, pero así es. Y cocinamos, nuestra pasta con alguna salsa carbonara, mientras Darnauchans nos habla de su instrumento, y de las ojeras, la música la elegí yo y al poco tiempo la cambio, estamos pasando demasiado lindo como para arruinarlo con uruguayeces, que necesidad, parezco francés, caramba.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero previo a esto nuestro paseo del día incluyó la plaza principal, donde otra vez cual Leuven la iglesia-catedral descomunal compite en complejidad y en detalles con la secularidad del ayuntamiento, en el tercer lado del gran rectángulo peatonal donde los turistas se sientan a tomar su cerveza se ve otro edificio de columnas doradas que tiene todo el aspecto de ser importante, y ya no sé qué es pero impresiona, muchas cosas impresionan acá. Por ejemplo el museo de la música a pocas cuadras, o una gran plaza que se extiende hasta más allá y revela un reloj gigante construido básicamente como parte de un edificio, y para el otro lado una buena vista de la ciudad, nuevamente, la combinación de edificios antiguos con construcciones modernas modernosas, un poco desconcierta. En la vuelta también nos perdemos buscando el &lt;i&gt;Manekken Pis&lt;/i&gt; y resulta ser una porquería, microestatuita de morondanga, de todos los sitios emblemáticos de todas las ciudades este es claramente el más sobrevalorado de todos; resulta más interesante observar la masa de turistas alrededor que el &lt;i&gt;Manekken &lt;/i&gt;en sí, lo correcto sería exigir la devolución de nuestro dinero pero, claro, es gratis esto; semanas después paseando por alguna ciudad nórdica reviviremos esta visita y mi pareja será tajante y dirá: a cualquier visitante a Bruselas directamente le recomendaría no ir. Y yo no puedo más que estar de acuerdo, por cierto.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y alejándonos nos topamos con el centro cultural &lt;b&gt;Jacques Brel&lt;/b&gt;, con una foto gigante suya en la entrada, el hombre de la mala dentadura y la melancolía a flor de piel, quizás por eso a la noche en la cena opte por Darnauchans y luego por cualquier otra cosa y luego al final salimos a pasear a la noche, a ver callejuelas en bajada apenas iluminadas en las que los graffittis brillan coloridos y hay apenas una señora por cuadra, en este caso una vieja, luchando contra sus bolsas del supermercado; en una cuadra un negocio vende vajilla por kilo. Deambulando encontramos algo que parece un ascensor y en efecto resulta serlo, público, nos sube un piso y en el ascenso a&amp;nbsp;través&amp;nbsp;del vidrio vemos Bruselas desde arriba, a la izquierda el parque de diversiones de quinta junto al cual residíamos, en el centro la plaza principal y la silueta contra el cielo de la iglesia y el ayuntamiento, más allá más lejos se ve algo que probablemente sea el &lt;b&gt;Atomium&lt;/b&gt;, que queda lejos, y que no iremos a ver. Saliendo del ascensor la avenida con las tiendas de primera línea, Versace, Armani, tiendas con diamantes, Gucci, nombres que nos resultan desconocidos, y a la derecha el palacio de Justicia que es, también, muy muy grande y envidiable, especialmente su cúpula. Paseamos muy tranquilamente un buen rato por la zona, ¿vamos a tomar una cerveza?, dale, vamos; justo en esta zona va a ser difícil dado el costo, pero el deambular por ahí nos lleva de vuelta al ascensor y a una pequeña placita con un padre junto a su cochecito de bebe con su correspondiente bebe adentro; un gato se pierde entre las fuentes, es noche cerrada ya, volviendo descubrimos que es tarde, bueno, no, no es tan tarde pero en términos europeos quizás si, apenas uno o dos lugares abiertos para tomar algo y no son de nuestro agrado y oh sorpresa terminamos en el travesaño de madera que es el &lt;i&gt;Sablon &lt;/i&gt;(o quizás no lo sea), en la esquina de ‘casa’, tomando la última cerveza belga, una blanca, claro, en la última noche en Bruselas; y la disfrutamos hasta la última gota, terminar la cerveza, subir los cuatro pisos a nuestra casa que no es nuestra casa sino de unos armenios hospitalarios e intentar dormir, contra el ruido apabullante de la ciudad contra nuestras ventanas, que ruidaje caramba.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_waAz6ONRZeM/STRiJUBNDVI/AAAAAAAAAGw/ZN7BBmPjX04/s400/magritte1947_textmedium.jpeg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/_waAz6ONRZeM/STRiJUBNDVI/AAAAAAAAAGw/ZN7BBmPjX04/s320/magritte1947_textmedium.jpeg" width="257" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;i&gt;La Memoria&lt;/i&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al otro día tendremos tiempo apenas para el &lt;b&gt;Magritte Museum&lt;/b&gt; en la mañana, lo cual es en realidad todo un hito, tres pisos de fotografías y material biográfico de Magritte y, claro, un montón de pinturas, muchas, la mayor colección de pinturas de Magritte juntas; algunos clásicos, como &lt;i&gt;La Memoria&lt;/i&gt;, &amp;nbsp;uno de mis cuadros favoritos de él y en general, ese que es perturbador y tranquilizador a la vez, esa paz en el rostro herido pero no. También, algunos que nunca vi hasta ahora, algunas ausencias notorias (el de los zapatos que son pies, por ejemplo, o varios de la serie del hombre con sombrero de hongo); de todas formas tres pisos de René Magritte, el hombre que pintaba paisajes imposibles salidos directamente de su cabeza. A la entrada del museo un folleto en varios idiomas con un conjunto de frases y citas de René, que se repiten en francés y flamenco en las paredes del museo, sus sentencias y opiniones sobre la realidad, el arte, la política, la pintura, la vida, la muerte; y lo más disfrutable resulta entonces atravesar su vida y obra a la luz de sus propias opiniones sobre las cosas, ver sus cuadros a otra luz, su relación con el surrealismo, y al final consigo mismo. En los muros las pinturas con paisajes imposibles se suceden, rocas ligeras como nubes, casas en penumbra a plena luz del sol, pipas que no son pipas (en el Museum Shop venden el libro con el diálogo Foucalt-Magritte sobre ese mismo cuadro), pájaros que son nubes; tras los vidrios las ediciones originales de varios panfletos surrealistas con sus ilustraciones, en definitiva una verdadera sobredosis de Magritte, ahora podemos irnos tranquilos de Bruselas, con la nota amarga de no haber encontrado el mural a Tintín (¡&lt;b&gt;Tintin&lt;/b&gt;! todo tipo de parafernalia por las calles y no logré encontrar el maldito mural, la maldita estación de metro dedicada a él, ví tintines en todos los idiomas y no los murales, maldición) eclipsada por este buen momento surrealista; así que vámonos, bajo lluvia que amenaza ser torrencial, al metro corriendo y al andén volando, a caminar dentro del tren hasta los asientos que nos lleven descansadamente traqueteando hacia el segundo pit stop del viaje, es decir, hacia Bonn, una vez más, aunque esta vez, acompañado.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-5843604862146791996?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/5843604862146791996/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=5843604862146791996&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5843604862146791996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5843604862146791996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/en-la-ciudad-de-los-tres-nombres_26.html' title='En la ciudad de los tres nombres: Brüssel'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_waAz6ONRZeM/STRiJUBNDVI/AAAAAAAAAGw/ZN7BBmPjX04/s72-c/magritte1947_textmedium.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-5613896494736468125</id><published>2011-08-26T14:43:00.002-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.639-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>En la ciudad de los tres nombres: Brussel</title><content type='html'>&lt;div dir="ltr" style="text-align: left;" trbidi="on"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a3.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc7/310342_2334862614110_1326159978_32822340_5965245_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a3.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc7/310342_2334862614110_1326159978_32822340_5965245_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;a la carga!&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El desayuno buffet del hotel permite resistir prácticamente todo el día, que bueno haber conseguido este lugar, dirá mi pareja: ventajas de reservar con tiempo. Partimos hacia el botánico con la sana restricción de pasar por las calles con los murales dedicados a los íconos del comic, así es, hacemos buena parte de la ruta del comic, serpenteando por la ciudad medieval desde los muros y las fachadas asoman trazos que, en su mayoría, no reconozco, pero, qué trazos! Hay si muchos herederos de &lt;b&gt;Hergé&lt;/b&gt;, eso es claro; de una casa se asoma un paisaje un tanto marítimo que suena familiar; en otra fachada una escena al estilo &lt;i&gt;film noir&lt;/i&gt; que reconozco alguna vez haber visto como portada en alguna revista &lt;b&gt;Cairo&lt;/b&gt;; y a la vuelta de todo esto el mural, decorando uno de los lados de una suerte de plaza de deportes y/o cancha de futbol, toda la aldea gala entrando como una tromba en un campamento romano, liderada por Ideafix, el centinela con el rostro mezclado de impotencia y asombro que siempre, siempre, divierte y no defrauda al lector. Pero es emotivo porque están todos, es decir, no sólo están Asterix y Obelix, casi adelante del todo, y Abraracurcix en su escudo, y Esautomatix y Ordenalfabetix, y Asuranceturix, sinó también los históricos, esos otros personajes que en cada historia se juegan un poco de ellos para darle una mano a un par de galos que temen sólo a que el cielo caiga sobre sus cabezas: ahí donde está Edadepiedrix está Sopalajo de Arrierez y Torrezno, de &lt;i&gt;Asterix en Hispania&lt;/i&gt;; están Buentorax (el primo de Asterix) y Zebigbos, de &lt;i&gt;Asterix en Bretaña&lt;/i&gt;, pero está también el suizo que era neutral y que ensuciaba su posada solamente para ayudarlos (de &lt;i&gt;Asterix en Helvecia&lt;/i&gt;), y el otro que los ayuda en&lt;i&gt; La Vuelta a la Galia&lt;/i&gt;, y hay más y no me los acuerdo todos y el mural es recorrer toda una infancia en una mirada sola y es inabarcable, todas las historias juntas y están todos ahí, los galos históricos y los amigotes históricos, entrando una vez más a darle unos tortazos a esos romanos que no salen en el mural y que por omisión es claro que son muchos y del gusto de Obelix, que siempre los quiere para él solo; de chico por unos pésimos trabajos de jardinería mi abuela me daba dinero (¡treinta pesos!) que iban directo a &lt;b&gt;Libros de la Arena&lt;/b&gt; donde pasar horas tratando de elegir el siguiente Asterix (por, claro, treinta pesos), era tan difícil, todos tan buenos, y ahora están todos acá, juntos; la sonrisa de oreja a oreja que casi me lastima la cara y los lentes negros que disimulan los ojos vidriosos pero el llanto feliz se escurre por abajo y me humedece toda la barba, de mientras, con mal pulso tomo la foto de mi novia contra el guerrero rubio de bigotes largos y baja estatura. Señoras, señores, ahí está un buen trozo de mi infancia y, por qué no, de mi adolescencia, adultez, y vejez: hace menos de un año que leí un Asterix por última vez (&lt;i&gt;La Odisea de Asterix&lt;/i&gt;) y espero nunca dejar de hacerlo, que grandes estos belgas, que grandes estos galos, dale, vamos a seguir paseando, a ver si descansamos en el botánico un poco.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El jardín botánico por supuesto es una monstruosidad, un mar verde ubicado justo junto a una avenida descomunal que resulta difícil de cruzar, pero es entrar y que los sonidos de la metrópolis queden ahogados por las hojas; gente de picnic, una fuente muy bonita, estatuas y más estatuas. El botánico inicialmente se concibe como un jardín privado y tardan algo así como veinte o más años en diseñarlo y comenzar a construirlo (¿plantarlo?) aunque, claro, el emprendimiento entra en bancarrota, y tras varios pases de manos termina en propiedad de la región de Bruselas, es un parque ‘departamental’ digamos. Por mil ocho setenta nuestro país no sé en que andaba y esta gente dedicada a los jardines, pienso, y después a tirarse en el pastito, el césped bien cortado, a descansar, y más allá sigue el jardín, por el otro lado la cúpula del edificio que probablemente sea el invernadero, dándole vueltas a la zona al final abandonamos tanto verde y de vuelta a las calles, a pasar por un pequeño restaurant que ostenta un cartel que anuncia Rimbaud y Verlaine pasaron un par de veranos allí; está cerrado, es realmente una triquiñuela turística pero la foto la saco igual. Más allá la sede de la confederación europea de sindicatos, con su gran cartel de ‘no a la austeridad’, piden prioridad para el crecimiento y el empleo, a pocas cuadras una fuente muy muy grande, y si bien instintivamente me resultan simpáticos estos confederados, y no es momento de ser austeros, hay algo que no cierra, en algún momento hay que dejar de crecer, conformarse con lo que uno tiene; que estos tipos no vivieron la crisis del dos mil dos, pienso, pero, claro, padecieron dos guerras mundiales y algún que otro problemilla en el medio, pienso también, autocensurándome.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero menos dramatismo y más paseo, volviendo vemos el teatro con un cartel que anuncia ‘todos nuestros espectáculos son en 3D’, el humor belga que resiste a todo; en frente dos edificios muy bonitos albergan uno semiderruido entre ellos, me doy cuenta, no vi casas ocupadas, no confío en las ciudades sin casas ocupadas, sin ocupas, más bien, sin okupas, igual que tampoco confío en las ciudades sin barrios de inmigrantes, a fin de cuentas ellos deben tener más miedo de mí que yo de ellos, siempre indican zonas baratas, los musulmanes tampoco beben, ni fuman, confío a medias en Bruselas entonces. A la vuelta también, vagando tomamos junto al ‘rio’, entrecomillado, claro, porque ‘el río’ es un canal que no llegamos a ver, en construcción, en reformas, particularmente feo, hediondo, en una zona particularmente fea, y hedionda, unos talleres no sabemos de qué, estaciones de servicio sin empleados; más tarde leyendo algún material turístico entenderé que en el siglo diecinueve literalmente entubaron el río y lo taparon, por el mal olor, la ciudad se lo tragó, y esto es la capital de Europa pero no tiene río, debieran dejarse de austeridad y hacer un río, caramba, así no se puede, ¿Qué clase de ciudad se piensan que son? Pero así deambulando entre las obras de infraestructura de quien sabe qué volvemos al hotel, pasando antes por algún parquecito, algún monumento a los caídos en la primera guerra, de vuelta el ruido de la ciudad contra la ventana del hotel que no podemos mitigar con música ni televisión y la ducha y dormir, que mañana a arrasar con el desayuno buffet, que mañana, de hecho, cambiará un poco la percepción de esta ciudad, ciudad de tres nombres.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-5613896494736468125?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/5613896494736468125/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=5613896494736468125&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5613896494736468125'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5613896494736468125'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/en-la-ciudad-de-los-tres-nombres.html' title='En la ciudad de los tres nombres: Brussel'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-5480927531770887209</id><published>2011-08-21T14:45:00.004-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.639-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>En la ciudad de los tres nombres: Bruxelles</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Bruselas es llegar en realidad a Charleroi, el aeropuerto a sesenta kilómetros al cual se dirigen en general las aerolíneas low cost; sumar una hora más de traslado y luego perderse en el entorno de la estación del sur, (&lt;i&gt;Gare du Midi&lt;/i&gt;&amp;nbsp;o &lt;i&gt;Zuidstation&lt;/i&gt;), y empezar a entender que realmente ese es un país atado con alambre: oficialmente bilingüe (o hasta trilingüe), la ley exige que todo esté tanto en flamenco como en francés, lo que claramente complica por ejemplo la lectura del mapa, en el que las calles están en flamenco cuando la dirección del hotel la tengo en francés, malditos políglotas. De todas formas el barrio es algo así como ameno aunque algo deteriorado, es zona de inmigrantes, pienso, aunque, claro, puedo estar extremadamente equivocado: había una vez el Rey Leopoldo II (Leopoldo de Brazaville, quizas?) cuyo coto de caza cubría algo así como un tercio de África y quién amablemente decidió donárselo a la Nación Belga aunque, claro, en aquella época la nación belga y él eran más o menos lo mismo. Por lo que la horda de francoparlantes (y flamencoparlantes, lo que más impresiona aún) de piel como el carbón perfectamente pueden ser belgas de derecho pleno y yo un gran ignorante y semi culpable de racismo en grado de tentativa. Es eso lo que debe de alimentar la xenofobia europea en algunos países, pienso: conquistan parte de un territorio, en algún momento les otorgan los papeles y los derechos, luego ven como se mudan para el país central y después, bueno, el papel dice que son tercera o cuarta generación de nacidos en el país pero el europeo xenófobo sabe, en su fuero interno, que en el fondo no son de aquí; en el fondo la xenofobia es la incapacidad de admitir el error, el pecado original, o bien de haber conquistado a unos pobres tipos en la otra parte del mundo, o bien de haberles dado los papeles, los derechos, la posibilidad de ganarse la vida vendiendo &lt;i&gt;cous cous&lt;/i&gt; a media cuadra del hotel en que me hospedaré, y al que llego cansado pero sobregirado; quiero llegar a la habitación ya, ahora, a intercambiar las figuritas del viaje con mi pareja a quien no he visto en un mes y algunos días, diez quizás; el reencuentro es emotivo pero es breve porque ya ahora mismo he de salir corriendo a encontrarme con Lucy, la amiga de Shogher, quien me dará una copia de la llave del apartamento de Shogher y Mevses para los próximos días y voy corriendo y vuelvo corriendo al hotel y la habitación tiene una ventana a los fondos de la ciudad y el vino blanco está muy bueno y nos olvidamos de cenar y no nos importa nada y, al final, está bien que así sea.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a2.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/312437_2334853853891_1326159978_32822332_1143072_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a2.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/312437_2334853853891_1326159978_32822332_1143072_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Bruselas resulta linda y fea a la vez, una dualidad encantadora que pasa por la mala ubicación (en términos relativos al menos) del hotel: apenas una cuadra o dos por fuera del anillo de la Bruselas original, apenas a una cuadra o dos de un horrible parque de diversiones de quinta o sexta categoría, sobre una avenida muy ruidosa y sucia; pero el cruzar implica adentrarse una vez más en callejuelas con casitas de ladrillo muy simpáticas y disfrutar de que todo esté en dos idiomas, característica que puede resultar enloquecedora tras una exposición prolongada, supongo. Pero la nuestra no lo es, por lo que en el paseo descubrimos el edificio de la bolsa de valores, al cual volveremos sin quererlo unas cuatro o cinco veces: no mirar el mapa siempre es perderse y siempre es terminar en la bolsa con la exclamación ‘¡otra vez la bolsa no!’. Pero en nuestro primer encuentro jóvenes y adultos de camisetas amarillas nos quieren convencer de algo relacionado con Dios, huyendo terminamos paradójicamente en la iglesia de San Nicolás y dando más vueltas por el casco antiguo, la brasserie ‘L&lt;i&gt;e Bourgeois&lt;/i&gt;’, que adecuado, el w&lt;i&gt;aterzooie &lt;/i&gt;sale muy muy caro y no voy a poder probarlo, maldición. En &lt;b&gt;Ásterix y los Belgas&lt;/b&gt;, este país está gobernado por dos jefes, uno de los cuales es gran fanático de este plato que no sé qué es y pasaré un buen tiempo sin saberlo, intuyo; y es curioso, las múltiples lecturas que tienen las cosas: ¿por qué Goscinny y Uderzo dibujaron dos jefes para los belgas? Y sesenta años después de su publicación resulta la mejor forma de explicarle a un niño que este país aún no tiene gobierno formado, por ejemplo, que supera a Irak en la cantidad de días en que el ejecutivo no se conforma y, bueno, como las ciudades y las regiones tienen bastante autonomía (porque la descentralización es en serio) más o menos las cosas funcionan, aunque los agujeros comienzan a ser notorios.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y seguir paseando por las calles empedradas y paramos a compartir una pizza en un &lt;i&gt;ristorante &lt;/i&gt;italiano cuyo dueño, nota mi tanoparlante pareja, no habla italiano, por cierto; pero la Pizza Margarita es ampliamente disfrutable y mas con una cerveza blanca, una de las maravillas belgas que había ya probado en Leuven y que no me cansaré nunca de decir, es la mejor cerveza que puede haber, caramba, y esto lo dice alguien que en general no toma cerveza, caramba por partida doble. Y la vuelta es tranquila, al atardecer, que demora milenios en ocurrir completamente; contra el cielo naranja vamos descubriendo los contrastes entre la parte “interna” y la “externa” de Bruselas, otra ciudad no en damero sino en forma medieval-demente, que mal acostumbrados que estamos al concepto de ‘doblar y seguir por la paralela a…’. En algunos muros se vislumbra algo de lo que será parte del paseo del día siguiente: murales inmensos de comics, historietas, tebeos como dicen los españoles, este dia en concreto uno muy grande de &lt;b&gt;Lucky Luke&lt;/b&gt; y los &lt;b&gt;Hermanos Dalton&lt;/b&gt;, saliendo en fila india de un banco, recortado detrás en la pared el histórico y perenne cartel de ‘Wanted’ con ellos en fila india también, todo eso en una casa inmensa de una esquina cualquiera en Bruselas que es, por qué no, la ciudad del comic, aún antes que la ciudad de la Cerveza o la capital de Europa.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a7.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc7/302027_2334892934868_1326159978_32822394_8071381_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a7.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc7/302027_2334892934868_1326159978_32822394_8071381_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Así que retornar al hotel con, ahora si, un mapa en dos idiomas con el que seguir las calles en dos idiomas y pasar por un edificio gigante, un preescolar y escuela y pensar, que duro debe ser la infancia aquí, la obligación del doble idioma debe implicar un doble horario, pienso, y en realidad espero equivocarme. Y la vuelta, otra vez, atravesando la avenida gigante y sucia y fea, con el parque de atracciones de quinta, al hotel a disfrutar de la obligada cena de fiambre y queso, una vez mas, y a ver como la luz del día se va imperceptiblemente; desde la ventana del hotel se ve la silueta de parte de la ciudad, de fondo los frenazos y los gritos entre vecinos, los ruidos de niños en alguna casa contigua y, en efecto, en el cuarto piso justo frente a nosotros un niño mira por la ventana hacia aquí, jugamos un serio sin proponérnoslo brevemente; supongo gano yo ya que él se va, probablemente a decirle algo a su mamá, en  francés o en flamenco, como saberlo, en esta ciudad de bilingües locos por la cerveza y las historietas, ciudad en la que podría vivir, descubriré luego, pero a la que le faltan sin embargo demasiadas cosas como para ser completamente de mi agrado.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-5480927531770887209?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/5480927531770887209/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=5480927531770887209&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5480927531770887209'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5480927531770887209'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/bruxelles-o-bruselas-o-brussels-o-la.html' title='En la ciudad de los tres nombres: Bruxelles'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-3302916268403837863</id><published>2011-08-18T04:45:00.002-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.640-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Na Zdravie: Bratislava, III</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El último día en Bratislava es también de descanso pero de descubrimiento; a la vuelta del hostel la catedral/iglesia de San Martín, en cuya cúspide no hay una cruz sino una reproducción bastante grandecita de la corona que en su momento supo usar el Rey (o la Reina). De hecho Bratislava es el lugar donde se coronó en su momento a buena parte de los reyes y reinas de la dinastía de los Hasburgo, estaba muy globalizada la zona hace quinientos años, caramba. Dentro de la catedral la cripta y los párrocos y curas del pueblo en sus respectivos lugares de descanso; a la salida seguir recorriendo el pueblo de calles empedradas que sorprende con una galería de fotografía (muy buena) junto a una tienda de vinos antiguos junto a un arco que se abre y que resulta atravesar una de esas casonas gigiantes de época, a la sombra un hombre con su cello extrae con esfuerzo unas notas tristes de su instrumento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a4.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/297721_2322026053204_1326159978_32806963_5874163_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="133" src="http://a4.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/297721_2322026053204_1326159978_32806963_5874163_n.jpg" width="200" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;También a la vuelta del hostel descubro una callejuela nueva en subida, empedrada también que lleva a un lugar de vista privilegiada, contra el Danubio y allá lejos la UFO Tower, a la que me decido a ir, tan interesante se ve desde aquí. Entre las callejuelas un cartel propone un almuerzo típico eslovaco por seis euros lo que más allá del abundante desayuno incluido en el hostel (que tiene tomatitos cherry! calidad eslovaca!) decido aceptar, tomo asiento y el mesero trae la carta que, claro, no parece mostrar nada por seis euros; señalo el cartel y le digo ‘day menu’; ‘chicken soup?’ pregunta y, bueno, si el cartel es chicken soup vamos con la chicken soup. El mesero es muy eficiente y trabaja rápido, al minuto tengo mi sopa de pollo que es particularmente pequeña, acompaño con otra &lt;i&gt;Kofola &lt;/i&gt;y entiendo no entendí el cartel, termino la sopa en pocos minutos pensando en ir a un &lt;i&gt;Tesco &lt;/i&gt;a por esas pizzas a noventa y nueve centavos cuando el mesero retira todo y, oh sorpresa, se deja el tenedor que da esperanzas que se confirman cuando al minuto vuelve con otro plato, el menú era de dos platos, gracias a dios y a la virgen, y de hecho no sé qué es el plato, al punto que el mesero y los demás comensales miran extrañados como tomo una fotografía de la comida, que parece una pasta con alguna salsa con panceta tostada por encima pero no es una pasta, es algo que no se sabe que es, y que no importa porque, bueno, cumple con las cuatro be: bueno, bonito, barato, y bratislavo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y marcho muy lentamente hacia el puente que va hacia el otro lado del Danubio, mucha gente trotando, un par de carteles contra la energía atómica, otros anuncian fiestas de fin de curso para adolescentes (plus dieciséis, plus dieciocho), son viejos, sobre ellos ya están recién colocados los anuncios de fiestas de inicios de curso (plus dieciséis, plus dieciocho), a mi hermana le encantarían estas cosas; un cartel que anuncia una noche de Black Metal en un pub local con la particularidad de que son bandas lideradas por mujeres (&lt;i&gt;female fronted black metal evening&lt;/i&gt;), que curiosos estos eslovacos. Contra el fin del puente la torre a la que se puede subir, un mirador elevado desde el que entiendo el pueblo, allá el &lt;i&gt;Slavin&lt;/i&gt;, acá el &lt;i&gt;Hrad&lt;/i&gt;, se ve también el cartel del &lt;b&gt;Subclub &lt;/b&gt;y la rídicula entrada el bunker de ayer, para allá la iglesia azul, toda la recorrida de estos días se abarca en una mirada. Bratislava es pequeñita si, hay casi todo un lado del río sin construir, que es mirar como mirar algún arroyo o rio virgen totalmente, con su arenita y rocas y árboles en grandes cantidades, bosque eslovaco tupido contra el Danubio; y desde la torre se devela el misterio: cruzando hacia el otro lado desde el casco antigüo grandes edificios y torres, viviendas, mas allá un shopping descomunal, por el otro lado una refinería de petróleo (¿tienen petróleo los eslovacos? ¿o habrán tenido un presidente demente que quería refinar él mismo el petróleo traído de otros lados?), el misterio se revela, ahí están los quinientos mil eslovacos que faltaban, que trabajan, viven, van al cine, y mueren, ahí frente al casco antiguo, por sobre una autopista que los deja a cinco minutos de un viaje a quinientos u ochocientos años atrás. El museo de la ciudad ya había adelantado que durante los veinte y treinta comienzan las construcciones de bloques de edificios para la clase trabajadora y ahora se ven, junto a los bloques de edificios para personas de mayores ingresos supongo, a juzgar por la forma y color de los edificios; y es muy bonito de ver pero realmente debe ser muy desagradable vivir por allí: comprendo a mis interlocutores de la noche anterior, que no les gusta Bratislava y quisieran salir de aquí, aunque Viena a una hora por barco es una buena forma de evasión, claro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Bajando de la UFO Tower tomo un café carísimo en el restaurant desde el que se sigue teniendo una vista privilegiada; la carta invita al turista a crear su propio trago y de ser del agrado del dueño pasa a un recetario gigante que de hecho se ve apoyado en un soporte especial contra la barra, un trago con tu propio nombre en Eslovaquia; termino el café con la certeza de que de todas las ciudades visitadas probablemente ésta sea la que vi en su totalidad, si es que eso es posible. Emprendo la retirada, pasando por los mismos lugares emblemáticos y simpáticos, al hostel a disfrutar un par de horas de la canilla libre de té verde y té de frutos rojos, armar el bolso, la última ducha en solitario ya que luego a conectar un trolleybus con un bus con un tranvía con un avión con una caminata de ocho cuadras en Bruselas, la ciudad de Tintín y la cerveza y las &lt;i&gt;pomme frijs&lt;/i&gt; y el &lt;i&gt;waterzooie &lt;/i&gt;y todas esas cosas que aprendí cuando leí &lt;i&gt;Asterix en Bélgica&lt;/i&gt;, donde en un cuarto piso me espera de hecho el reencuentro con mi pareja, tras más de un mes de ausencias e intercambios breves por e-mail cuando la conexión lo permite; pero me adelanto a los hechos porque aún estoy en la torre construida por los soviéticos con forma de OVNI arriba del todo, tomando el café caro y brindo, entonces, una vez más, y me despido: &lt;i&gt;Na Zdravie&lt;/i&gt;, Bratislava!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-3302916268403837863?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/3302916268403837863/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=3302916268403837863&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/3302916268403837863'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/3302916268403837863'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/na-zdravie-bratislava-iii.html' title='Na Zdravie: Bratislava, III'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-8717712510783944313</id><published>2011-08-14T19:26:00.002-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.640-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Na Zdravie: Bratislava, II</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La recorrida por la ciudad implica también toparse con miles de turistas que, sin embargo, no parecen ser demasiado molestos; más helado barato de sabores divertidos por acá, más allá la iglesia azul, que es, claro, completamente azul; es interesante aprender que en los comienzos tras su construcción por ser una iglesia de una facción poco popular en el pueblo, la asistencia a misa implicaba inmediatamente una infinita dificultad para conseguir trabajo o para interactuar en la vida social del pueblo, tan complicada la cosa por ir a la iglesia azul, caramba.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a1.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/284425_2299763456653_1326159978_32774751_7916337_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a1.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/284425_2299763456653_1326159978_32774751_7916337_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero de mañana temprano emprendo la caminata trepando un montecito que resulta ser bastante más temerario, con calles en subida en un hermoso barrio jardín que descubro está plagado de embajadas y oficinas y residencias relativamente top, el lugar donde viven los bratislavos de nivel, o donde se ubican las agencias de publicidad de perfil bajo pero con productos irrepetibles. Tras el entramado de callecitas el &lt;i&gt;Slavin&lt;/i&gt;, una suerte de obelisco en homenaje a los soviéticos caídos en la defensa de Eslovaquia (y especialmente Bratislava) durante la segunda guerra; una serie de pequeñas lozas de algo que no es mármol con nombres en ruso, son más de dos mil los que están enterrados aquí abajo, flanqueando al pequeño obelisco dos juegos de estatuas, siempre tres personajes abrazados, un hombre más bien ‘adulto’, otro más bien ‘joven’ y otro más bien ‘niño’, que esconde la cabeza en el costado de alguno de los otros dos, más atrás de ellos una bandera también. En uno de las esculturas alguien colocó una flor, muy adecuadamente, nuevamente la sensación de que el mundo es realmente muy complicado y que en definitiva era cierto aquello de que sobre lo que no se sabe, es mejor no hablar. Pero en términos estéticos es lindo el &lt;i&gt;Slavin&lt;/i&gt;, y de las cosas más lindas que tiene es que si bien la vista de la ciudad es muy hermosa, no se cumple el recíproco: desde el pueblo no se ve el &lt;i&gt;Slavin&lt;/i&gt;, los Bratislavos no viven a la sombra del recuerdo de los dos mil y algo de soldados que alguna vez dieron su vida para conservar las calles de adoquines y las casas de siglos, con arcos por los que pasan más callejuelas, con músicos que tocan algo de música española y todo, caramba.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;También la paz y serenidad del lugar invita a descansar en el césped (porque aquí sí, es césped), y a seguir caminando por la ribera del río; los faroles a los costados adornados con flores, un par de pequeños monumentos más, el teatro nacional, la ópera, un edificio muy antiguo y que fue reformado para ser un casino y, claro, antes también lo era así que tampoco es tan grave. El museo de la ciudad guarda aún el pseudo papiro original del año mil y algo, creo mil cuatrocientos y algo, en que se le otorga el rango de ciudad relativamente independiente a Bratislava, también veo por enésima vez la forma particular y local de transitar por los vertiginosos cambios del siglo dieciocho al diecinueve y al veinte, los vestidos de aristócratas, burgueses y trabajadores, la fama del pueblo medieval allá por el siglo quince y aun antes, de ser un pueblo industrioso, con la mayor cantidad de licencias para oficios y profesiones, la mayor cantidad de gremios, la producción para toda la zona; y es leer y realmente dudar de la palabra escrita ya que, si hay medio millón de eslovacos acá que alguien me explique donde están, que conozco baños más grandes que este pueblo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero esto no quiere decir que no sea un lugar encantador, cosa que confirmo también a la noche. Primero un nuevo encuentro con un personaje novelesco en el hostel, Juan, el español que está hace varios días en el pueblo, que vino con unos amigos pero se peleó con ellos y ahora está solo y me invita con su vino húngaro, y me cuenta le gusta viajar, es profesor de informática en el liceo lo que me suena a que es un chanta pero probablemente sea un prejuicio, aunque, claro, me dice que en el último año y medio ha viajado cuatro veces a cuba, que se divorció de su mujer hace más tiempo, aún viven juntos, y que sólo en cuba encuentra las mujeres que le gusten y que, según él, puedan gustar de un sujeto como él, le pregunto si tiene una amante allá y responde ‘una cada día’. En realidad no parece feo ni venido a menos ni sin encanto, parece vencido por la vida y explica entonces que las mujeres son impresionantes en cuba y muy baratas, que lo caro es el pasaje, aunque después se muestra compungido porque le parece mal, algunas veces, aprovecharse del deterioro generalizado de la isla para su satisfacción personal, a mí me choca encontrar un español hablar abiertamente de turismo sexual en cuba. Partimos a la plaza principal donde hay música en vivo gratis, &lt;b&gt;Dhafer Youssef&lt;/b&gt; o algo así, un pseudo turco que vive entre Viena y París, tocando un laud modificado y mezclando música árabe con jazz, con un registro vocal impresionante y de hecho resulta muy disfrutable, paz y tranquilidad por un rato, o más bien, más paz y más tranquilidad por un rato, en el corazón de Bratislava. Pero luego Juan me invita a cenar y es una situación incómoda, no me deja pagar mi parte y pago de menos, él quiere salir al pueblo a un pub o una disco o algo, no parar hasta las cinco y lo evito, alego demencia y me vuelvo al hostel, aunque en realidad a cambiarme la camisa que se manchó con la salsa de tomate de los tallarines y volver a salir, a ver que es esa skapunk fiesta anunciada en un par de carteles con poca visibilidad por ahí.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: normal; margin-bottom: .0001pt; margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La fiesta es en el &lt;a href="http://www.subclub.sk/"&gt;Subclub&lt;/a&gt;, google maps me informa que es a dos cuadras del hostel, bajando por la montaña, y perdido en medio de la ladera el cartel, una rampa de tierra que lleva a una puerta con un par de típicos eslovacos grandes y gruesos que ofician de seguridad, la entrada por dos euros y entrar a un túnel, largo, estrecho, apenas pasan dos personas una junto a la otra, con luces en el techo cada ciertos metros, un codo a la izquierda y luego a la derecha y luego un espacio, con un techo cual cúpula, todo de hormigón, un futbolito, mesas llenas de eslovacos y principalmente de eslovacas, una barra larga y sinuosa donde los encargados no dan abasto, más allá otro espacio con cúpula con un disc jockey y la gente bailando; es llegar y están pasando &lt;i&gt;Lollipop &lt;/i&gt;pero&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=9-DuC0tE7V4"&gt; la original&lt;/a&gt;, de los cincuenta, a mi derecha un &lt;a href="http://crick.com/alex/people/rudeboy2.jpg"&gt;rudeboy &lt;/a&gt;bailando &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=CDAiQ-P7GoA"&gt;como los jamaiquinos hace cincuenta o más años&lt;/a&gt;, esto debieran de verlo Inti, Santiago, Carlos, un lugar quedado en el tiempo con un anacronismo brutal y encantador reforzado por el hecho de que, bueno, el &lt;b&gt;S&lt;/b&gt;&lt;b&gt;ubclub&lt;/b&gt; es en realidad un viejo bunker soviético de la segunda guerra, un refugio antitanque antibombas antitodo, anti invierno nuclear, exactamente abajo del &lt;i&gt;Hrad &lt;/i&gt;por el que anduve ayer inocentemente trepado. Y descubro que no hay más turistas que yo, la barra atiborrada y es difícil hacer un lugar y al lograrlo casi piso al perro gigante que una punk decidió llevar al boliche y que está a su lado, caramba. La cerveza a uno cuarenta y volver a la pista al reggae y el ska eslovaco alternado con esos clásicos conocidos, la buena onda generalizada y la abundancia de tiradores, chalecos, jeans azules con las perneras remangadas y las botas a la vista, pero porque no también la abundancia de gente en otra onda, la multiculturalidad a borbotones y acercarse al frente implica entender que el disc jockey está pasando música directo de vinilos, &lt;i&gt;de vinilos&lt;/i&gt;, se suceden los temas de &lt;b&gt;Blondie &lt;/b&gt;y de pronto el silencio, la voz gutural con un chorus y un reverb excesivo y tan familiar, que en inglés con acento británico advierte ‘&lt;i&gt;don't watch that, watch this!'&lt;/i&gt;, es el inicio de ese himno que es One Step Beyond de Madness, ese con el que saltábamos desaforados hace diez o más años en la casa de Emiliano que era claro la casa de Adriana y Soledad también y es el llamado de la naturaleza, ‘&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=N-uyWAe0NhQ"&gt;one step beyond&lt;/a&gt;’ y todos nos paramos a saltar y rebotar en la pista contra el saxo frenético, me encuentro corriendo en el lugar junto con un rudeboy de cincuenta años a un lado y una eslovaca de menos de veinte al otro y nada nos importa porque esto es el sonido de &lt;b&gt;Madness&lt;/b&gt;, &lt;i&gt;Oooneeeee Step Beyooooooooooooooond&lt;/i&gt;. Y alimentando el ego Simone me dice que bailo perfecto y me presenta a su amigo Hyena, que me confirma que se llama así, ‘like the laughing dog’, y su amiga Jena, y me invitan con un trago eslovaco típico que quema las entrañas al ritmo de ska eslovaco y nos pasamos luego al vodka, a sentarse, charlar un rato, obviamente ellos detestan un poco Bratislava porque, bueno, es chico, nunca pasa nada, está lleno de viejos, y de turistas vieneses aburridos, les gustaría ir a otra parte, no tienen donde bailar, pero tienen este club les digo y no, me dicen, es el &lt;b&gt;Subclub&lt;/b&gt;, el club de las subculturas, siempre hay algo distinto, un día es rock, otro ska, otro reagge, el otro metal, otro música eslovaca típica, hay que tener suerte, capaz esperar un montón para otra noche como esta; ahora la música es reggae super tranquilo, el otro Emiliano estaría tan a gusto acá; y los locales con los que hablo tampoco están contentos o cómodos con la educación, quisieran partir a estudiar a otra parte de Europa. Simone dice haber estudiado español en el liceo pero no recuerda nada salvo ‘Gonzalo tiene gripe’ y ‘Gonzalo toma sopa de pollo’ y lo dice bien, con acento, y creo que me rio media hora de corrido al menos, sin mala intención; otro eslovaco nos interrumpe pidiendo marihuana y no, no tenemos, hacemos puerta un rato y luego el último brindis, aprendo a decir ‘gracias’ y ‘por favor’ pero sólo retengo al otro día ‘salud!’, que es &lt;i&gt;Na Zdravie&lt;/i&gt;, la expresión que sintetiza muy bien esta noche muy particular pero también estos días en el pueblo, acogido por las abuelas-funcionarias del museo y completamente despreocupado de la llovizna casi permanente que no empaña la belleza humilde de un lugar tan bonito como este, como Bratislava.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-8717712510783944313?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/8717712510783944313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=8717712510783944313&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/8717712510783944313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/8717712510783944313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/na-zdravie-bratislava-ii.html' title='Na Zdravie: Bratislava, II'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-25265196831523359</id><published>2011-08-13T20:19:00.003-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.641-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Na Zdravie: Bratislava, I</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El turista que veo al bajar del bus tiene una camiseta estampada con el texto ‘BARtislava’; por lo que veré, debiera ser más correcto llevar una con el impreso ‘baratislava’. Es también más que una ciudad un pueblo, al menos al principio lo aparenta, un casco antiguo de ocho cuadras por ocho cuadras que distan de ser en damero sino más bien en estilo medieval-caótico. Desde el bus hacia el hostel recorro ocho o nueve cuadras y sin saberlo ya paso por tres o cuatro de los ‘lugares importantes’ que los turistas deben (¿debemos?) ver. Más allá de la buena atención y la canilla libre de café y té, esta gente habla una vez más un idioma incomprensible aunque, claro, destacan por su simpatía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a1.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/281963_2301445138694_1326159978_32778043_7250433_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a1.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/281963_2301445138694_1326159978_32778043_7250433_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tres días son demasiado así que tomo todo con calma, durmiendo bastante y dando tiempo al desayuno, haciendo varios pit stops en el hostel, cada tres o cuatro horas en el pueblo porque, si, es un pueblo en definitiva. Ya a la llegada dejo los bolsos y previo al check in parto a dar una vuelta de manzana y me topo con un castillo gigante, un &lt;i&gt;Hrad &lt;/i&gt;como dicen ellos, del siglo no se cuánto, con la correspondiente estatua de algún libertador, del año novecientos y algo (novecientos y algo, no mil novecientos y algo). Es de hecho el primer castillo ‘de verdad’ que veo: los demás son de hecho palacios grandes, por ejemplo en Viena o en Leuven o en otros lados, se llaman castillos pero no son como esos castillos Lego o Playmobil que uno armaba de chico. Del castillo se ve una vez más el Danubio, rio que concluyo da muchas muchas vueltas y, también, se ve un puente descomunal sobre el que se alza una torre, la UFO Tower, cuyos misterios me serán develados recién el último día. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Bratislava es entonces un lugar para caminar en paz y tranquilidad, chancleteando por los pisos adoquinados y a perderse en las callejuelas pero es tan tan pequeña que es imposible perderse: a las dos o tres cuadras siempre se llega a algún lado conocido, fácil salir sin mapa. El primer día cubro alrededor del cincuenta o sesenta por ciento de los lugares de interés: visito iglesias, de los capuchinos, de los no sé qué otros, de muchas congregaciones, veo la sinagoga, un par de edificios viejos como el mundo, me sorprende la cantidad de iglesias dada la población. Parece un chiste, en teoría viven casi quinientas mil personas aquí y no se las ve, en ninguna parte, bajo ningún concepto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El paseo me lleva al museo de la ciudad, en el ayuntamiento, claro, y es el primer encuentro con las eslovacas que atienden el museo y no hablan inglés pero a base de señas me hacen pasar, y soy el único que recorre el lugar, antes de cada recámara con objetos interesantes en las vidrieras o en las paredes una señora o un señor que me prende la luz, para apagarla con una sonrisa cuando salga, con cara de ¿vio que era lindo señor? Me hablan alternativamente en italiano, alemán, o francés, errando, claro, pero derrochando amabilidad. La historia de la ciudad es interesante y complementa lo aprendido en Budapest, aunque Bratislava corrió mejor suerte y estuvo más tiempo bajo el manto protector de los Hasburgo sin sufrirlo tanto. Al punto que en la iglesia gigante que domina la mitad del pueblo me entero que se coronó un montón de gente importante del imperio austrohúngaro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Es un lugar lo suficientemente barato como para despreocuparse y armar un gran refuerzo que degustar con cerveza eslovaca tirado en un pastito de por ahí, en una plaza donde una estadía de un soldado con cara de heroico sostiene un fusil, tras él un par de estatuas de mujeres que parecen estar siendo protegidas por el soldado. Creo que es la primer ciudad sin metro que visito, aunque está plagada de buses y tranvías, que son también muy simpáticos, con conductores que frenan cuando uno cruza equivocado, y que conducen apenas más rápido que la velocidad a la que van los peatones. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a8.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/262909_2312326130712_1326159978_32793226_2279579_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a8.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/262909_2312326130712_1326159978_32793226_2279579_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Dentro de la ciudad vieja la obligada plaza principal con un escenario a medio montar, del que disfrutaré un par de días después, un edificio gigante de una empresa aseguradora que es de hecho una cooperativa, más allá una zona de discotecas que prometen show de strippers, con lesbian show incluido, a seis o siete cuadras el palacio presidencial, la casa de gobierno, algo así, con su cuádruple juego de banderas eslovacas. Frente a la fuente del palacio, un indigente durmiendo su siesta, acosado sin saberlo por palomas eslovacas. Tras la obligada parada en el hostel la vuelta al pueblo y recorrer los mismos lugares para terminar almorzando amablemente algo que francamente no sé qué es pero que es delicioso y, lo más importante, lo puedo pagar sin problemas. Afuera llueve pero no importa, de hecho llueve a cántaros pero hace calor, o un calor leve, en la peatonal los mozos de los distintos establecimientos utilizan palos largos para vaciar de agua los toldos ya recargados; cataratas sobre el centro de la peatonal, en chancletas termino empapado pero tampoco importa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El museo de arte contemporáneo y tampoco hablan inglés pero las señas son elocuentes, me dejan pasar por acá, casi las mujeres son abuelas simpáticas que casi te toman de la mano y casi te entierran la cabeza frente a unos cuadros enormes que resultan en realidad bastante feos hasta que, de pronto, una puerta. Al costado el cartel que advierte no se entre si se tienen problemas de vértigo, miro y recuerdo aquella película de Indiana Jones en que Indy debe cruzar un abismo y no ve el puente, que se materializa cuando él tiene fe y da el primer paso. Tras la puerta abierta hay un pequeño puentecito y a los costados un abismo, en las paredes hileras de libros y libros y libros y no me animo a cruzar, del otro lado una abuela-mujer-funcionaria eslovaca del museo que me anima a pasar, recién por la mitad descubro que es un truco: piso y techo están hechos de espejos y los libros sólo están en las paredes, pero simulan un infinito hacia arriba y abajo, al punto que realmente da vértigo. Malditos eslovacos que juegan con mi mente pero, bueno, para eso está el arte contemporáneo, ¿no?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En el otro museo me pierdo y no logro subir la torre hasta arriba del todo y tras la salida mi entrada no sirve para volver a entrar, la máquina la rechaza, la abuela-funcionaria eslovaca me interroga y le explico que me equivoqué; con su cara de ‘pero mijo, venga, venga’ me abre la puerta con su llave de funcionaria eslovaca y ahí voy otra vez, a subir cientos de peldaños hacia la torre y la vista de los techos rojos a dos aguas, y verdes, azules, y de todos colores, pintoresco esto, ahora sí, es como ver un episodio de los Osos Gummi, otra vez. De hecho en el hostel las polacas de la habitación me preguntan si me gusta Brasitlava y les hablo de los Osos Gummi y sí, es cierto, en cualquier momento debieran de aparecer rebotando por aquí y por allá, que buena onda estos eslovacos con sus abuelas funcionarias de los museos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/223669_2302381642106_1326159978_32779305_7503638_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/223669_2302381642106_1326159978_32779305_7503638_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Parte del truco de su vida apacible está en el río; la obligada caminata a perderse por la ciudad vieja y pasar por la universidad de casualidad, edificio más bien redondo muy simpático del que llegar a una heladería con un helado de yogur (¿de yogur?), barato y rico, proseguir por la calle de las tiendas de segunda mano, vestidos de novia, galerías semi venidas a menos pero &lt;i&gt;eslovaco style&lt;/i&gt; y, al final, la ribera del río, los monumentos graciosos, el lugar donde sentarse y dejar los lentes de sol para tomar una Kofola, la bebida típica gaseosa de por aquí, la coca cola eslovaca, con un dejo de limón y el resto ya no sé qué es y realmente no importa, porque en la radio suena Fela Kuti y a mi lado una mujer y su hermana charlan no se sabe de qué mientras todos miramos al rio y los pequeños barcos de carga que pasan, aquí el tiempo pasa más lento y más apacible, imposible no pensar en mi amigo Ernesto y en las largas conversaciones sobre la buena vida, quizás una &lt;b&gt;Kofola &lt;/b&gt;sea todo lo que uno necesite o más bien, quizás un rio para mirar hacia el otro lado sea todo lo que uno necesite. Sea lo que sea, Bratislava parece tenerlo, así que a semi dormir la siesta en el pasto y a partir al hostel donde dormir apaciblemente, &lt;i&gt;eslovaco style&lt;/i&gt;, en Bratislava.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-25265196831523359?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/25265196831523359/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=25265196831523359&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/25265196831523359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/25265196831523359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/na-zdravie-bratislava-i.html' title='Na Zdravie: Bratislava, I'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-9089411455978461636</id><published>2011-08-09T08:06:00.001-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.641-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>La ciudad que eran dos: Budapest, II</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/254656_2298114415428_1326159978_32772336_8310125_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a6.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/254656_2298114415428_1326159978_32772336_8310125_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;el Castillo de Buda&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;Junto al Castillo de Buda, en la iglesia del monte Buda veo un turista hincarse a rezar; Pest en cambio es la zona de baños turcos y termales y spas por excelencia; el museo nacional húngaro se encarga de explicar esos accidentes que no son tanto, de una forma muy pintoresca, casi podría uno hablar del ‘carácter húngaro’ y todo. El inicio de la historia es allá por el año mil y algo, en que las guerras entre los distintos grupúsculos que pueblan la zona cesan a manos de un Gran Sujeto que unifica a los Magyares y reina sus buenos años sobre todos ellos. Le dura poco, un par de generaciones y los Hasburgo desde Austria toman buena parte del territorio, cuando aún Buda y Pest eran ciudades separadas, pero claro, el imperio turco otomano toma otra parte del territorio, y se da una paz armada por siglos, austríacos en Buda, turcos en Pest, a sólo uno o dos puentes de distancia unos se dedican a las iglesias y otros a los baños turcos, con el húngaro de a pie muy poco contento con la situación pero bueno, que se le va a hacer. Y que se le va a hacer cuando los turcos optan por arrasar con la ciudad vecina y hacer una entrada en el mundo occidental, emigraciones étnicas, el reino de Transilvania (?) aprovecha para tomar una partecita de terreno y más emigraciones étnicas, la Santa Alianza contraataca y los húngaros y en especial los habitantes de Buda y de Pest ven un partido de tenis sangriento que se libra en su tierra, con su gente, entre las más grandes potencias de occidente y de oriente, los rusos que intervienen y más emigraciones étnicas, parece un chiste; para el siglo diecinueve ‘Hungría’ tiene elementos turcos, austríacos, alemanes, rusos, bosnios, serbios, y otras cosas que no sé qué son, y apenas logran arrancar algo parecido a una independencia semi monárquica, que pueblo más jodido este de los Magyares, caramba. Tampoco les sirve de mucho cuando la política interna presionada por Austria se pliega al sistema de alianzas previo a la primera guerra y claro, todos tranquilos ya que Hungría está lejos ‘del mundo’, cosa que demuestra no ser así unos años después, y movilización de Magyares por aquí y por allá para tapar agujeros que no se pueden tapar, la debacle, la breve toma del poder de los comunistas por el diecinueve y la debacle otra vez, seis meses de un régimen que preludia lo que serán las cosas cincuenta años después, y luego es historia conocida, opresión disidencia y más opresión, para a fines del ochenta elecciones libres y el triunfo de, bueno, el Smallholders Party, ese que había ganado legítimamente ochenta años antes, y también cincuenta o sesenta años antes, y que no entiendo cómo sigue ahí, al menos de nombre; los videos de los húngaros festejando que se autodeterminan por primera vez en, quizás, cientos de años, siglos, que pueblo jodido este, caramba. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero jodido o no tienen una ciudad apacible y muy bonita, hermosa en su deterioro que en realidad es al revés, porque está en recuperación y renovación a velocidad lenta, o más bien, a velocidad húngara, esta gente se toma las cosas con calma, veo en los museos y en las calles, nadie corriendo, todos tranquilos, el ocasional rugir de la sirena de las ambulancias que no sé por qué pasan tan seguido frente al hostel. La calle Bela Bartok y entender que el viejo Bartok tenía una personalidad musical doble: por un lado la producción acorde a los requisitos del régimen, por otro “la otra”, vilipendiada, pobre Bela, convertido en calle larguísima sobre la que se asienta un hotel descomunal antiguo y dan ganas de sentarse a mirarlo un rato, a la derecha otro monte en el que se ve una estatua de una mujer con ambos brazos alzados, sosteniendo algo, subir a ver algo que sigo sin comprender pero que resulta claramente muy bonito, la vista de los puentes de Buda hacia Pest, porque claro, con ochocientos años de historia como ciudades separadas y apenas cien o doscientos como una sola ciudad, aun los habitantes locales hablan de ambas ciudades, ‘tomate el tranvía hacia Pest’, ‘no, la mejor vista la tenés en Buda’, el poder de la herencia cultural y la costumbre, supongo, una costumbre extraña pero que me resulta muy simpática y pintoresca, como casi todo lo húngaro a esta altura. Bajando del montecito por un camino diferente, en medio del parque descubro un pequeño descampado con mucho pasto, no césped, pasto, del que no es tan prolijo como el austríaco o el alemán, por allá un árbol gigante con algo que parecen nísperos, pero no son, pero parecen; una señora con bolsas de arpillera juntando los frutos del árbol y varios otros húngaros al sol más lejos, primaveral el clima; tengo hambre y me arrimo a la mujer que tiene dos niños detrás, ayudando con la cosecha de nísperos del parque junto a la colina; tomo uno y es rico y jugoso, amarillo, del otro lado del árbol hay más rojos y más oscuros y siento que estoy pisando algo extraño y en una parte todo el suelo está cubierto de frutos recién caídos que la mujer también recoge. Así que almuerzo nísperos húngaros al sol en el pasto, no césped, pasto, mirando el paisaje, la mujer divertida de ver a un sujeto con sombrero blanco y cámara de fotos tomando un fruto tras otro y agarrando varios para el camino, porque hay que seguir por algún camino, que es temprano y la ciudad es linda. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y asi cruzar los puentes sobre el río, la vista de la ciudad una vez más, la caminata hasta la plaza de los museos detrás de la cual empieza un parque municipal muy extenso y de pronto un lago, artificial probablemente, o quizás no, con un pequeño castillito, y la comparación es completamente válida: es como el lago del Parque Rodó en Montevideo, pero a) más grande; b) más lindo; c) más interesante; d) mejor, y e) más húngaro, claro. Unas canoas de mentiritas con húngaros dentro recorren el lago, a remo, y del lago surgen cosas extrañas. Claro, hace poco un proyecto con el ministerio de cultura llevó a varios artistas a hacer intervenciones sobre el lago: como si estuvieran flotando en él se ve una casita, más allá un pendorcho de hierro y acero que resulta muy bonito, más acá una suerte de columna rosada de objetos irregulares que a la cercanía resulta son cabezas de Marx (Karl, no Groucho), más allá más objetos y construcciones pseudo arquitectónicas y la gente en canoa va a verlas de cerca, algo que parece un auto hundido en una posición imposible; una heladería, un bolichito, una tarima que entra en el lago, una mesa ratona, un puf, un mozo que acepta euros ya que se me agotaron los fiorints y pedir sin saber lo que pido y que resulta algo parecido a una pizza húngara con algo parecido a salchichas cortadas en trocitos (¿serán las famosas ‘húngaras’?), y tirado en el puf un momento contemplativo del lago, el castillito, la pareja en la mesa contigua, son locales, la niña chica que pide un helado y en una negociación muy civilizada lo obtiene, me acuerdo de eso que leí alguna vez o que alguien alguna otra vez me dijo, sobre la importancia del lenguaje corporal, los gestos y las entonaciones, en otro país y sin idea alguna del idioma es claro que la niña está pidiendo algo y que ese algo tiene que ser un helado y la negociación es clara también, entre la niña y el padre y entre el padre y la madre y el permiso que se obtiene y al final somos todos una misma cosa que hablamos diferente porque, bueno, no lo sé, porque si habláramos todos igual querríamos llegar al cielo y debiera releer aquello de Babel, pienso, para luego dormir una siesta, húngara, claro, en el lago, bajo un sol que no quema, caramba, que bien que la tienen estos tipos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En un correo electrónico mi amiga Mariana pregunta si fui al parque de las estatuas y no, no fui, y no sé si quiero ir; el Terror Haza me dejó quebrado, seriamente, en algún fuero interno que no alcanzo a describir bien o a entender del todo, tengo algo de miedo de ir y al final cuando uno viaja no es cierto que uno esté sólo porque siempre lleva una parte de los demás dentro, como las Bene Gesserit de la saga de Dune que escribía Frank Herbert hace añares; de la misma forma la Mariana interna me dice ‘basta Matías, basta de pavadas, andá al parque de las estatuas’ y le hago caso a esa voz que de hecho es suya y mía a la vez. Y el parque queda lejos, está fuera del mapa, hay que tomar un bus y eso es todo una experiencia en sí misma, con carteles incomprensibles y la certeza equivocada de que me voy a pasar de parada, la mujer que me habla y no le entiendo, el húngaro gordo de camisa abierta completamente sudado y que parece muy impresentable que se sienta frente a otra vieja bastante más coqueta y al rato hablan, tranquilos, es día de semana pero parece domingo; atrás escucho hablar italiano, una familia que debe de ir al mismo lugar que yo así que permanecer atento a sus movimientos; tras cinco minutos el bus está en algo suburbano, terrenos vacíos alternan con grupos de casas, muy difícil de describir pero extremadamente bonito, casas nuevas de calidad variable; esto debe ser un barrio de trabajadores, esto otro es más coqueto, quizás &amp;nbsp;profesionales independientes entonces, y bajar del bus en una zona con cinco barracas con portland y ladrillos y más allá el parque de las estatuas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a8.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/283877_2298116015468_1326159978_32772340_7420129_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://a8.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/283877_2298116015468_1326159978_32772340_7420129_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;these boots were made for walking&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;Es chico el parque, pero es lindo, ameno, es, básicamente, varias estatuas y similares de la época soviética que tras la liberación húngara la gente vandalizó fuertemente pero en algún momento algún iluminado optó por juntar y colocar en el mismo lugar. Unas lindas estatuas de Marx y Engels, más allá placas a los caídos en la segunda guerra, por el otro lado una cosa impresionante que resulta la tumba/mausoleo del secretario general del partido pro-soviético, el que le hacían el culto a la personalidad local, el Stalin húngaro, el hijo de puta; y su pequeño mausoleo es muy hermoso, de hecho; por allá un Lenin con un brazo en alto, parece que estuviera cantando un tango, resulta&amp;nbsp;ridículo, casi tierno. La sensación de que si algo sabían hacer los soviéticos era emocionar, al menos a mí, una pequeña sección con dos o tres estatuas de El Trabajador, El Hombre Soviético, tomo una foto de la estatua junto a otros turistas y claro, El Hombre Soviético es cuatro veces más grande que el hombre común; por allá un monumento a los caídos en las brigadas internacionales en la guerra civil española y la sorpresa: ¿qué demonios hacían los húngaros dando una mano en la guerra civil española? ¿qué extraño talento tengo de encontrar restos de los brigadistas en todos lados, sin proponérmelo? ¿qué extraño sentido del deber o de la solidaridad llevó a algunos locos de este pueblo jodido desde el vamos a viajar un buen trecho para dar una mano en esa masacre? Pero el plato fuerte es una suerte de muro sobre el que descansan dos botas grandes que parecen de hierro o acero; la información turística muestra la foto de la estatua original, un coloso de Stalin de varios metros que fue vandalizado hasta el cansancio, apedreado y martillado, golpeado y al fin serrado, de Stalin solo quedan sus botas, e impresiona justamente por ausencia. Saliendo, una garita contiene una réplica del teléfono rojo que comunicaba el secretario general de acá con el secretario general de allá, unas hojas plásticas indican que discando ciertos años se puede escuchar audio de algunos líderes históricos; oigo hablar a Mao en chino, a Lenin en ruso, a Stalin también, Trotsky habla en inglés y dice que los excesos en la URSS no son problema del Marxismo, o el Comunismo, o el Socialismo, sino del Estalinismo, que se ve la lamentable opresión del Pueblo por la Burocracia, me rio probablemente de su ingenuidad a posteriori; el Che habla en español y Fidel habla del caso de el niño Elian, aquel balsero que querían repatriar y ahora debe de tener como veinte años; burlándose de todo esto el merchandising del museo muestra una camiseta con Lenin, Mao y Stalin, ‘los Tres Terrores, gira mundial’, parodiando a los Tres Tenores, del lado de atrás un listado de años y lugares emula las camisetas que marcan una gira pero en este caso son invasiones, Afghanistan, Checoslovaquia, Hungría, y muchas más que francamente no conocía; otra camiseta similar tiene el retrato de Marx, Engels, Lenin y Stalin y burlas parecidas y al final, al final tenía razón Rorty cuando decía que en algún momento los izquierdistas tienen (¿tenemos?) que entender que la única diferencia relevante entre Trotsky, Lenin y Stalin, era la forma en que llevaban el bigote. Claro que esto no es nada nuevo: los anarquistas saben (¿sabemos?) que Lenin ordenó a Trotsky y al recientemente formado Ejército Rojo cazar a los anarquistas ucranianos comandados por Néstor Makhno, a exterminarlos en un cruce de rio, aun cuando fueron una pieza importante contra el zar y resistiendo el ejército enemigo en la primera guerra. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y más allá de la historia la vida sigue y el bus sale mañana así que a apurarse, mas museos y las frases que no entiendo de Sandor Marai en los muros, los restos de un cementerio romano del siglo IV, parar en un café a descansar y tomar un Unicum, bebida nacional llamada así ya que al presentársela al monarca de turno aparentemente este exclamó ‘ah pero esto es único’, una suerte de bebida amarga con un alto contenido de alcohol y muchas hierbitas desconocidas y, claro, húngaras; pasar por la islita en el medio del rio que, claro, es el Danubio, debiera repasar geografía porque este río da muchas vueltas y pasa por muchos pueblos y ciudades y conecta muchas historias; la vuelta al hostel con el obligado alto en el supermercado a deshacerme de los últimos fiorints en una comida escasa y una cerveza húngara poco sabrosa, a olvidar la llave del hostel en el supermercado y darme cuenta luego, pagar la (ridícula) multa y que me abran el locker y aprontar todo, la última noche en el hostel donde algún insecto o arácnido húngaro va a divertirse conmigo hasta el hartazgo y dejar unas picaduras que persistirán al menos diez días, que son muchos menos días de los que me durará el entusiasmo, la impresión, y la sensación de ciudad amable que me deja esta ciudad que eran dos hasta mil ochocientos y pico, en la que el café es feo pero el Unicum es, bueno, único, en la que probablemente esa pinta amenazadora que todos tenían inicialmente se deba a que, bueno, son un pueblo jodido y eso debe dejar su marca en las caras y en las almas de esta gente que mañana a las cinco de la mañana voy a dejar atrás, rumbo a una ciudad que es de juguete casi, un pueblo de fantasía muy amable y cálido, rumbo a Bratislava.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-9089411455978461636?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/9089411455978461636/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=9089411455978461636&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/9089411455978461636'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/9089411455978461636'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/la-ciudad-que-eran-dos-budapest-ii.html' title='La ciudad que eran dos: Budapest, II'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-8751778517989007232</id><published>2011-08-08T13:37:00.003-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.642-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>La ciudad que eran dos: Budapest, I</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El idioma húngaro es fácil: no se entiende nada y no se va a entender nada nunca, mejor ni intentar comprender, que es peor. &amp;nbsp;La llegada a una plaza bonita con toneladas de skaters con pinta amenazadora, los peatones con pinta amenazadora, entender que el húngaro tiene pinta ‘amenazadora’ per se y desactivar el prejuicio con una cerveza en un café, buscando el wifi que posibilite llegar al hostel que, por cierto, resulta en una avenida bastante bonita. La ciudad entera es de bulevares amplios, muchos tranvías y peatones, arbolitos y edificios semi monolíticos de la década del cincuenta quizás; el país no ingresó aun a la Union Europea en forma completa por lo que hay que pasar los euros a fiorints y desactivar ese reflejo de pasar todo a la moneda de uno porque ahora es más complicado, resulta sano al final. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a7.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/283508_2298112735386_1326159978_32772331_4622107_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="212" src="http://a7.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/283508_2298112735386_1326159978_32772331_4622107_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Budapest es pintoresca y bonita y sucia y deteriorada, los edificios se ven como si no hubieran tenido una limpieza de fachada en un buen tiempo, la gente también está un poco más deteriorada y se nota: los inválidos tienen sillas de ruedas y muletas de peor calidad que antes, los cabestrillos y los yesos no se parecen a los vistos en otras ciudades hasta ahora; el metro es extremadamente amable y simpático y, claro, soviético, al menos en una línea los coches tienen la marca de fábrica en ruso y el altorelieve universalmente reconocible de la CCCP. En una plaza hay dos escaleras que descienden al metro pero por debajo de la tierra uno no puede cambiar de anden, es chica la estación, salir a la superficie a cruzar la calle y bajar por la otra escalera, resulta pintoresco también. El folleto del centro de información pide a los turistas no dar dinero a los que piden dinero en las calles, en inglés el folleto enseña que el sistema público de salud es muy bueno y que nunca el gobierno permitiría a gente desvalida vivir en la calle, que los turistas somos engañados; hay espacio para la duda, pienso, en mi país si yo fuera ministro mandaría imprimir un folleto igual. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Para los húngaros “Hungría” o “húngaro” es ‘Magyar’, lo que hace que en el mapa todos los museos del tipo ‘museo húngaro de arte’ o ‘museo nacional de budapest’ digan ‘Magyar’, tardo un rato en entender esto y por un rato no encuentro ningún museo, si yo busco el museo nacional, porque acá está el museo Magyar, caramba. Y el primer museo es el museo del terror, el Terror Haza, una casa descomunal en Andrassy Ut 60, donde comienzo a entender que los Magyares son un pueblo que ha sido meado por los elefantes por los siglos de los siglos. Empezando por el medio de la historia, el museo le recuerda a uno eso que uno nunca aprendió en clase de historia y es que entre 1914 y 1921 ‘Hungría’ como tal perdió más de la mitad de su territorio a manos de los países vecinos; frente al ascenso del nazismo alemán a nivel nacional el Arrow Party tiene un triunfo importante que lleva al país a colaborar directamente con el régimen, persiguiendo y deportando judíos y minorías y cuanta cosa hubiera por ahí; la casona de Andrassy es el cuartel general del Arrow Party y se convierte en centro de detención y tortura, los sótanos se convierten en túneles que comunican con otras casas en la manzana y ofician, al final, de celdas, de pozos, para los restos de personas que van quedando ahí. Claro, cuando los soviéticos liberan el país instalan el cuartel general del partido en la misma casona y emprenden la represión para con los antiguos afiliados y simpatizantes del Arrow Party, a quienes hacen firmar un papel horrendo cuyo facsímil se puede ver en el museo. Impresiona. Impresiona más saber que en algún momento en las elecciones triunfa el Smallholders Party, el partido de los cuentapropistas, aunque la presión del Partido Comunista es tal que logran una coalición y al ministro del interior, quien encabeza la represión contra todo y todos hasta pasar a un sistema de partido único; el calabozo, claro, sigue estando en Andrassy Ut. 60. Y el museo impresiona mucho, en las paredes la documentación, los testimonios de los que fueron enviados a la Siberia solamente porque si, de aquellos húngaros que tuvieron que enterrar a otros húngaros en invierno para tener que enterrarlos de vuelta en verano porque las fosas comunes eran muy poco profundas; la corrupción central, la resistencia callada, los cuatro estudiantes ejecutados por pavadas, los campesinos movilizados, el sistema de cuotas, el régimen cuasi feudal disfrazado de otra cosa, el pánico que lo toma a uno por sorpresa, que surge de la garganta y sube lento, la falta de aire y la sensación de impotencia, y eso que es el primer piso nada más. Otro piso reproduce un salón escolar en un cuarto, en otro reproduce las garitas de votación para las elecciones, con papeleta única que uno debía firmar, en las paredes los afiches oficiales al estilo realismo socialista pero en húngaro, luego los cuartos dedicados a la revuelta del cincuenta y seis, cuartos terribles ellos, por los muertos, los pedidos sensatos, los tanques rusos, el ascenso al secretariado general de Nagy Imre quien decreta una amnistía y logra el retiro de los rusos y más o menos administra los descontentos con mejoras incrementales muy pequeñitas hasta que es ejecutado dos años después, acá no pasó nada dicen los soviéticos, acá no pasó nada, como un árbitro que deja pasar la falta porque, bueno, no sé por qué.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a5.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/281307_2297135470955_1326159978_32770812_721023_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://a5.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/281307_2297135470955_1326159978_32770812_721023_n.jpg" width="212" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Tomo el ascensor para el subsuelo, se prende una pantalla con un testimonio, los otros del ascensor y yo miramos la pantalla, un hombre empieza a hablar y cuenta que él trabajaba en las ejecuciones, no queremos mirar y miramos para otro lado y las autoridades del museo lo previeron por lo que el ascensor demora exactamente lo que dura el testimonio, no hay alternativa, ver al húngaro explicando como el condenado con suerte lograba una doble ración de alimento ese día, subir al cadalso, patear el taburete y, el médico oficial que repite siempre la misma fórmula, ‘comunico al Camarada Fiscal la muerte clínica del condenado’, la angustia que lo toma a uno de vuelta, la proximidad de esas tres palabras, camarada, muerte, condenado, tengo que salir de aquí, la puerta se abre, pero lo que sigue es peor. Y es peor porque la ‘restauración’ del subsuelo apenas existió, vemos las celdas de piedra, los grilletes, la bañera para el submarino, el trozo gigante de mármol con los nombres de los caidos, mas alla en otra pieza pequeñas pantallas transmiten varios cortos con tomas de la revuelta del cincuenta y seis, una moto que circula con una bandera mutilada de Hungría, que extraño, en el medio de la sala una moto, de época, la bandera de Hungría a la que le falta un círculo cortado en forma imperfecta en el medio, el momento de comprensión: los soviéticos agregaron, al igual que para la RDA, un escudo en la franja blanca, central, de la bandera original, esa bandera mutilada es en realidad una bandera curada, operada, tratada, una bandera tras una operación quirúrgica simbólica, una bandera libre del cáncer del comunismo, que fuerte todo esto, que fuertes las demás salas, la sala en la que las paredes están hechas de jabón en barra tipo bao, que es el que hacían los presos, la sala dedicada a la represión religiosa, a la policía secreta, tengo que salir de aquí y salgo, planta baja, el ingreso al museo, al que entré con descuento de estudiante, en el centro de la sala un tanque gigante se recorta contra las fotos en blanco y negro, fotocarné, claro, de las víctimas de las dos represiones, a la calle y a sentirme incómodo el resto del día. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero no llueve como en Viena así que el paseo es obligado, es hermoso caminar por las calles y emprendo la ida hacia el otro lado del rio, hacia lo que luego sabré es Buda ya que el hostel queda en Pest, están locos estos Magyares pienso mientras trepo la pequeña colina que conduce a una plaza con una iglesia gigante y otro palacete muy grande, desde el que ver la ciudad de Pest, el parlamento, las callejuelas y los techos, mientras suena el violín que sale de un restaurant y que claramente intenta ganarse la simpatía de otros turistas más cercanos. La colina tiene hermosa vista pero también es pintoresca, como todo en la ciudad, con las pequeñas callecitas y escaleritas peatonales para subir o para bajar, plagado de árboles simpáticos y parquecitos donde jugar los niños o correr los adultos o no hacer nada los jóvenes, más allá el museo nacional de arte, pintores locales en corrientes europeas. Me gusta un cuadro de Janos, luego otro de Janos, luego descubro que me gustan muchos cuadros de Janos, desconfío ya que a fin de cuentas son distintos, descubro pasmado que los húngaros hablan al revés, primero el apellido y después el nombre, Nagy Imre entonces se llamaba Imre y se apellidaba Nagy, todos estos Janos comparten nombre y no apellido, quienes serían estos pintores, y ya está, ya pasó, viva lo efímero, seguir adelante, a fin de cuentas estas cosas son más interesantes que las obras en sí. Pero claro, en el último piso, arte moderno, instalación de arte realizado por personas autistas; en la pantalla una entrevista a un sujeto de unos cuarenta años, cuya manía consiste en tomar autobuses de juguete y pegar uno contra otro con cinta adhesiva o con bandas elásticas, forma un autobús doble con dos autobuses simples, lo repite una y otra vez, a la izquierda una fotografía gigante, el mismo sujeto, posando, con una sonrisa de oreja a oreja, detrás, dos buses de verdad, de transporte internacional, estacionado el frente de uno contra la parte de atrás del otro, unidos con bandas elásticas gigantes y con metros y metros de cinta adhesiva de la gruesa, de embalar, que felicidad la del hombre, otro momento de reflexión sobre la buena vida y la necesidad de hacer eso que nos haga bien y nos haga felices por más absurdo que pueda resultar; tomar agua de la canilla arrimando la boca al chorro, sin usar las manos, me retrotrae al recreo en la escuela, y estaba bueno el recreo, parto entonces a buscar algún grifo al que arrimar la boca y exorcizar los fantasmas del fascismo multicolor que azotó a esta gente por años y años, para luego salir de Buda y entrar en Pest, al supermercado donde a través de señas encuentro la universal cena a base de fiambres y quesos, al hostel y a dormir, que hoy conocí treinta o cuarenta o quizás cincuenta años de padecimiento de esta gente y mañana hay que levantarse temprano para conocer los restantes seiscientos o setecientos años.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-8751778517989007232?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/8751778517989007232/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=8751778517989007232&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/8751778517989007232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/8751778517989007232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/la-ciudad-que-eran-dos-budapest-i.html' title='La ciudad que eran dos: Budapest, I'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-2748483678718189415</id><published>2011-08-03T18:51:00.001-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.642-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Bien de Wien: Viena, III</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En la sala de espera para entrar al castillo/palacete de Schönbrunn cuelgan de las paredes varios carteles con la historia de la dinastía de los Habsburgo. Claro, el primer cartel indica que la historia se inicia por el año mil, o aun antes, cuando los Habsburgo logran unifican quien sabe que pequeños reinados de morondanga, base sobre la que edifican un poder que se extenderá prácticamente ochocientos años y por toda Europa. La política de los Habsburgo es, justamente, política: antes que guerrear incansablemente (cosa que, de todas formas, harán varias veces con el imperio turco otomano) el sistema es sencillo: cada generación tiene entre seis y nueve hijas, y problema que se avecina en el horizonte, hija que va hacia allí a casarse con algún monarca respetable y poderoso. De hecho estos tipos arman el imperio austrohúngaro (que en Hungría aprenderé es básicamente el pie de los austríacos sobre las cabezas de los húngaros) y tienden alianzas con Francia, varios reinados en lo que luego sería Italia, algunos de España, caramba, llegan a tener un emperador en México por seis años y logran un matrimonio por conveniencia en Brasil. No me queda claro cómo es que lo logran, después de todo en la época esas mujeres no tenían que cocinar, y era sabido que uno se casa por un motivo y luego tiene amantes, así que las mujeres Hasburgo ni cocineras ni amantes, qué capacidad para retener sus maridos, que misterios yacen tras las mujeres austríacas.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El palacete es monumental a su interior, en particular la recámara correspondiente al último de los involucrados en esto del gobierno, un tipo de carácter austero y que era sabido trabajada de sol a sol, con una concepción de servidor público (soy el primero entre mis iguales, o algo así, dicen que decía, manteniendo la idea de privilegio con eso del primero, pero elevando a los vasallos y súbditos a algo un poco más digno, a la vez, interesantes los austríacos). La historia de cada una de las hijas que se casa con un príncipe o rey por convenciencia y una, sólo una, que tiene el privilegio de poder casarse por amor, complejo el tema de la diplomacia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y la realeza incluye gobernantes de todo tipo y cuño, uno de ellos apodado ‘the kind hearted’, debido a que, entre otros, era epiléptico por lo que no gobernaba seriamente, sino que anda Metternicht detrás. El palacete no solamente es sumamente agradable sino que, para variar, conduce a un jardín impresionante, al estilo Versalles (aunque de menor porte), con una glorieta inmensa que domina todo el espacio, allá como a una cuadra y media por la subida. Subida que emprendo aún bajo llovizna aunque me distraigo con el cartel que indica, para allá está el jardín-laberinto, mi entrada lo cubre así que hacia allí voy. El jardín-laberinto es pues un muro de verde con una entrada, en el medio se ve una escalera a una plataforma donde turistas y austríacos toman fotos divertidos, y descansan. ¿Qué tan complicado puede ser? El primer intento es de unos cinco minutos y termino saliendo por donde entré. Está bien, años jugando a juegos de rol en la computadora, resolviendo las mazmorras del &lt;b&gt;Diablo &lt;/b&gt;(y el &lt;b&gt;Diablo II&lt;/b&gt;) y ahora resulta que para llegar a la plataforma paso, en total, unos treinta minutos, porque erro el camino vez tras vez, y lo curioso es que el resto de los turistas también, todos como bobos paseando y al final con semisonrisas que se hacen sonrisas enteras cuando me cruzo por enésima vez con la coreana, o el inglés, o el austríaco con su hijito, todos equivocados pero divertidos de estar realmente perdidos en el maldito laberinto-jardín, que tampoco es tan grande caramba, pero al final al llegar al centro, desde arriba, tampoco era tan fácil, por suerte tiene una salida corta, lateral, desde la que veo a la siguiente tanda de personas por entrar, también como yo pensando, ¿qué tan complicado puede ser?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.hofburg.com/cms/upload/galerien/kaiserball/Sisi_Verse_3.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="179" src="http://www.hofburg.com/cms/upload/galerien/kaiserball/Sisi_Verse_3.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En la caminata por el palacio se ve la importancia de &lt;i&gt;Sisi&lt;/i&gt;, la esposa de Franz Joseph, cuyo verdadero nombre era Elizabeth, de quien se decía era la mujer más hermosa de toda Austria. Sisi era pieza clave de la diplomacia y en el paseo vemos su recámara, el cuarto donde dedicaba horas al cuidado de su cabellera que, se decía, llegaba a tocar el piso, el cuarto donde jugaba con sus hijas e hijos, supongo sería el cuarto donde explicarle a cada hija que sólo una de ellas se casaría por amor; el cuarto con la pintura gigante celebrando su coronación, su matrimonio, en el que en una perspectiva muy extraña se ven filas y filas de caballos y carruajes que representan toda la aristocracia y nobleza de toda Europa, de la época, que asiste a tan importante evento; el cuarto donde no recuerdo que pasa porque es en el que nos informan que a Sisi muere apuñalada a manos de un anarquista italiano, sería adecuado pensar en él como el cuarto en el que el disfrute estético y una cierta admiración de época choca contra otro disfrute estético y otra admiración de época, el cuarto en que uno está ideológicamente de acuerdo con el tano pero no comparte sus métodos, y en que uno está ideológicamente en contra de la monarquía pero cuando resulta son Sisi y Franz Joseph los que mandan, las cosas se diluyen. Un cuarto muy extraño en definitiva, que justo queda junto al cuarto oriental, con grabados y pinturas orientales, y dos espejos enfrentados, ‘recreando la sensación de infinito’ dice el guía del grupo de turistas que va delante de mí; yo creo que creando el infinito directamente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://img26.imageshack.us/img26/3678/salvadordalidaliatomicu.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="256" src="http://img26.imageshack.us/img26/3678/salvadordalidaliatomicu.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;También Viena es un buen lugar en el que ver otra batalla ideológico-estética, esta vez entre Dalí y Mondrian. En el Museum Quartier destaca una exhibición que promete ser de Dalí –titulada ‘&lt;i&gt;le surrealism c’est moi&lt;/i&gt;’ aunque resulta más de algunos colaboradores que del propio Dalí, con honrosas excepciones. Por ejemplo se ve la fotografía original del &lt;i&gt;Dali Atomicus&lt;/i&gt;, que leo ahora en internet es apenas un fotomontaje parcial, a la cuenta de tres tiraban el agua y los gatos y al llegar a cuatro Dalí pegaba el salto; veintiséis tiradas de gatos y agua hasta lograr la toma correcta. Pero la vedette es un pequeño televisor con tres o cuatro cortos, uno de ellos en que Dalí se enfrenta a una suerte de periodista con micrófono, con un Mondrian detrás. Lo primero que impresiona es que habla mal inglés, y lo segundo que no le importa: él es Dalí, y lo van a entender, y si no, pues peor para el resto. Y Salvador tiene el Mondrian detrás y lo ridiculiza, repite que el cuadro es de Piet Mondrian, &lt;i&gt;Piet &lt;/i&gt;Mondrian, Piet, Piet, Piet, Piet, Piet, Nyet, Nyet, de &lt;b&gt;Piet-Nyet&lt;/b&gt; Mondrian, poniendo cara de asco con cada ‘Nyet’. Dali me convence que Mondrian es un estirado y que si fuera mujer sería frígida, o algo así. Sólo con la repetición sin sentido de su nombre. Que se sigue, claro, de la gloria propia: dice Dalí, ‘y este es Piet-Nyet Mondrían, en cambio, Dalidalidali Dali Dhali Dgali Dahli Dalhi dalidalidalidalida’ y repite con distintas entonaciones y es cierto, Dalí suena mejor. A continuación proclama que el arte hecho por hombres está muerto y que se puede hacer mejor arte usando cosas, por ejemplo cerdos (dice ‘porks’, el periodista corrige a ‘pigs’, y Dalí dice ‘yes yes yes’), una motocicleta, y una mujer. En el suelo unos tablones de madera de un metro de alto están dispuestos de forma que filmados desde arriba se asemejan a la estructura de un Mondrian, concretamente del mismo que tiene Salvador detrás. Pero en esa especie de pequeña casita sin techo Mondrianesca hay cerdos en un compartimento, una motocicleta en otro, una mujer en bikini en otro. Alguien azuza a los cerdos, tira papel picado sobre la mujer, la motocicleta empieza a rugir y vuela más papel picado que rodea el caño de escape, luego una manguera moja todo, al finalizar se cubre todo con un lienzo y dos o tres ayudantes pasan unos palos con unas brochas gigantes con pintura por encima. El lienzo se extiende y pronto!, tenemos un Mondrian hecho con máquinas y animales, dice Dalí. Suena el teléfono, es Peggy Guggenheim, Dalí habla un francés extraño, quiere comprar la obra, bueno, es suya. Claro está que todo el video fue ideado por Dalí y en realidad es lo más parecido al primer caso de videoarte en la historia, dice la plaqueta de plástico blanca que anda por ahí, y a mí me parece que es lo más parecido a una excelente forma de fabricar un Mondrian surrealista. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Que este tipo es un genio divertido queda de manifiesto en el segundo corto: la participación de Dalí en un programa televisivo norteamericano, en que cuatro invitados, de ojos vendados, deben adivinar la profesión de un quinto invitado, quien sólo puede responder ‘si’ o ‘no’ a sus preguntas. Lo divertido es que Dalí no deja de decir que si: ¿es deportista? ‘yes’, el anfitrión lo mira, la platea ríe, y Dalí cuchichea y se ve que lo convence de que algún deporte hace; ¿es escritor? ‘yes’, ¿sale en televisión? ‘yes’, si a todo, el hombre que pinta con felinos volando a su alrededor; uno de los invitados pasa por ser el dueño de Random House / Mondadori: ‘¿publicó usted en mi editorial?’ ‘yes’, dice Dalí, cada vez más divertido, apoyadas las manos en su bastón, al final el presentador guía a los invitados a que adivinen lo inadivinable, que ese ser todopoderoso es &lt;i&gt;Artista&lt;/i&gt;, lo que resulta evidente cuando una de las invitadas le pregunta, ¿podría usted usar su bigote como una brocha? Dalí tiene un pie en todos lados y, en Viena, uno muy divertido pero no por ello poco serio. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La &lt;i&gt;altstadt &lt;/i&gt;y anochece, escucho cánticos, una pequeña aglomeración de personas agitan banderas y cantan consignas, me arrimo, se me ocurre que puede ser un mitin de extrema derecha, que ha subido en Austria últimamente, y que en ese caso justo hoy salgo sin la chaqueta con el escudo alemán, maldición, al acercarme resulta que corean ‘Azerbaijan’, son todos árabes, piden la libertad de alguien, ‘&lt;i&gt;freiheit frei-heit&lt;/i&gt;’, o de algo, quien sabe, son un puñado, a metros un patrullero muy tranquilo custodia en paz; sorprende la cantidad de mujeres, enfundadas en sus velos y telas negras o de colores oscuros, y sorprende la cantidad de mujeres que fueron solas, o con sus hijas, ese verso de que la mujer musulmana no tiene agencia -dirían los economistas-, no tiene autonomía, se resquebraja un poco, mujeres a quienes ‘obligan’ a usar esos velos están ahí, pidiendo por algo que no se qué es, en alemán pero en otro idioma también, resultó un buen día para olvidar la chaqueta después de todo, parecen activas y motivadas, como si quisieran estar ahí, nadie las obliga a nada, quizás nadie las obligue a usar un velo, quizás el mundo sea muchísimo más complicado de lo que parece aun en esos días en que parece muy muy complicado, de lo contrario, ¿qué hacen manifestantes Azerbaiyanos en Viena un domingo de noche, bajo la llovizna, con consignas de libertad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y de allí a una taberna, a comer el segundo &lt;i&gt;goulash &lt;/i&gt;pero este no es para turistas, deduzco, cuando se parece apenas en un cuarenta y cinco por ciento al primer &lt;i&gt;goulash &lt;/i&gt;de Viena, se ve más o menos parecido pero no, y de hecho sabe distinto, esto es otra cosa, que volátil el &lt;i&gt;goulash &lt;/i&gt;vienes, caramba. El bar está decorado con innumerable cantidad de afiches, de eventos artísticos culturosos en Viena; en el centro una mesa de billar –de &lt;i&gt;billar&lt;/i&gt;, no de pool- cubierta por un elegante y viejo cuero negro, sillas alrededor, así es, de noche el billar es una mesa más para los comensales. Y a la mañana siguiente parto, pero primero me acuerdo que Sebastían o &lt;i&gt;el SebaFlé&lt;/i&gt;, que ahora está en Estados Unidos porque en breve empiezan sus cursos de posgrado, y que estuvo trabajando aquí hasta hace poco, al punto que cuando me fui él estaba volviendo y no nos despedimos, caramba; en fin, Seba me recomendó que fuera a la estación de Alte Danau a ver el Danubio, justamente, y es lo que hago antes de irme. Un puente, varios barquitos, una academia de surf, austríacos aprendiendo a montar en sus tablas, en un río plano y sin olas; mas allá el horizonte y el verde del campo vienés a la ribera del río, la llovizna tranquila deja pequeñas pecas sobre el plato de agua que se extiende hasta allá lejos. A la vuelta un alto en la &lt;b&gt;UN City&lt;/b&gt;, a tomar un café que resulta más barato de lo previsto y corriendo a &lt;i&gt;Marxergasse&lt;/i&gt;; Tom Waits hace muchos años, interrogado sobre el origen de sus canciones y su obra, ejemplificó su método contando que siempre que llega a una ciudad le pide al taxista, llevame al hotel de la calle Lincoln, o era Washington, no recuerdo bien, pero decía Waits, que siempre hay una hotel en una de esas calles, rasposo, claro, y que bueno, ahí se encuentra de todo. En este caso, creo que toda ciudad germanoparlante que se respete debe de tener una calle Marx o similar, y que en general pasa por ser una calle-calle, en un barrio-barrio, con gente-gente. En Viena por ejemplo, me topo con una tienda dedicada a Marx, pero a cualquiera de ellos: parafernalia comunista se mezcla con memorabilia de Groucho, Harpo, y Chico, en un pastiche que al final resulta casi conmovedor, por el poder de resignificación de Marx que tiene, sobre cualquiera de ellos, claro. Y corriendo al hostel a levantar el equipaje, otra vez al (detestable) metro hacia Erdgasse y la (horrible) terminal de buses, la rutina absurda del check in al bus y el viaje breve hacia esa ciudad que hasta hace poco eran dos, con otra moneda y que es el primer destino en que realmente no entenderé absolutamente nada del idioma y ni los carteles ni nada de nada, ciudad centurias bajo la opresión de amos cada vez más extraños y que en el cincuenta y ocho proclamará la liberación a base de un agujero circular en su bandera, esa ciudad que resultará ser muy amable y que es, claro, Budapest.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-2748483678718189415?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/2748483678718189415/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=2748483678718189415&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/2748483678718189415'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/2748483678718189415'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/08/bien-de-wien-viena-iii.html' title='Bien de Wien: Viena, III'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-2504649850040388607</id><published>2011-07-31T06:16:00.000-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.642-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Bien de Wien: Viena, II</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sigue lloviznando y seguirá lloviznando y sin embargo salir a caminar, sin mirar el mapa y así perderse camino a Belvedere y terminar en otra zona linda con las típicas casas/edificios de tres pisos, corregir el rumbo y llegar; en una esquina un monumento en ruso, a los soviéticos caídos en la defensa de Viena, en el cuarenta y cinco, o quizás sea en la toma de Viena, no hablo ruso después de todo. Bastante emotivo el pendorcho gigante con el oficial soviético y su escudo con la hoz y el martillo, dorados por supuesto; en el correr del viaje veré muchas instalaciones dedicadas a recordar los horrores del régimen pero también muchos pendorchos dedicados a los caídos en la defensa, toma, reconquista, de ciudades diversas, en este caso es Viena en el cuarenta y cinco, a la entrada del parque de Belvedere. Que resulta ser tremendo parque, con un viejo palacete que hoy alberga un museo o más bien dos, al igual que ayer me aceptan el carne internacional de estudiante y cuando los descuentos superan el costo del carne dejo de hacer la cuenta, para algo tenía que servir el cartón plastificado este que los parisinos miraban con indiferencia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El museo tiene un poco de todo pero principalmente pintura austríaca de temática mitológica, un cuadro impresionante en que hombres y mujeres extremadamente pálidos y sin embargo muy hermosos se agolpan en torno a un sujeto con un casco muy particular, claro, la placa de bronce establece que no son personas sino que son almas, en torno a no me acuerdo quién; más allá una escena un tanto más acá en el tiempo, una coronación, luego unos cuadros angostos y enormes que representan cada uno uno de los sentidos, Makart es el pintor, muy bueno Makart. En la otra sala un artista vienés que comenzó a interesarse por el poder de ejemplo moral de la pintura y hace varios cuadritos de inspiración bíblica, en particular la escena en la que los gordos y ricos burgueses hacen una donación importante a la mano del cura mientras de fondo la viuda le da apenas unas monedas, que por supuesto proporcionalmente es casi todo su dinero, a un pordiosero ciego; de hecho es el niño que va junto a la viuda el que hace la donación y quiere darle las monedas al ciego directamente en su mano, la viuda señala al sombrero, las donaciones deben ser anónimas, no como los ricachones esos. Danhauser es el pintor, una de sus obras se llama Wine, Women and Song e ilustra una suerte de almuerzo al aire libre en que todos ríen menos un sujeto estirado, Un Tipo Serio e Importante, que contrasta contra los demás; el título sigue el verso popular que dice Who does not love Wine, Women and Song, will be a Fool for his lifelong, el cuadro con la representación de la buena vida, muy amable Danhauser. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tras Belvedere más caminata, voy a otro museo que resulta cerrado, a seguir caminando y comer algo del supermercado y empezar a notar que Viena resulta más barato que París; los precios de los lugares de comida ya no son exorbitantes sino que hasta uno podría llegar a lograr comer algo de comida típica, por los dos generosos vinos de ayer pagué menos de lo que cuesta un rídiculo petit vinito parisino. Bajo la lluvia renuncio a una larga caminata y tomo el metro, que no me gusta, a mi que me gusta el metro siempre, el metro vienés no; a una cuadra del hostel descubro una tienda de fotografía con buenos precios por cámaras Canon, paso un buen tiempo descansando con un té en mi cama consultando precios por internet, cámaras Canon en Bonn, Oslo, Barcelona, Bruselas, Viena, en fin, los destinos que me faltan recorrer, y en efecto Viena tiene los mejores precios, aun mejores que Budapest y Bratislava y que Moscú, ahí en el Este que se supone es mas barato, la teoría económica de la Ley de Un Solo Precio cae, hecha añicos. En la tienda me informan que no toman equipo usado pero me dicen hay otra tienda que si compra cámaras, no encuentro el lugar, vuelvo y me dan la dirección en un papel, el señor del mostrador no parece nada contento pero bueno, voy a vender mi cámara y vuelvo, le digo, y luego entiendo por qué no parecía contento y es que en el lugar al que me manda me cobran veinte euros menos por la misma cámara que quería comprar, además de tomar el equipo viejo, que buena onda estos vieneses, esto amerita un café, caramba. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y después al Prater, ese parque enorme ahí por Leopoldstadt, que se deriva del latín, de la palabra ‘Prado’, tienen un prado los vieneses, que lindo. Y es lindo nomás, en una punta del Prater un parque de diversiones con una montaña rusa respetable y el &lt;i&gt;Wiener Riesenrad&lt;/i&gt;, vale decir, una rueda gigante, construida en 1897 y que hasta la década del ochenta fue la más alta del mundo, ahí le ganaron los japoneses, claro, pero bueno, aquí se filmó &lt;i&gt;El Tercer Hombre&lt;/i&gt;, y aún si uno no supiera este detalle los carteles se encargan de recordarlo, es imponente el aro de acero y hierro que domina todo. Junto a él unos autitos chocadores, que el cartel en alemán dice ‘escuela de conductores’, aunque todos se chocan entre sí, claro, pero es interesante ver el enfoque opuesto, al menos desde el título, al juego. Y resulta que venir al Prater con la chaqueta con el escudo alemán en el hombro fue una pésima idea, porqué hablo inglés y no alemán, que turista extraño, me dice el señor del puesto que vende salchichas, mientras como la obligada salchicha vienesa con mostaza y pan negro y reflexiono sobre la condición de anti-turista que me otorga la chaqueta. Y en un recodo del parque, a media cuadra de la montaña rusa, una especie de casa esférica muy extraña, con un cartel antifascista, rodeada de un alambrado alto: es la República del Kugelmugel, caramba, que será esto. Y resulta que en 1984 un artista pide permiso para construir una casa semiesférica y el gobierno austríaco se lo niega y el artista, enojado, construye la casa igual y declara la independencia de la casa (!), se convierte en nación independiente, deja de pagar impuestos al gobierno austríaco y emite sus propios sellos, el gobierno lo procesa pero el presidente de momento le da el perdón presidencial y bueno, hay un estado independiente en el parque en Viena que consiste en una sola casa grande y esférica, que tiene su propio número de calle, queda en Antifascismus Platz, número dos, que simpáticos estos vieneses. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La lluvia se detiene y la vuelta caminando me lleva por algunos recodos y por otro parque gigante con más vieneses y vienesas haciendo jogging, un parque descomunal del que salgo desorientado aunque logro encontrar el camino al Freud Museum, ya que el psicoanálisis nació aquí, cosa que me resulta más que lógica luego de la visita al SMart café ayer y la visión del estado independiente diminuto hoy. Aquí se puede ver parafernalia freudiana variada aunque la vedette lógicamente es el diván, el auténtico, el primero, el único, diván psicoanalítico genuino. Luego el hostel y las australianas de la habitación nos invitan a mí y al gringo a cenar, bueno por qué no, vamos a la esquina a por el auténtico goulash austríaco con la auténtica cerveza austríaca, John pide un Schnitzel que resulta gigante, Ann y Kate piden algo que no sabemos que es pero que resulta ser muy sabroso también; post cena nos dirigimos a un pub que le recomendaron a las australianas pero que está cerrado por lo que ponemos rumbo al Travel Shack, un pub para extranjeros que le recomendaron a John, pub donde conoceré a la personificación del diablo y todos los demonios del Hades juntos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En efecto en el Travel Shack descubro, por comparación, lo terriblemente caro que resulta salir en París, de todas formas cuando John va a por otra cerveza yo me resisto y el gringo buena onda detecta la restricción presupuestaria y dice, dale, hombre, no jodas, yo te invito, y John al final termina amigándose con un tipo de nacionalidad desconocida llamado Dave. Dave resulta ser un local en el bar, nos contará luego que tiene cuenta, que una vez llegó a deber mil cien y algo de euros pero justo venía de ganar mil doscientos euros en una partida de póker así que les dejó los mil doscientos, con propina por así decirlo. Dave trabaja en un banco, bromeando le digo que soy economista, a ver si tienen un puesto y me dice que de hecho sí, tenían un economista pero lo trasladaron a Nueva York, en realidad era su novia, que la trasladaron, y no fuiste con ella preguntan las australianas y no, dice, tampoco era algo tan serio, Dave prefiere el buen ambiente vienés y el dinero antes que el amor, concluyen las australianas, y asi lo reafirma él. Y nos invita con la promoción demente del bar, diez shots por veinte euros, paga el, y tomamos cosas que no sabemos que son, nos cuenta que es &lt;i&gt;trader&lt;/i&gt;, Kate no entiende, ¿trabajas con acciones?, no, con &lt;i&gt;swaps&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;repos&lt;/i&gt;, opciones, dice, recuerdo el semestre cursado en Economía y Finanzas Internacionales, yo sé de eso le digo, dice que es difícil pero que se gana bien, de hecho se gana muy bien y en Viena a la hora del almuerzo los empleados pueden tomar vino y cerveza, cosa que en otros bancos del mundo no se puede, que interesante. Y como llegaste acá, y resulta que el tipo hizo un grado en Economía y Filosofía, tres años, que casualidad, le digo, yo trabajé en un proyecto de eso hace poco, en mi universidad, habrás estudiado ética, digo, sí, me dice, y ahí fue cuando me di cuenta que no tenía ética y me hice &lt;i&gt;trader&lt;/i&gt;, dice, nos reímos, pero de a poco resultará que no es un chiste, cuando pregunte a John y Kate y Ann y a mi sobre el precio de la cocaína en nuestros respectivos países, la comparación de calidades y costos y del precio del whiskey y otras bebidas, y cuanto salen los stripclubs pregunta también, en una encuesta que se hace cada vez más extraña y huyo al baño; a la vuelta sigue su perorata sobre una versión extrema del Wine, Women and Song de hoy, este tipo está pasado, pienso; Ann pregunta sobre la crisis y la salida de la crisis y no sé cómo terminamos hablando de Krugman, Dave odia a Krugman, ‘I hate him &lt;b&gt;so &lt;/b&gt;much’ dice, lo detesta, cosa que resulta por lo demás muy lógica dadas sus credenciales; dice Dave, Krugman escribe de forma tal que si no estás de acuerdo es porque sos retardado y, tiene razón, es que de hecho si no estás de acuerdo con Krugman &lt;b&gt;sos &lt;/b&gt;retardado, y Dave lo odia por ese motivo y sigue hablando de economía y finanzas y es el prototipo del &lt;i&gt;yuppie &lt;/i&gt;sin moral y ética, está claro que es la personificación del Capitalismo Malvado, eso que Nosotros los Economistas Comprometidos y de Algo Parecido a la Izquierda siempre combatimos y era cierto que existe, está acá, riendo y comprando tragos con sus billetes interminables de cien euros, que harías si a inicios de los veinte te encontrás con Hitler en una cervecería, sabiendo lo que luego va a hacer, planteaba un filósofo hace unos cuantos años, un dilema moral interesante y Dave es el demonio y no lo oculta y se enorgullece, &lt;i&gt;trader &lt;/i&gt;clave del &lt;b&gt;Erste Bank&lt;/b&gt; austríaco, es insoportable y fascinante pero satura y exige algo que le haga bien al alma, como es tomar un vino blanco con Eveline, a quien le gusta el arte y con quien charlar un rato del tema, limpiando la cabeza de la ponzoña financiera, para luego dormir y olvidar todo, por favor, que mañana hay que estar despejado y limpio para ir al palacio de Schönbrunn, caramba.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-2504649850040388607?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/2504649850040388607/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=2504649850040388607&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/2504649850040388607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/2504649850040388607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/bien-de-wien-viena-ii.html' title='Bien de Wien: Viena, II'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-6341023422736725322</id><published>2011-07-30T16:58:00.002-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.643-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Bien de Wien: Viena, I</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Llego a Viena y llueve, y lloverá los tres o cuatro días, no de corrido pero casi, llovizna finita y débil pero de la que uno nunca se acostumbra del todo, que impide fotos y caminatas eternas, habrá que virar todo al blanco y negro después, en fin, llego de todas formas, demasiado temprano, dejar todo en el hostel, la caminata por Mariahilfestrasse plagada de tiendas y de ropa y demás hacia el Museum Quartier, ese conglomerado impresionante que consiste en tres museos y un pseudoedificio con una plétora de pequeñas tiendas de arte y diseño, modernas y modernosas. De los tres museos el de arte moderno (el MOMUK) está cerrado por reparaciones, maldición, aunque el premio consuelo es la mayor colección de obras de Schiele, lo que no está nada mal, hasta está más que bien, sobre todo si de paso uno se encuentra con unos cuadrotes de Klimt, aunque justo &lt;i&gt;ese &lt;/i&gt;que está tan bueno no está, y a la salida resulta que en frente está el teatro principal y al final resulta que en dos cuadras o tres está prácticamente toda &amp;nbsp;la cosa culturosa, junto a la plaza María Teresa un museo, no, dos, y de frente la entrada imponente al Hofburg, que es el nombre que recibe el palacete/castillo desde el que los Hasburgo reinaron por distintas partes de Europa desde el año mil doscientos y algo, ese rompecabezas que es Europa –en especial Europa del Este- empezará a tener algo más de sentido aquí, en Viena. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tras el palacete la entrada a la &lt;i&gt;altstadt&lt;/i&gt;, plagada también de tiendas de ropa cara y de restaurants y ópticas y todo otro montón de cosas que le quitan bastante la mística; callejuelas de piedra que se entreveran y que confluyen en el Stephandom, esa catedral con algo parecido a un techo a dos aguas bastante impresionante. La vieja muralla que supo rodear al casco antiguo de la ciudad es ahora una avenida relativamente circular, con distintos nombres todos culminantes en &lt;b&gt;ring &lt;/b&gt;(Opernring, Parkring, etceteraring), junto a uno de ellos un parque muy simpático en el que descansar y refugiarse de la llovizna que casualmente se detiene, amable, un rato. Y en realidad el casco antiguo no está sobre el Danubio sino sobre un pequeño hilo de agua que de él se desprende; el Danubio propiamente dicho queda más lejos y en los días en Viena no termino de entender la ciudad: atravesada por el río, la parte en la que me muevo, los museos, los cafés, los palacios, de espaldas al río, que desperdicio, que mala onda estos vieneses. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La caminata sin mirar el mapa me lleva a otro curso de agua pequeñito, sobre el que encuentro un observatorio que mandó construir Franz Joseph hace un siglo; bajo el puente se ven las peatonales en las márgenes del rio, graffittis contra los muros de piedra, gente haciendo jogging, cosa que me sorprenderá en mi estadía, la notable costumbre vienesa de salir a caminar o correr aún por los lugares más inesperados, como los jardines del palacio de Schönbrunn, o alrededor de la rueda gigante allá por Prater, siempre hay que cuidarse del vienés caminante o corredor que lo vaya a tropezar a uno en una distracción turística. Para contrarrestar la lluvia escucho Le Mans, el &lt;i&gt;Entresemana&lt;/i&gt;, el disco para pasear en los momentos en que asoma el sol, para hacer el alto en el supermercado a media cuadra del hostel a por el fiambre y el queso más barato que en París, a hacer el check in en la habitación y especialmente hacer el check in en la ducha, con la que recobro energías para el resto del paseo diario. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a3.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/250274_2270163636676_1326159978_32732530_3859077_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://a3.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/250274_2270163636676_1326159978_32732530_3859077_n.jpg" width="212" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y estoy a media cuadra del barrio del shopping y el fashion y no me gusta, pero en la otra dirección encuentro cafés y tiendas de bajo perfil bastante simpáticas, los afiches promocionando una escuela de verano marxista; algunos bares ofrecen un &lt;i&gt;happy hour&lt;/i&gt; incomprensible –de 15hs a 18hs, un día de semana- y volver hacia el &lt;i&gt;altstadt &lt;/i&gt;y ver edificios viejos y relativamente impresionantes y perderme y toparme con un stripclub y otro stripclub y un club de, bueno, go-go dancers, más allá el &lt;i&gt;rathaus &lt;/i&gt;con una pantalla gigante instalada en la que todos los días durante dos meses proyectan opera, gratis; un montón de sillas metálicas esperan por sus austríacos y austríacas ya que apenas son las cinco y media y esto empieza a las nueve, maldición. Entonces continuar la caminata y no estoy entendiendo a Viena, probemos ahora hacia el otro lado, el edificio de la opera, la obligada parada en un &lt;i&gt;konditorei&lt;/i&gt;, que es alemán para confitería/café, a comer Sacher Torte, la torta que inventó el viejo Sacher en una confitería que sigue abierta y la sigue vendiendo y que no logro encontrar, maldito mapa poco exacto, la lluvia me obliga a detenerme en un &lt;i&gt;konditorei &lt;/i&gt;cualquiera; tampoco se va a ofender el viejo Sacher. La carta de tortas es extensa y suculenta y entiendo que Viena es para el confitoturismo, y si eso no existiera habría que inventarlo, es para pasar días enteros convirtiendo euros en chocolate y dulce y azúcar y frutas y cremas y merengues y con la Sacher Torte me pido el auténtico café vienés, caramba, que está de puta madre, hay que reconocer. Y luego volver, vencido por la lluvia y el cansancio al hostel, a cambiar de ropa y volver a salir, caramba, que no se ha puesto el sol aun.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a1.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/189310_2273285314716_1326159978_32735989_635379_n.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="212" src="http://a1.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/189310_2273285314716_1326159978_32735989_635379_n.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y probemos por el &lt;b&gt;otro &lt;/b&gt;otro lado, bajando escaleritas hay un barrio supersimpático, una iglesia de Cienciología, y también en una bajada el cartel del SMart café, paso por la vereda de en frente y me llama la atención que no es Smart Café sino SMart café, ¿será posible?, llego a la esquina y pego la vuelta y en efecto, es un café como cualquier otro al que se accede bajando tres peldaños aunque, claro, la salvedad es que está decorado con arte sadomaso (SM-art café…); detrás de la mujer de unos cuarenta y algo de años que seca vasos en la barra se ven colgando látigos, fustas, esposas, y otras cosas que francamente no sé qué son, y creo que espero no saberlo nunca. Los muros pintados de algún color cálido, algunos taburetes, una pareja, un flaco que tiene tres libros abiertos en distintas páginas y que escribe frenéticamente en una libreta grande mientras se le enfría un café, contra los muros afiches y cuadros con arte erótico, hombres y mujeres entreverados en cuerdas de esas de amarrar barcos en el puerto. En la barra, tres o cuatro zapatos de taco aguja extremadamente alto ofician de candelabros; la mesera –que tendrá mi edad- coloca una vela nueva sobre las toneladas de cebo viejo que cubren el vinilo negro y me pregunta que quiero tomar. Y me tomo un vino blanco, los restos de alemán que &amp;nbsp;hablo me alcanzan para pedirlo y pagarlo y de hecho me quedo lo que dura ese vino y uno más, mirando a la gente; desde mi taburete en la barra alcanzo a ver la puerta de la cocina en donde una vieja le da duro a unas fetas de carne que se convertirán en milanesas o, como le dicen aquí, Schnitzel, impávida y completamente despreocupada de la ambientación en general, muy profesional lo suyo, la vieja. Entra más gente, descubro que atrás de la barra tienen una pantalla en la que pasan un DVD titulado algo así como ‘humillaciones V’: el primer corto dura cuatro o cinco minutos, se abre una puerta, una mujer semidesnuda de tetas enormes aparece gateando y toma el periódico con la boca, la puerta se cierra y la siguiente toma es la misma mujer llevando el periódico, gateando, a una mesa en un living, en el sofá se ve el perfil de un hombre que toma el diario y empieza a leer, indiferente de la mujer que empieza a ladrar; no hay audio –y la música de fondo es Leonard Cohen, casualmente, &lt;i&gt;The Future&lt;/i&gt;-, pero es claro que está ladrando, hasta que el hombre medio fastidiado le tira unas galletas que la mujer come del piso. Pero para balancear un poco el tema de género a un metro de la pantalla grande con el DVD hay un monitor de computadora en el que se ven solamente fotos, que pasan automáticamente, al momento una serie bastante larga de mujeres vestidas paradas sobre hombres desnudos acostados de espalda sobre un piso que tiene todo el aspecto de ser muy frío, luego algunas otras fotografías de hombres atados a árboles en el medio del bosque, luego mujeres en blanco y negro, y luego el DVD cambia a otro corto en que esta vez la mujer pretende ser un felino. Y no son las siete de la tarde aún y lo más curioso de todo es que ninguno de los presentes le está prestando atención al decorado, al film o a las fotografías, como si ya lo dieran por sentado, como cuando uno va a un pub en que pasan rock y no presta atención al tema específico sino que con el ruido de fondo de guitarra batería y bajo ya alcanza, asi se toma el café en el SMart café un miércoles de tarde. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Timidamente le pregunto a la mesera si tienen algún espacio para bailar o cómo funciona el tema, se rie, me pregunta, a ver, pelotudo, ¿vos te diste cuenta donde estás? Y, bueno, un poco le digo, ‘un poco’ dice, se rie, bueno, tenemos reglas, así nadie se mete con nadie, me señala un papel en la pared, tenemos un tablón de anuncios para la gente que busca gente, señala el tablón, y más atrás tenemos un ‘dark room’, señala un arco que conduce a una sala con más mesitas y algo más de gente y allí hay una puerta que da a otro cuarto que tiene muebles poco convencionales, como una camilla con amarras diversas, distintos modelos de sillas en las que inmovilizar gente, otro soporte del que cuelgan una buena cantidad de aparatos para hacerle chas chas en la cola a alguien de formas muy creativas, internet me dirá que el salón no sólo opera como ‘museo’ sino que eventualmente uno puede alquilarlo y todo, aunque hay que dejar todo ordenado y prolijo después; del dark room me vuelvo al taburete a terminar el vino, quietito, y al hostel, donde un mexicano me preguntará que hice hoy y me dará vergüenza contarle de estos últimos dos vinos en la ciudad, Viena, ciudad que como un todo resulta sosa pero que tiene sus lugares, ciudad en la que ese todo que es la suma de las partes resulta inferior a cada parte por separado, y que al día siguiente me seguirá dando sorpresas a base de castillos, palacetes y comida muy muy rica, hay que reconocerlo.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-6341023422736725322?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/6341023422736725322/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=6341023422736725322&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/6341023422736725322'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/6341023422736725322'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/bien-de-wien-viena-i.html' title='Bien de Wien: Viena, I'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-2017265183173961763</id><published>2011-07-29T14:22:00.000-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.643-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Bonn, o el primer pit stop</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En Bonn casi logro llegar por mi cuenta al apartamento, cuando pregunté me encontraba apenas a seis cuadras, e iba en la dirección correcta y todo. Un año después la ciudad sigue casi igual: la cancha artificial de arena para el beach volley dio lugar a unas mesitas de café, y las máquinas que reparaban el pavimento en la puerta del edificio se evaporaron. Paso en Bonn apenas dos días, tiempo suficiente para hacer un pit stop: lavar toneladas de ropa, dormir en una cama de verdad, simplemente descansar sin caminar para un lado u otro o preocuparme de la conexión del metro en alguna estación impronunciable. Ya conozco Bonn, o algo así, por lo que dedico parte de mi tiempo a trabajar, increíblemente, he de entregar el informe a la Universidad dando cuenta de mis actividades en París: dos carillas que resumen las ponencias que resultaron más interesantes y/o vinculadas a la realidad del país y de la investigación local, así como también resumen los comentarios que recibí a la presentación de nuestro trabajo.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por fuera de eso Bonn también es pasar el tiempo con los amigos, con Achim e Ilonka, que hablan casi perfecto español. Vino a la cena, hablamos sobre mi país y las pocas noticias que pude seguir en este tiempo, esa sensación general de que la economía camina bien pero que el resto no, Achim establece un paralelismo con Alemania y el gobierno de Merkel (cariñosamente, ‘Angie’), sobreviven a la crisis pero son incompetentes, los verdes avanzan, de a poco, hablamos también del apagón nuclear, exacerbado tras la catástrofe japonesa: en pocos años Alemania apagará todas las centrales que quedan en funcionamiento; al otro día pasearemos por el Rin y veremos la hilera de paneles solares instalados en el puente recientemente construido. También es una buena oportunidad para hablar de planes a futuro y de viajes en general, de cómo decidir lo que uno quiere hacer cuando no tiene claro lo que quiere y, al igual que muchos años atrás, Achim me repite que al final uno nunca tiene certezas de nada, ellos por ejemplo el año que viene parten para Berlín, y en poco tiempo él toma un avión para Nicaragua por un trabajo, uno nunca sabe, y está bien que nunca sepa, agrega Ilonka, convencida también. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Bonn es un pequeño pueblo-ciudad encantador, con su ciudad vieja y sus pequeñas iglesias y la vida organizada en torno al Rin, con gente amable y tiendas de turcos a pocas cuadras y de instrumentos de segunda mano también a pocas cuadras, algún edificio gigante, la sede de DHL, también la sede del IZA, ese centro de excelencia en economía laboral de donde salieron al menos un quinto de las presentaciones que vi hace unas semanas en el congreso en París. Y tras dormir demasiadas horas y levantarme sólo en el apartamento me enfrento a mi viejo enemigo, que conocí un año atrás y que había olvidado por completo: el monocomando de la ducha. Al igual que un año atrás no lo entiendo, al igual que un año atrás me quedo más segundos de los razonables solamente mirándolo, como esperando un guía turístico que se acerque y explique, al final, que una perilla es la temperatura del agua y la otra es la intensidad, que no es ‘fría-caliente’ y que si bien en mi mente parece un manubrio de una moto gigante no, no es un manubrio, para nada, es una ducha alemana y no muerde. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una vez duchado y tras el informe partimos con Achim a pasear por el Rin, llovizna y deja de lloviznar y llovizna nuevamente, me resisto al paraguas y Achim se confunde de calle, volver sobre nuestros pasos hasta un &lt;i&gt;biergarten&lt;/i&gt;, con algunos estudiantes, a tomar vino blanco y charlar un poco de política una vez más; mirá, en el congreso presentó un director de investigación del IZA, los resultados de un programa de apoyo a los desempleados de largo aliento en Alemania, habló como cuarenta minutos y nos convenció a todos de que el programa es fantástico, ¿dónde está la trampa?. Y Achim por supuesto trabajó unos meses en la periferia del programa, que consiste en darle la opción a los desocupados de sustituir sus beneficios tradicionales por un monto mayor, por menos tiempo, orientado a que formen su propia empresa, a que se auto-empleen. Y los cuentapropistas que surgen de estos incentivos resultan tener buena tasa de supervivencia, y al cabo de unos años algunos regresan a ser empleados para terceros y otros terminan contratando personal, dice el investigador del IZA. La otra campana señala que buena parte de los que se anota en realidad ya trabaja por su cuenta pero como informal, por lo que el subsidio más que crear autoempleados los formaliza. También, y cuando no, en la vieja Alemania del Este en que los derechos jubilatorios son algo complicado, los subsidios terminan constituyendo una jubilación encubierta a gente mayor que alguna changa sigue haciendo. Veinte años después la sombra de la DDR sigue haciendo mella en los programas gubernamentales pero bueno, es un buen ejercicio de contrastar la percepción de la realidad del investigador con la del involucrado en la acción, aunque desde cualquiera desde las dos ópticas el programa es exitoso, claro, sigue siendo un país que funciona. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y sin embargo hace poco salieron los números del año pasado y el salario real promedio de los trabajadores bajó, sigue en el entorno de hace unos años, y la participación de las remuneraciones en el total del ingreso permanece constante desde hace años, los impuestos al trabajo siguen escandalosamente por encima de los del capital, y el verso me resulta demasiado conocido, recortes a los programas sociales, el gasto en educación no alcanza el 6% del PBI sino que está más abajo (bastante más abajo), y así conversando sobre el capitalismo en general nos arrimamos a un restaurant italiano donde nos espera Ilonka, que hace poco salió de su trabajo en la agencia alemana de cooperación, donde comeré una pizza llamada ‘Sofía Loren’, tiene dos huevos, forman dos tetas en la pizza intuye Ilonka pero se equivoca, y tras el café nos vamos al bar ‘Pawlow’, pronunciado ‘Pavlo’, a una cuadra de casa, para el vino blanco y la despedida oficial, en uno de tantos barcitos semi under de las ciudades europeas, tan bonitos que son. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y la despedida no es tan grave, me entregan un juego de llaves del apartamento ya que regresaré el tres o el cuatro de Agosto a por un segundo pit stop, esta vez acompañado, y ahora que estaré en Europa ellos tienen muchas ganas de ir a Barcelona, que por supuesto resulta el mejor lugar donde hacer un posgrado me dicen, y si me quedo en Europa para las fiestas puedo pasar fin de año aquí, insisten, y si no ya nos veremos, que Europa es un pañuelo; dormir despertar desayunar y a la estación a por el RegionalBahn a Köln, a la terminal de buses donde tomar el odioso bus de doce horas con los asientos más incómodos en la historia de los asientos incómodos, doce horas a la ciudad en la que Lorca bailará el vals con un disfraz que tenga cabeza de río, dice el, quizás al ritmo del tema de Leonard Cohen, esto es, doce horas hacia Viena.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-2017265183173961763?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/2017265183173961763/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=2017265183173961763&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/2017265183173961763'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/2017265183173961763'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/bonn-o-el-primer-pit-stop.html' title='Bonn, o el primer pit stop'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-5754226922674718434</id><published>2011-07-28T09:22:00.001-03:00</published><updated>2012-02-03T19:13:51.644-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Leuven (II)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La noche anterior tras narrar mis andanzas en París Shogher se indignó también con los franceses, y en una conversación de pareja muy divertida le increpaba a Movses, ‘¿ves? ¿Ves que no soy solo yo que tengo problemas con los franceses?’ pero claro, Movses, que se toma todo con calma, se toma a los franceses con calma, y a su mujer también. Es claro que en una eventual guerrilla de liberación armenia Shogher comandará a las hordas liberadoras en tanto Movses se quedará, bueno, limpiando los baños o algo así, muy calmo, pero muy contento. También Jan me explica qué pasa con Bélgica, una vergüenza, más de doscientos días sin poder formar gobierno, y no entiendo a qué se refiere, porque todo parece andar bien, y profundiza la explicación que inició Lien hace un año: Bélgica está dividida en cuatro zonas lingüísticas y/o étnico culturales, y también en cuatro zonas político-administrativas, pero claro, no coinciden. Los Flamencos hablan flamenco y los Valones francés, y Bruselas habla todo, y más abajo hay una zona que es medio germánica, a lo que se suma el tema religioso. Así es que existe la Universidad Católica de Lovaina (UKL), pero también una no católica, y además hay una francesa y una flamenca, de cada una de ellas. La UKL casualmente es la dueña del Beginjhof, y es algo razonable ya que Jan hace su doctorado en ingeniería ahí, así que tiene residencia barata. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Así que tras un desayuno a la hora del almuerzo en que engullimos toneladas de cereales con leche partimos a hacer un par de viajes más de la mudanza. La puerta de madera gigante da lugar a un espacio con otra puerta, de una vecina, y una escalera que conduce a otro espacio con otra puerta y escalera que da a lo de Jan, finalmente. Es una especie de piso circular en torno a una chimenea enorme, que tiene sus cuatrocientos años al menos, con un par de puertas para la cocina y el baño. Si bien es hermoso, el techo complica estar parados en algunos rincones, y la verdad mucha luz no hay, entiendo la mudanza, Jan insiste en que el contrabajo lo lleva él después, en bicicleta (!), no hay como convencerlo de meterlo en el auto. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y a la tarde partimos los tres a conocer Leuven, de vuelta, de día y sin escenarios gigantes. El casco antiguo queda a pocas cuadras y resulta casi tan majestuoso de día como de noche, la iglesia gigante con una terminación particular, dice Jan, cuando iban por la mitad los cimientos empezaron a ceder y tuvieron que terminarla en forma improvisada, sin la típica cúpula gigante, sólo esa. Dentro, un órgano gigante y varias pinturas que recuerdan al Padre Damián, las pinturas con los martirios de diversos santos, muy vívidos y realmente en excelente estado de conservación; de ahí a pasear por el centro, callejuelas de adoquines añejos y paredes de piedra contra el rathaus, que todavía funciona como ayuntamiento y oficina gubernamental, que prolijos estos belgas, el nivel de ornamento del &lt;i&gt;rathaus &lt;/i&gt;rivaliza con el de la iglesia, frente a frente, una lucha gótica entre la laicidad administrativa y la religiosidad. El Leuven Museum resulta sorprendente también, porque más allá de la consabida recolección de frescos y pinturas de temática religiosa más o menos el ochenta por ciento resultan sumamente vívidos, en un estado de conservación que al menos yo nunca vi hasta ahora, María te mira fijo y uno busca desde distintos ángulos esa luz que refleja todas las grietas en la pintura, tapadas en innumerables trabajos de restauración, pero no hay grietas, sólo María que te sigue mirando, fijo, y más allá la pintura que la placa de bronce dice representa al padre, al hijo, y al espíritu santo, y el espíritu santo no está, la placa en letra más pequeña indica que se había representado originalmente como una paloma pero en el siglo quien sabe que, alguien le pegó un brochazo de negro, mirando de cerca es así, no es una sombra, es un brochazo negro, y se ven aun las patas de la paloma, entre el padre y el hijo, las patas de ave del espíritu santo, que bien estos belgas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero el museo continúa hacia una zona de arte moderno, con exposición belga moderna, lo que es ser local: todo lo que uno se pregunta si se podrá tocar o no, Lien va y mete mano, curiosa y divertida, arte moderno interactivo, caramba, así debiera ser. Y de ahí a seguir paseando por esta ciudad, este pueblo que en realidad ya lo vi, cuando era chico y miraba en la televisión a los Osos Gummies, porque es lo más parecido al interior del castillo del Rey Gregor, en cualquier momento debieran de aparecer los demás personajes, pero en su lugar aparece un puesto de venta de helado y de waffles, ‘vaafles’, dice Lien, tenemos un problema con las vocales, algunas veces suenan simples, otras dobles, estiradas, y además con esto del flamenco y el francés ni nosotros sabemos bien como pronunciar las cosas; comemos vaafles exquisitos y helado e invito yo, ya que no me han dejado contribuir por la cena de ayer, o el desayuno, o nada de lo que hemos hecho hasta ahora, malditos belgas buena onda. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Completamente destruidos por la caminata abandonamos el plan inicial de ir a ver jazz tras los museos y volvemos a casa, a la ducha en el sótano y al subir una sorpresa, me regalan una botella de vino chileno, un concha y toro, junto con una lata gigante de cerveza, gracias por ayudarnos con la mudanza, dicen, ambos, y medio en broma los insulto porque no es así, es al revés, el huésped soy yo y ya estaba preocupado de no haber visto un supermercado donde comprarles un vino a ellos, y ellos se me adelantaron a mí, y no aceptan que no me lleve el vino ni deje la cerveza sin tomar, además es una que no tomamos ayer. Y no me dejan discutir porque la cena esta pronta, más carne belga con verduras belgas y, claro, cerveza belga, la promesa de brindarles asilo en Barcelona, Montevideo o donde sea que me encuentre, los consejos sobre Perú –ya que ambos parten a Perú en unas semanas, belgas latinoamericanistas-, Lien que retoma la conversación que iniciamos un año atrás en Amsterdam en la que por todos los medios intentó convencerme de que hiciera un doctorado, no importa en donde o en que, ‘tenés que hacer un doctorado’, y de eso hablamos, y de hacer música y de tener amigos y de compatibilizar todo lo que uno quiere con, bueno, todo lo otro que uno quiere; la noche termina con Jan pasándome música belga y yo pasándole música uruguaya y latinoamericana y a dormir y levantarse la última mañana en Leuven al ritmo de Vinicius, justamente, &lt;i&gt;en la Fusa&lt;/i&gt;, que les copié ayer, mas cereales, la última cucharada de dulcedeleche y la cálida despedida y la promesa de reencuentro, capaz en Irlanda con Niamh también, quien sabe, el bus a la terminal en Bruselas, otra vez la burocracia incomprensible para abordar el bus a Bonn, nuevamente engendros del mal gritando las próximas cuatro horas, el control en la frontera, el alemán que mira muy extrañado mi pasaporte con el visado de estudios a España pero de turista a Rusia, la llegada a Köln y el RegionalBahn a Bonn, a tratar de llegar de memoria a la casa de Achim, le erro por pocas cuadras y esperar sentado media hora a que llegue ese auto, con ese alemán que dirá ‘guacho!’ y abrirá las puertas a esa casa que es, claro, un hogar, porque Bonn es siempre un hogar o, más bien, donde ande Achim, es siempre un hogar para uno.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-5754226922674718434?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/5754226922674718434/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=5754226922674718434&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5754226922674718434'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5754226922674718434'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/leuven-ii.html' title='Leuven (II)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-273801499805440</id><published>2011-07-27T04:10:00.001-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.444-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Leuven (I)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Jan en realidad no me conoce, pero Lien le indica que tiene que esperar a un sujeto de barba y soy el único con esa característica que baja del bus, así que es fácil. Y a pocos minutos aparece Lien De Cang, que se ve exactamente igual a como se veía un año atrás, cuando la conocí en Amsterdam, en la escuela de verano de economía, arte y cultura, dónde conocí un montón de personas interesantes a las que claramente prometí volvería a ver y todas esas cosas pero ahora resulta que era cierto, que nos íbamos a volver a ver, y resulta que esta belga que está luchando contra su doctorado en algo relacionado a la cultura y las artes pese a haber intercambiado apenas dos o tres mails en un año, me va a recibir como si hubiéramos hablado por última vez apenas ayer. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y nos tomamos el bus a su casa. Lien vive en una casa de dos pisos con otras tres personas, que casualmente están todas de vacaciones, hay una habitación libre pero mañana se muda Jan. Ambos se conocen desde hace siete años pero son novios desde hace seis semanas, de hecho la mudanza estaba programada desde antes del noviazgo, un viaje a Perú que van a hacer en setiembre, también. La casa tiene un cuarto en el último piso en el que entra apenas una cama de dos plazas; será mi refugio por los próximos días. Y ducharse y salir, porque me invitan a ir al &lt;a href="http://www.brandingtoday.be/print-design/beleuvenissen"&gt;Be&lt;b&gt;leuven&lt;/b&gt;issen&lt;/a&gt;; como Leuven es ciudad universitaria hay un momento en el año en que todo el mundo tiene vacaciones y, bueno, para que la gente no se aburra, montan durante cuatro viernes unos escenarios gigantes con espectáculos, hoy toca DJ Daan, lo que me aterroriza un poco, tras el cansancio ir a ver a un DJ, caramba, pero igual, es una buena oportunidad de conocer la ciudad. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y caminando Jan me pregunta si conozco algo de música belga, y Lien le dice que es altamente improbable, el prueba, ‘¿Toots Thielman?’, y, sí, lejanamente, me acuerdo de Toots le digo, no sabía que era belga, Jan se ríe y Lien simula ofuscarse; también me acuerdo de Jacques Brel, ¿era belga?, si, era belga, pero lo que si escuché, le cuento a Jan, fue un compilado de bandas de lo que se dio en llamar la Coldwave, la oleada de bandas new wave / goth rock / synth pop de fines de los setenta e inicios de los ochenta en Francia y Bélgica, que incluía por ejemplo a Front 242, belgas pioneros de la electrónica; la Coldwave belga era fría y oscura y para nada pesada. Tras caminar diez minutos llegamos al centro de Leuven, un espacio abierto entre el rathaus de cientos de años y la iglesia de más cientos de años, miles de personas, puestos que venden cerveza, nos encontramos con un primo de Jan, amigos y compañeros de orquesta de Lien, todos muy afables con su cerveza belga y nos invitan a tomar algo mientras esperamos en la cola tras el vallado para pasar a la zona frente al escenario donde toca DJ Daan, a quien Jan conoció en el liceo, era su compañero. Pido la misma cerveza que Lien y me dan un vaso de plástico con un líquido negro espeso, entiendo que hasta ahora nunca tomé cerveza negra de verdad; del escenario suena un sintetizador, un bajo muy fuerte, y DJ Daan en realidad no es un DJ sino que es una banda,&amp;nbsp;con músicos y todo eso, se escucha el bajo, fuerte, distorsionado, el resto de la banda, y de pronto un boost de sonido electrónico, cual heredero de la Coldwave &lt;a href="http://www.daan.be/"&gt;Daan &lt;/a&gt;está con toda la energía y tiene miles de personas adelante, de entre 15 y 50 años (con outliers y todo), no parece una ciudad universitaria de unas cien mil personas, para nada. Tras el último tema, más de corte cabaretero, un par de cervezas, conozco al primer violín de la orquesta amateur de Lien y de Jan, en dos meses tienen un concierto y están ensayando Piazzolla, ‘tango’, dicen, bueno, les digo, eso es un poco controvertido, para alguna gente Piazzolla no es tanto tango sino otra cosa, depende un poco, les explico lo que es radio clarín y que no pasa a Piazzolla por ejemplo y quedan encantados, después comida turca en el Ali Baba, &lt;i&gt;el &lt;/i&gt;local de comida turca de Leuven, y el primer violín nos lleva en auto de vuelta a casa, a usar una de las plazas de la cama como depósito para el bolso y la otra como cama propiamente dicha. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al otro día me despierto, tarde, y descubro a Lien y Jan desayunando con dulcedeleche conaprole, no esperaron a la noche. Es que, dada la hospitalidad que me iban a proporcionar, cargué hasta aquí con un kilo de dulcedeleche, así como con el mate, el termo y la bombilla (la yerba la compré en Paris, en un restaurant llamado ‘El Sur’, manejado por tres chilenos, dos argentinos y un uruguayo). Y es el primer desayuno de verdad en un buen tiempo, con pan y manteca y, bueno, dulce, y pralines belgas, luego la ducha, que está en el sótano, donde hay unos sofás y el cello de Lien y un montón de trastos, ‘es el lugar de las fiestas’ explica Lien, aunque se refiere más bien a reuniones con amigos. O quizás no: ‘una vez hicimos una en que la consigna era ponerse lo más inadecuado posible, entonces todos llevábamos cosas que no pegaban y era gracioso’. Y aunque es la hora del almuerzo toca desayunar; previo a mi visita Lien planeaba que yo dedicara el día a ir a Bruselas mientras ella ayudaba a Jan a mudarse, pero insisto en no ir nada a Bruselas y darles una mano, a participar en una auténtica mudanza belga, un poco de vida local. Y resulta ser una excelente opción: Jan vive en un apartamento en el &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Grand_B%C3%A9guinage,_Leuven"&gt;Begijnhof&lt;/a&gt;, que es básicamente un espacio de tres cuadras por tres cuadras donde las construcciones originales de entre el siglo XII y XVI fueron restauradas y reacondicionadas; accedemos con el auto que le prestó su padre, y es claramente como volver al pasado: a una cuadra de la casa de Jan, una iglesia gigante, donde se está casando una pareja, y pocos metros un edificio universitario, y más allá, un salón comunal. Uno se puede casar, hacer la recepción, y la fiesta, todo en la misma cuadra, comenta Jan mientras llegamos y subimos los tres pisos, a su casa que huele a madera añeja y que está atravesada por una chimenea enorme que corresponde al piso de abajo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tras cuatro viajes quedamos agotados y sucios, y de hecho hay que bañarse y empezar a cocinar que empieza el ‘asado belga con degustación de cervezas’, tendremos invitados, a emprolijarse. Y en efecto hay invitados ya que el año pasado a la escuela de verano en Amsterdam asistió también Shogher, una armenia libanesa radicada primero en Londres y luego en Bruselas, quien llevaba generalmente a los almuerzos a su pareja, Movses (armenio para Moisés), un sujeto simpatiquísimo dedicado a la arquitectura y con el mágico talento de poder tocar cualquier instrumento que uno le ponga delante. Viviendo en Bruselas el viaje a Leuven es relativamente corto y cuando son casi las ocho timbre, puerta, los mismos armenios dementes buena onda de hace un año están ahí, en Leuven, y estamos todos, o casi todos, porque falta Niamh, la irlandesa que iba a venir y a último momento se le complicó, y es una reunión de clase muy pintoresca; la comida está casi pronta y Shogher y Movses trajeron un montón de verdura ya que son vegetarianos y Lien y Jan prepararon toneladas de carnes diversas (cerdo, pollo, ternera) y la comida baja mientras los belgas traen siete botellitas de cerveza belga, y Jan procede ceremonialmente a contarnos algo de cada una de ellas aunque en realidad no sabe nada, sólo leo la etiqueta, confiesa, o tras alguna explicación intrincada sostiene, lo leí en Wikipedia hace un rato, y reír y degustar las cervezas que efectivamente tienen distinto sabor y cuerpo, la última es una Stella, la cerveza que se inventó en Leuven y cuyo logo adorna prácticamente todo en la ciudad, y que corona la enorme planta elaboradora que hay en la entrada de la ciudad.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y ponerse al día, contarse cosas, como anda todo, los planes y las historias pasadas, retomar las dos o tres conversaciones que dejamos a medias hace un año exactamente en el mismo punto, la cerveza, el vino que traen Shogher y Movses, su indignación crónica contra el estado de Israel y el trato que reciben de algunas instituciones de la Unión Europea, o más bien la indignación de Shogher ya que Movses se toma todo con calma, incluso la cerveza negra y pesada que es sin embargo distinta a la cerveza negra y pesada de la noche de ayer, con mucha calma, al punto que abre el piano que está contra la pared e improvisa un poco de jazz acompasado, algo amable y con onda, no hay nada que este tipo no pueda tocar, digo, no, dice Shogher, lo envidio mucho, dice, yo también, digo; Movses sigue y acompañamos tarareando quien sabe qué. Y son casi las diez y media, se va el bus hacia la estación donde se va el tren hacia su hogar, hay que apurarse, en dos minutos dos armenios dos belgas cuatro cucharas y un pote de dulcedeleche que no logra defenderse de ellos, especialmente de Lien, el microondas y calentar una porción para que entiendan la grandeza de este postre y ahora caliente la cosa cambia y el dulcedeleche pierde la batalla mientras caliento agua y pongo el mate a hinchar y de pronto somos cinco en ronda en torno a un frasco y a una cucurbitácea a pocos minutos de las once de la noche, nada más lejos de cómo las cosas ‘deben ser’, Lien versus el dulcedeleche caliente, Shogher protestando porque el mate está muy caliente y muy fuerte, Movses que se lo toma con calma, claro, y se tienen que ir, entre abrazos y despedidas y promesas de juntarnos en cuanto se pueda, de vuelta, y me van a dejar la llave de su apartamento en Bruselas con una amiga, para que tenga un lugar donde quedarme cuando vaya dentro de unas semanas, y son unos tipos fenómenos y se van, se fueron, tres o cuatro horas de camaradería tras un año de pensar que uno nunca iba a volverse a cruzar a esta gente, estos extraños, que del estante de la memoria reservado a aquellos que nunca más veremos, pasaron al estante de ‘aquellos que uno tiene en Europa y verá más seguido ahora’, un estante que de a poco se va agrandando. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tras la partida armenia el tiempo se dilata y entra en un paréntesis, en el que Lien se convierte en alquimista y trae un litro de leche, y un licor belga, y otras cosas más, y empieza a experimentar distintas mezclas de licor, leche, y dulcedeleche caliente, en busca de un trago que le agrade, Jan colabora y yo también y parecemos niños con tres vasos traspasando líquidos y agregando cosas con cucharas y yendo al microondas un par de veces para procurar más dulcedeleche caliente hasta que Lien dictamina que ya lo tiene y nos queda el trago perfecto para acompañar el resto de la noche, en la que el tiempo se dilata aún más cuando Jan se sienta al piano y resulta que aunque es contrabajista aprendió piano de chico y pasamos la siguiente hora y media escuchándolo tocar, de jazz a clásica a villancicos mientras Lien le pide musicales y canta acompañándolo, por ejemplo con &lt;i&gt;A Sound of Music&lt;/i&gt; (La Novicia Rebelde), y esa la sabía también yo pero no me la acuerdo, y tocan &lt;i&gt;Stille Nacht&lt;/i&gt;, y algo de la letra sé, pero claro, como les explico a dos belgas que hace muchos años un italiano escapado a Londres se vuelve a escapar a Buenos Aires y forma un combo extrañísimo que hace una versión ska en tres idiomas, en todos con acento, ya que Luca no podía hacer nada sin acento, y seguimos con tonadas que reconozco y tonadas que no, Jan al piano y Lien cantando y yo expectante, tomando mate pasada la medianoche en Bélgica pero con conciencia plena de que esto es la buena vida, el licor belga después de una cena de veras y una charla animada y ahora improvisación, ‘jamming’ decía Marley, el chiste sale solo, ahora estamos ‘Janning’, y seguiremos un rato más, Lien reclamando canciones que pueda cantar, algunas vienen, otras no, otras es pura improvisación, y en un punto la conciencia de la buena vida es total, absoluta, rellena todo el espacio y en forma magnánima optamos por irnos a dormir antes de que nos gane el cansancio, me imagino que con tantos instrumentos en casa deben de hacer esto a menudo y no, me dicen, es la primera vez en siete años que se conocen, que tocan juntos, así, paveando, como si la alquimia del dulcedeleche se hubiera trasportado al resto del espacio e impregnado el piano y bueno, subir tres pisos y hasta el colchón entendió que hoy ha sido un excelente día y se esfuerza en no ser tan incómodo como ayer, en poner un plus, en colaborar un épsilon con la buena vida de un extraño, un huésped, un sábado de verano como cualquier otro, en Leuven.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-273801499805440?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/273801499805440/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=273801499805440&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/273801499805440'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/273801499805440'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/leuven-i.html' title='Leuven (I)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-6450375759046934345</id><published>2011-07-24T14:15:00.002-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.445-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Paris, je t'aime (XII) - Au revoir Paris</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y París, al igual que tantas cosas, se termina algún día. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tras pasear toda la mañana en un estado semi-lamentable regreso al hostel; tras golpear, la puerta de la habitación se abre, una mano, un acento conocido, ‘&lt;i&gt;tu debes ser el uruguayo&lt;/i&gt;’. &amp;nbsp;Mexicanos, dos, Julio y Juan Pablo en su viaje de dos meses por las Europas, a pocos días de finalizar. Llega luego Chris, el canadiense que es piloto de aviones de reconocimiento y búsqueda de minerales, Chris, que esa noche me dirá que le gusta el reggae y de Uruguay conoce Chala Madre (¿?) y que cuando trabajó en el ártico sus colegas volaban a Svalbard, ese lugar donde un hermano quiere ir quiere ir y quiere ir. La globalización opera de formas extrañas, al punto que sería más adecuado llamarla bizarrización. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Montmartre de vuelta, otras calles llevan a otros lugares y termino frente al café donde se filmó Amélie; en el metro el Photomaton con el que Nino se obsesiona, en el Sacre Coeur el carrousel, toda la película se filmó en este barrio, caramba!; mas museos y parques y plazas y no termina nunca y uno debe asumir que no da el tiempo, nunca da el tiempo, nunca va a dar el tiempo, para conocer París. Una parada en la estación de Alesia, a ver &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Alesia"&gt;qué es lo que hay en Alesia&lt;/a&gt;, un café, una &lt;i&gt;créme brulee&lt;/i&gt; que resulta ser enorme; una mujer árabe a la que apenas se ven los ojos por los sucesivos velos toma fotografías de una adolescente considerablemente mas occidentalizada, sin velo de hecho. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El cementerio de Pere Lachaise, la tumba de Morrison que resulta poco interesante, enterrado, claro a cuarenta metros de Lyotard (!), la de Wilde cubierta de besos (!) y agradecimientos (!!), encuentro la de Fernand Braudel (y no está en la guía que retiré en la entrada; como se atreven a tener a Braudel y no ponerlo en la guía! será el mismo Braudel?); la zona dedicada a la segunda guerra, las lozas imponentes a los caidos en las brigadas internacionales durante la guerra civil española, del partido comunista francés a sus caidos, del partido comunista francés a algunos comunistas muy especiales, del partido comunista francés a un par de secretarios generales históricos, la tumba de Paul Eluard (!), más acá la de Edith Piaf, modesta, y la de Sarah Bernhardt (Sarabernardus!) no la encuentro. Hay muchos más que veo en el mapa y no logro encontrar, de súbito me topo con la loza gigante, Largo Caballero, de la UGT española, como se atreven a tenerlo a Largo Caballero acá y no ponerlo en el mapa, es cierto que tampoco me simpatizó mucho cuando lei sobre la guerra civil española, pero es un crimen no ponerlo en el mapa. Proust, vecino de Apollinaire, una loza negra con su nombre; a cien metros Balzac no se da por enterado. Pero la que más impresión me da es la de Max Ernst. Está en un nicho, en otra parte; cientos de cuadraditos con nombres y fechas, con números, y ahí en medio de todo esto el cuadradito negro de Max Ernst, el que pintó el &lt;a href="http://peristilo.files.wordpress.com/2009/07/c71-el-elefante-celebes-1921-ernst.jpg?w=598"&gt;Elefante de Celebes&lt;/a&gt;, que me emocionó hasta las lágrimas cuando lo vi, en otro país, en otro año, en otra vida casi; ese Max Ernst, el mismo, un cuadrado negro con su nombre y unos números, era bajito Max, me lo imagino, casi, ahí adentro, sus restos, desprotegido Max, uno de los que estuvo en todos lados, con los dadas, con los surrealistas, en Zürich con Tzará, en Nueva York con Duchamp, en películas con Buñuel, un tipazo, menos famoso que el resto de la barra, considerablemente más humilde, señoras, señores, Max Ernst, o lo que queda de él, está ahí dentro, sacarse el sombrero, las manos detrás de la espalda, por favor. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y la Ciudad Universitaria, perderse en el parque y encontrar una glorieta con músicos tocando música clásica, son de un liceo; se van turnando distintos liceos y llevan a sus estudiantes a tocar, están calentando recién, pienso en volver después pero el después siempre lo sorprende a uno en otro lado, sorprendiéndose de otras cosas, y dejando aún más cosas para, claro, después. Y es tarde y Julio es experto en comprar espumantes por un euro y medio en los techos verdes de París, nos vamos al pie de la torre Eiffel a tomar uno; es la prueba de sonido del festival del catorce, cinco o seis horas de reggae y dub y hip hop en francés, por artistas locales. A quince metros nuestro, un borracho tirado en el césped prolijamente cortado se da vuelta, se abre la bragueta, se afloja el pantalón, y procede a exhibir sus genitales a los transeúntes, así nomás. No parece muy consciente de ello, sigue dando vueltas, como si algo le molestara; encuentra una posición cómoda, medio de costado, la pareja de neoyorquinos de al lado se escandaliza levemente; vemos dos policías acercarse pero apenas pasan junto al borracho y siguen de largo, es evidente que lo vieron pero se ve que no lo consideraron peligroso. El borracho encuentra una posición en la que se encuentra muy a gusto, tan a gusto que empieza a mear, luego rueda para allá, luego para acá, queda panza arriba un buen rato. Los de la prueba de sonido ensayan soul conocido, tarareamos el estribillo, vienen a vendernos vino, no, ya tenemos, se acerca un francés para que le abra su botella, ya es indignante la incapacidad de estos tipos de abrirse su propio vino, que esperanza!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los mexicanos difunden la palabra del ‘pub crawl’: un paseo organizado en torno a bares y boliches; un pago, una ridícula pulsera amarilla de papel y el derecho a free shots con cada cerveza, luego a cervezas más baratas, y así. Nos vamos todos a una noche relativamente épica; el presupuesto obliga a comprar las primeras cervezas a medias; un sueco elogia mi sombrero blanco, luego la boina de Chris, y luego otros portadores de sombreros de la comitiva que suma más de treinta personas, deambulando por Montmartre de noche, ‘es zona roja’ nos advierte una de las guías, con el Moulin Rouge de fondo, para agregar en su discurso final antes de abandonarnos en el último destino: ‘y lo último muchachos, si van a pagar por sexo… no lo hagan, no sean giles, es zona roja pero los llevamos a varios bares y los dejamos en este, acá hay mucha gente, locales y todo, no sean pelotudos y levanten algo, ustedes pueden’. Es el discurso de aliento más extraño que escuché en mi vida. La disco es una fauna y flora que al final se torna desagradable de lo exhuberante, y el discjockey engancha AC/DC con Cypress Hill con Kyle Minogue con tecno hipermodernoso con Black Eyed Peas mientras hace mucho calor y un amigo del sueco salta y se agarra de una saliente en el techo que resulta ser parte de la instalación eléctrica y efectivamente vemos caer un trozo de techo, rectángulo de un metro y algo por diez o quince centímetros por otros diez o quince centímetros, polvo sobre la cabeza del sueco, a nadie parece importarle. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y al salir los mexicanos ya saben que lo adecuado es compartir un taxi entre los cuatro para volver, y Chris hace la sugerencia fatídica: ‘estoy un poco borracho, no me importaría caminar unas cuadras rumbo al hostel así acortamos distancia y me despabilo’. Tengo un mapa y el resto me designa guía nocturno, en una travesía de dos horas (dos horas) a pie bajando por Montmartre y otra vez viendo palacetes e iglesias y capillas y edificios y acá era donde tenían antes la guillotina y gente extraña y mugre y en definitiva París, una vez más, a la noche, hace fresco y equivoco el rumbo dos veces, desde una ventana nos gritan, dos mujeres, dos adolescentes bah, nos hacen señas de que nos acerquemos, luego de que nos alejemos, luego una de ellas nos grita ‘Tabernac!’, ‘Tabernac!’; Chris pese a ser de Toronto sabe que en Quebec es una puteada de alto nivel y profundidad y nos lo comunica, Juan Pablo y Julio responden con sendos insultos mexicanos, en una lucha políglota en que nadie entiende exactamente que está diciendo el otro pero es claro que sólo pueden ser insultos. Luego los mendigos, los francesitos que quieren comprar hashish (no! somos turistas carajo!), el intercambio de historias, la llegada sanos y salvos y la cama, maravillosa compañera, en la cabeza aun retumbando las palabras, 'Tabernac!', 'Tabernac!'.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y al otro día es catorce de julio, la toma de la bastilla, de contra visito Versalles. Horas en el palacio, la sala de los espejos, que tan bien sonaba en las clases de historia del liceo resulta una porquería; horas en los jardines, algo que técnicamente es plantar unos arbolitos y unas florcitas resulta intrincado y muy disfrutable a la vista, columnas y columnetas, escenas que son casi reproducciones de esos cuadros de De Chirico plagados de columnas y columnetas. Un pequeño bus recorre los jardines, resisto la tentación de tomarlo, al final me lleva unos cuarenta minutos llegar de un extremo al otro del lugar. Pavada de jardín. Y Versalles en sí es inabarcable, inútil tratar de reproducirlo aquí. A la noche nos vamos a la torre, el metro hierve, cierran algunas estaciones, no nos dejan subir, luego si, colas eternas, apretarse en una multitud enfervorizada a años luz de la torre; en el instante en que se inician los fuegos artificiales se escucha bien clarita la puteada de un francés contra el árbol &lt;i&gt;du merdre&lt;/i&gt; que sorpresivamente los tapa. Van lentos los fuegos, en cuarenta minutos generadores de tortícolis escuchamos cuatro líos distintos entre los presentes: un señor que se enoja con su señora, discuten y al final se la lleva del brazo, a los gritos; una niña se asusta por la muchedumbre y los empujones y se larga a llorar, hasta que su padre la sienta en el techo de un auto para que tome algo de aire, contra las protestas in crescendo de alguien que supongo es el dueño del auto. Y así algunas mas. Juan Pablo comentará, cuarenta minutos y cuatro broncas, están muy nerviosos estos franceses, y debieran estar festejando. El final es digno de verse si, se oye de lejos la Marsellesa, la muchedumbre no es muy patriota y no canta, pero el cielo estalla, las luces contra la torre, apagada, que se prende triunfal al final; y nos vamos a tomar uno de los espumantes de Julio a una fuente por ahí y a volver al hostel, pero en metro, eso sí.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y al otro día me despido, rumbo a la estación de bus, rumbo a la última historia parisina, que será intentar abordar el bus, hacer una cola eterna, la chica que hace cola conmigo me cuida el lugar mientras hablo directamente con los conductores en la terminal, el bus sale en quince minutos y no sé cual es, y la cola va lento, hablan todos polaco y sólo polaco, cabizbajo vuelvo y ella resulta ser polaca (!) pero tampoco obtiene respuesta(!!), los polacos no saben nada, hay que hacer la cola. Y la cola es para una ventanilla pequeña con una mujer que recibe el papel con la reserva, se levanta y camina hacia una mesa destartalada donde hay una lista de pasajeros, tras tachar el nombre correspondiente entrega un cartón plastificado con un número, de andén, para tomar el bus; la computadora no llegó a este lugar. La chica va a Polonia y a mi me dan el mismo número que a ella, protesto porque claramente no voy a Polonia, y al final el bus polaco que va a Polonia, cuyo conductor fue interrogado por una polaca en polaco, sin éxito, resulta ser el correcto para ambos dos.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Donata odia París. Profundamente. Tras dos o tres años de vivir en la ciudad. &lt;i&gt;Why are french so unhappy?, &lt;/i&gt;una vez más, y en parte del trayecto confiesa que en definitiva la ciudad es muy bonita, y que sus problemas son con los franceses, pese a hablar francés e inglés, tener un trabajo muy bien pago en un banco, con cuarenta días de vacaciones al año, y estar terminando sus estudios de maestría. El bus es extremadamente incómodo y las seis horas de viaje son ambientadas con todo tipo de llantos y gritos infantiles a cargo de los cuatro engendros del mal que viajan a muy pocos asientos. Cuando no es eso son las sucesivas paradas intermedias que resultan desesperantes, los anuncios en polaco, incomprensibles, que Donata traduce amablemente. Y resulta una excelente forma de partir de París, luchar contra una burocracia incomprensible e ineficiente -‘¿por qué no ponen un cartel con el número del bus y listo?’ pregunta Donata, para luego contestarse: ‘porque necesitan conservar el empleo de esas personas, aunque no sirvan para nada, sino tendrían líos con el sindicato’- y escuchar las anécdotas de vida parisina de una polaca amante de los viajes y con gran animadversión para con los franceses, a quién le gustaría trabajar en Bruselas para un think tank conservador, recuperando algo de soberanía para los estados y convirtiendo la Union Europea en una confederación, me explica, mientras dejamos atrás París, los galos y los locos y caminar y el amanecer a las cinco y el anochecer a las diez y caminar y el vino y caminar y el camembert y caminar y se va acercando la hora de bajar en una estación en la desconocida Leuven, donde un hombre simpático se me acercará a preguntar ‘are you mátias?’, con tilde en la primera a; será Jan Deckers, o Juan Tejado, como se autodefinirá esa noche en relativamente buen español, el flamante novio de Lien De Cang; ambos belgas, músicos, estudiantes, viajeros, anfitriones, amigos, que proporcionarán, para los siguientes tres días, más que un techo, un hogar.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-6450375759046934345?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/6450375759046934345/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=6450375759046934345&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/6450375759046934345'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/6450375759046934345'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-xii-final.html' title='Paris, je t&apos;aime (XII) - Au revoir Paris'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-1625637313183091282</id><published>2011-07-21T17:31:00.001-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.445-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Paris, je t'aime (XI)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Museos, plazas y parques; Notre Dame, la misa en cuatro idiomas y el cura negro; el atardecer a orillas del Sena, pequeños y grandes grupos de jóvenes y no tan jóvenes de picnic contra el agua, una mujer sola con su botella de vino a medias, el museo Rodin (y &lt;i&gt;la puerta del infierno&lt;/i&gt;, que maravilla), el Musee d’Orsay, las Tullerías, la plaza concordia, el entorno del Louvre, los Jardines de Luxemburgo y comer camembert con salame comprado barato en un super de Saint Germain, compro un vino blanco también, tres euros; a mi lado una pareja, el tipo sorpresivamente saca una guitarrita de cuatro cuerdas de su bolso y la mujer entona ‘stand by me’ mientras al otro lado turistas suecas comen baguette con quesos y fiambres diversos; Saint Michel, compro una botella de agua de litro y medio en un techo verde y a media cuadra el francés que me para y me dice algo que no entiendo, &lt;i&gt;parlez-vous anglais?&lt;/i&gt;, no, &lt;i&gt;espagnol?&lt;/i&gt;, no, lo repite, gesticula, se alza de hombros, nunca lo sabré; la caminata por Montparnasse, el reloj gigante del Gare du Lyon; a escasos metros de la escalera del metro la máquina metálica con dos ranuras y el cartel ‘cambie sus jeringas usadas por condones’, la impresión, que despersonalizado que es esto, la interrogante, ¿tendrán tantos problemas de adictos?, la autocrítica, ¿y en mi país qué hacemos con los pastabaseros?, ¿tenemos programas de cambie-su-ventolín-devenido-en-pipa-por-un-juego-de-doce-forros?; y si los tuviéramos, ¿sería con gente o con máquinas?, y, ¿qué pensaría yo de ellos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A la noche el trio latinoamericanista se va para Saint Michel, ahí pegado a Notre Dame; esta tarde descubrí que la catedral en realidad está en una islita, donde se ubicaba antaño la antigua ciudad de Lutecia, a donde Asterix y Obelix tenían que ir de vez en cuando por algún motivo, y de donde vino a la aldea la barda, la bardesa, el bardo femenino que cantaba a grito pelado ‘Luuuteeeeeeciaaaa, tus mujeres son…’. Saint Michel y dar vueltas y encontrar la escalera que baja a la ribera del río, contra el Sena, a centímetros del agua, nos instalamos a abrir el vino y a disfrutar. Daniel nos recuerda que aún bostezar es altamente emocionante puesto ‘&lt;i&gt;que estamos en Paaaaaríiiiis&lt;/i&gt;’ y nos reímos, y durante el viaje a este lugar Daniel ha empezado innumerables veces a contar una historia que se interrumpe, interrumpimos, bah, Benja y yo, y que siempre pedimos que termine. Y nos cuenta como hace años un barco destinado vaya uno a saber a dónde encalla junto a Colombia, y así llega el acordeón al país; en época de juglares y cantores populares que recorren los pueblos, uno en particular toma el acordeón y lo hace de goma, inventando asi el vallenato, recorriendo pueblo a pueblo y contando los acontecimientos (y chismes) de un pueblo en el otro, no es otro que &lt;b&gt;Francisco El Hombre&lt;/b&gt;, que importante ha de ser como para que su apodo sea ‘&lt;b&gt;El Hombre&lt;/b&gt;’; años después un fulano importante decide hacer un libro sobre el vallenato y sobre los juglares y Daniel participa, junto con un fotógrafo particularmente talentoso; tras una pequeña encuesta sobre los valores principales de esta costumbre (la amistad, la sabiduría, el contrapiqueo, entre otros) a Daniel le toca encargarse de La Sabiduría y parte a entrevistar a un acordeonista viejiiito viejiiito, el fotógrafo encargado de tomar la foto imposible, la foto de La Sabiduría, que resuelve retratando una milenaria forma de construcción de techos de paja, contra una luna increíble. La historia se cuenta cortada pero retenemos lo esencial, tras el desenlace Daniel, que en definitiva es un juglar más, nos dice, y ahora cuenten ustedes, una historia. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La propuesta es encantadora ya que es París, el clima es bueno, estamos todos de pantalón corto y la vida es buena, el vino no está fresco pero es vino blanco de tres euros, pasan las barcazas por el Sena, y escuchamos La Historia de Benja, que en realidad nos cuenta la historia de su padre, miembro de una congregación religiosa y que siendo joven parte a tomar estudios para convertirse en cura, una congregación que lo manda a estudiar historia, filosofía, sociología, entre otros destinos a La Sorbona, tras cuatro años no cursa el quinto, abandona sus estudios y se queda en París, tocando la guitarra en el metro, en las calles, viviendo como puede, y en algún momento termina en la argentina, casado, y con hijos, uno de ellos Benja, en la ciudad de su padre, la ciudad parcialmente responsable de hacer de su padre lo que su padre es, por eso para Benja la ciudad tiene algún significado especial, oculto; en cierto sentido carga una mochila, y me doy cuenta que cuando llegué también yo cargaba con una mochila, o varias, la mochila del cine francés de los sesenta, de Asterix y Obelix, del mayo francés, de los situacionistas y los letristas, de la Paris School of Economics, de Saint-Exupéry y de André Malraux, de Boris Vian y Alfred Jarry y toda la tropa, mochila que me doy cuenta dejé atrás cuando me topé sin querer con Saint Germain Des Pres y con la plaza Sartre-Beauvoir, cuando decidí que en un viaje como este no hay lugares a los que uno &lt;b&gt;deba &lt;/b&gt;ir, y que la nostalgia histórica estúpida debe ser combatida, por ejemplo, en base a vino blanco barato y mal camembert, a la orilla del Sena; Notre Dame recortándose contra el cielo medio nublado donde brilla la luna. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y no llego a contar mi historia (si es que hay tal cosa) ya que Daniel detecta las dos francesas de enfrente están liando un porro o similar; trabamos conversación entrecortada, es hashish y no se convida sino que se vende, cuanto queremos, ¿y yo que sé cuánto queremos? ¿un euro? ¿dos euros? Y, además: ¿queremos?; mientras las francesas destrozan un cigarrillo corriente ante la carencia de hojillas un francesito se arrima a pedirnos un trago de vino, otro francesito a pedirnos que le abramos la botella de vino –ya que desde hace un tiempo cargo con la navaja suiza que me regaló mi padre hace más de diez años, probablemente quince, que cual comodin se ha mostrado muy indispensable en el viaje-, me enojo, a ver, somos TURISTAS, TU-RIS-TAS, los del país del queso y el vino son ustedes, un poco más de capacidad de gestión, por favor.&amp;nbsp;Hablamos de música con las francesas, no son de parís, hablan bien inglés, son de afuera, a la altura de Orly –suena la música clásica opresiva de &lt;i&gt;La Jetée&lt;/i&gt; una vez más, fuera, fuera!- y les gusta el reggae, el dubstep, ah, tengo un amigo, un hermano, que es DJ de esas cosas, una de ellas se entusiasma, ah, entonces, conoces a tal y tal otro y tal tal otro, &lt;i&gt;namedropping &lt;/i&gt;de dubstep francés obviamente incomprensible, bueno no, a mí música francesa me gusta Louise Attaque –recuerdo, Sala Zitarrosa, circa 2005- y Noir Desir, ¿Quiénes?, bueno, Noir Desire, Noar Desir, Nuaag Desigg, voy cambiando la pronunciación, &amp;nbsp;me comprende, pero no, no es del palo del rock, es música muy vieja esa, y cuantos años tienen? Y contra la respuesta –diecisiete, diecisiete y medio- uno no puede otra cosa que pensar que está del otro lado del mostrador, no del mismo –nunca me tocó venderle hashish a los turistas, claro- pero uno similar, de la adolescencia aventurera que se topaba con gente extraña en lugares extraños; y al igual que también yo eventualmente me evaporaba de donde estuviera, nuestras interlocutoras se tienen que ir, a tomar el último tren, sino no pueden volver, bueno, &lt;i&gt;au revoir&lt;/i&gt;, suerte con el dubstep. No pasan diez segundos y viene un francesito a comprarnos hashish, no, no tenemos, tampoco sabemos dónde comprar, a ver, vamos de vuelta, somos TURISTAS, TUUUU-RIIIIS-TAAAAS, no es nuestra responsabilidad abrirles el vino ni tener esa información; luego otro francesito, luego una francesita, que no hablan español, apenas balbucean inglés, que torpe esta gente caramba, ya está bien, levantamos campamento y nos vamos a buscar más aventura.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y la aventura nos esquiva otra vez, y otra vez por error táctico latinoamericanista:&amp;nbsp; a la entrada de un local el patovica nos informa amablemente que con pantalón corto, bermuda, short, como se diga, no podemos entrar, ‘&lt;i&gt;dresscode&lt;/i&gt;’, dice. Una rápida mirada al resto de los &lt;i&gt;piétons &lt;/i&gt;confirma lo obvio: somos los únicos tres pelotudos de bermuda en toda la calle, probablemente en varias cuadras a la redonda. Y sin embargo seguimos a por aventuras, charlando con mas &lt;i&gt;piétons&lt;/i&gt;, dando vueltas sin demasiado rumbo y otra vez a caminar más de una hora para volver al hostel, otra vez parís a la noche, bordeando el Sena, desembocando en el centro Pompidou, a pocas cuadras vemos como varios franceses uniformados guían un robot a control remoto por las escaleras del metro, hacia abajo, casi nos vamos atrás a investigar y terminamos caminando de vuelta sin rumbo, nos sigue la luna y de pronto la salvación, el puesto de crépes con Nutella hace la vuelta más soportable, aunque, claro, la vuelta no es nada insoportable sino todo lo contrario; tomamos por un camino nada frecuentado y seguimos bordeando el río, cruzando puentes, hacia la cama y las pocas horas de sueño para empezar otro día más, cada vez menos días. Es otra noche de volver caminando kilómetros, pero no es para arrepentirse, como dijo Daniel, volviendo de Belleville tan sólo ayer –aunque parecen años-, el día que te cansas de París, te cansas de vivir; y yo no estoy para nada cansado de vivir sino hasta todo lo contrario, sabiendo que mañana me espera una vez más, aunque cada vez menos, Paris; y sabiendo que Paris, je t’aime.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-1625637313183091282?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/1625637313183091282/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=1625637313183091282&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/1625637313183091282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/1625637313183091282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-xi.html' title='Paris, je t&apos;aime (XI)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-2032456411881395083</id><published>2011-07-19T19:29:00.004-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.446-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Paris, je t'aime (X)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y por los siguientes días la banda sonora cambia y el paseo continúa con Serge Gainsbourg de fondo, concretamente con &lt;i&gt;Bonnie &amp;amp; Clyde&lt;/i&gt;, el tema que compuso a fines de los sesenta y que inmortalizó junto con Brigitte Bardot. Sólo Gainsbourg podía componer un tema que cuarenta años después, sigue sonando actual y vigente. Además, es una buena guía para aprender rudimentos de francés, simpático, pero totalmente inútil. Y los días se suceden con anécdotas menores; Nomura ve a Daniel armar un tabaco, con las hojillas y el tabaco Marlboro; ‘&lt;i&gt;oooh&lt;/i&gt;’ dice, nunca vio a alguien armar un tabaco. Quedo pasmado. Daniel parte al día siguiente y pide para dejar su equipaje en el hostel unas horas mas, la francesa del mostrador le dice que no, me pide para dejar en mi habitación y le digo que sí, la francesa nos escucha y viene a gritarnos, a gritarme que no puedo albergar equipaje ajeno, que me va a denunciar al dueño, que me va a echar y devolverme la plata, ‘refund, refund’ grita, añade palabras en francés, no me da ni para enojarme, gritamos ambos mientras en el hipotálamo resuena el ya consabido ‘&lt;i&gt;why are french so unhappy?&lt;/i&gt;’ y dejándola gritando sola me voy a recorrer París; volveré horas más tarde, molido, y la francesa sin recordar el incidente me dará la llave sin problemas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Voy al Louvre; resulta más divertido ver a la gente peleando por un lugar para ver a la Mona Lisa que ver a la propia Mona Lisa –ya Juan Pablo lo había advertido: ‘es un cuadrito de mierda’-. La Victoria de Samotracia es impresionante, al igual que el código de Hammurabi, es difícil de creer que ese falo gigante de granito negro tallado sea en efecto el primer registro de un código judicial. Pero lo es. Toda la historia que uno aprendió en algún momento de la vida se materializa, era cierto, el código, la esfinge, las momias, los sarcófagos, las pinturas, la coronación de Napoleón, la venus de milo, todo cierto. Alguien lo hizo y para algo, y alguien lo robó y acá esta. A la salida del Louvre tras horas de caminata siguiendo a un mapa horrible dentro, las fuentes, los lugares para sentarse, los turistas sin zapatos con los pies sumergidos en el agua fresca, la imagen más linda de la tarde, no se debe pero todos lo hacen, bah, todos lo hacemos pienso yo al descalzarme y zampar los pies en el agua. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Bajo la torre Eiffel hay no una, sino tres colas. Tomo una al azar, la familia delante de mí habla inglés, negocio con ellos que me cuiden el lugar y voy a averiguar si es la fila correcta. Jeff es médico, su esposa es profesora de literatura, ambos de Arkansas, están de paseo con sus tres hijos que se portan sospechosamente bien en la fila de cuarenta minutos que haremos para primero subir dos pisos de escaleras y luego tomar el ascensor hasta el tope de la torre que Gustav Eiffel construyó a fines del siglo XIX. Cuarenta minutos que se pasan rápidos, en la charla amena con Jeff y con su esposa que, por cierto, nunca me dice su nombre. Tienen un pariente con un apartamento en París, están pocos días y es difícil balancear las actividades para adultos con las actividades para niños, pero tienen Eurodisney a la salida de parís, les digo, y la esposa de Jeff me dice que de eso ya tienen en los Estados Unidos, que más Disney no, por favor. Me caen simpáticos. La mujer da clase de literatura a nivel de grado y sus estudiantes son vagos, no les interesa mucho la literatura, eligen la materia porque si nomas, pero a nivel de posgrado tiene más esperanzas y más satisfacción. Vivieron en San Francisco unos años, ‘Frisco’ digo yo, como sé que le dicen así me dicen, bueno porque me gustan los escritores de ahí, la beat generation, charlamos de ellos, me preguntan por Uruguay, y, tenemos vacas y leña, y leche, y cosas así, ahora tenemos software también, parece que los de la India vienen para acá, es el outsourcing del outsourcing; reímos. Ayer de noche jugaron a un juego en que cada persona tenía un país latinoamericano asignado, Jeff llama a una hija que ayer le tocó ser Bolivia y le pregunta, ‘a ver, &lt;i&gt;sweetie&lt;/i&gt;, ¿cual era tu capital?’, y la niña duda, le soplo que eran dos palabras, dice algo parecido a ‘La Paz’; los gringos con consciencia latinoamericanista me dicen que hablo buen inglés. Y seguimos como chanchos con Jeff y su esposa, yo rezo porque no empiecen a hablar de política, llegamos finalmente al mostrador, saco mis euros y Jeff me dice que la entrada me la paga el, que gracias por todo, me quedo pasmado, le digo que no joda, y me dice que está todo bien, que le invito un café, que no hombre que te pago la entrada, y al final mi subida a la torre Eiffel corre por cuenta de capitales norteamericanos (pro-latinoamericanistas).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_1364586350"&gt;&lt;img border="0" height="211" src="http://farm7.static.flickr.com/6138/5957132987_4ebdeef3f2.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/elamormuerde/5957132987/in/photostream/lightbox/"&gt;subeeee&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;Y la subida es impresionante, la caminata agotadora en escaleras viejas de metal, la llegada al primer piso, cientos de fotos a la vista de París, la llegada al segundo piso, pierdo a Jeff y a su familia, otra ráfaga de fotos, allá se ve el Sacre Coeur de vuelta, por allá unas canchas de algo que parece tenis –y que esa tarde Benja me dirá ‘boludo, eran las canchas del Roland Garros’- luego llegar al ascensor, hacer la cola y meterse como ganado en un espacio reducido con una ventanita hacia arriba y la sensación de subir doscientos metros en medio minuto, los oídos tapados, París que se hace más chico y aún más impresionante, la sensación de flotar en el aire y llegar al tope del edificio más majestuoso y al santo botón jamás construido, mirar hacia arriba y ver como el tope se acerca a alta velocidad, el ascensorista que habla español con acento mexicano, puerta, salir, Paris, una vez más. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Si a uno le dieran diez minutos con veinte supermodelos, no sabría qué hacer. Si a uno le dieran dos horas y quinientas películas para ver, no sabría qué hacer. &amp;nbsp;Si a uno lo pusieran en el tope de la torre Eiffel por todo el tiempo que quisiera, tampoco, tampoco sabría qué hacer. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al llegar al tope resulta que hay una escalerita que lleva a un piso aun mas arriba, un señor que vende champán a diez euros la copa, sopesando que en realidad nunca pague la entrada voy a por la copa y a acodarme contra la baranda a mirar para afuera. Creo en total paso media hora arriba del todo, no me acuerdo si saqué fotos o no, cuando las descargue a la computadora veré, pero de momento París implacable está ahí afuera, con sus arcos (que manía de hacer arcos, cada tantas batallas ganadas se mandan un arco!), sus puentes, sus plazas y sus &lt;i&gt;piétons &lt;/i&gt;dando vueltas por ahí. Cuando Gustav construyó la torre, previó inicialmente poner una oficina para el en el tope. Ningún boludo Gustav. Brindo, sólo, por él, por la ciudad, por la solidaridad norteamericana, por los problemas psiquiátricos de los franceses, y por la primavera/verano europeos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El descenso es dramático, deja un vacío que lleno yendo al Louvre, cansándome con obras menores de la humanidad. Luego al hostel y la última noche del conglomerado latinoamericanista, y la formación de un conglomerado mexicanista-canadiense, con el que empezar a despedirse de la ciudad, aunque profundizando esto de Paris, je t’aime.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-2032456411881395083?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/2032456411881395083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=2032456411881395083&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/2032456411881395083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/2032456411881395083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-x.html' title='Paris, je t&apos;aime (X)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm7.static.flickr.com/6138/5957132987_4ebdeef3f2_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-2245631880608728160</id><published>2011-07-19T09:09:00.000-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.446-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Paris, je t'aime (IX)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Conectamos con el metro, ya apenas tenemos que mirar el mapa para llegar, son casi las diez y media de la noche, con Daniel salimos a la calle, frente a nosotros, imponente, el arco del triunfo. Cola y subir, no me hacen el descuento con el carné internacional de estudiante; a Daniel le reducen la tarifa porque tiene menos de veintiséis años, a mí, lógicamente, no. El arco es imponente; tras alguna de sus campañas exitosas Napoleón le promete a sus soldados que regresaran a parís y entrarán por un arco descomunal. Y ni corto ni perezoso, Napo lo manda construir y todo. Grabado en todos los muros, los nombres de las ciudades y las batallas ganadas, uno recién ahi entiende con cabalidad la grandeza de Napoleón. Nombres españoles, italianos, alemanes, rusos (‘la moscowa’, aunque, en mi recuerdo, Napoleón no logra entrar en Moscú). Se decía que sobre los dominios del rey Sol nunca se ponía el sol, justamente; ahora bien, si sólo en París el sol sale a las 6 y se pone a las 23, ese mérito resulta mucho menos impresionante ahora.&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: solid windowtext 1.0pt; border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-element: para-border-div; padding: 0cm 0cm 1.0pt 0cm;"&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Sobre el arco, una vista impresionante, en pleno atardecer, para allá el arco nuevo de La Defense, para el otro lado la torre Eiffel, observamos extasiados como se va encendiendo, de a poco, agarrando ese color dorado-óxido tan característico, para el otro lado el Sacre Coeur, estuvimos allí tan sólo hoy mas temprano y sin embargo parece fuera hace años, edificios y cúpulas y edificios con cúpulas. Sale humo de la cámara de fotos, los disparos en ráfaga, al final es inútil fotografiar algo que es mas grande que todo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Es tarde y estamos cansados pero el duo latinoamericanista insiste en salir y nos vamos, sin pasar por el hostel, sin pit stops intermedios, directo a Belleville, de donde son las Trillizas, justamente, Daniel escuchó que es una zona de bolichitos típicos característicos, muy buena onda. Llegamos y no hay nada; el precio de la baguette con camembert que nos ofrece el turco correspondiente es sensiblemente inferior a las baguettes que ya conocemos: estamos en una zona no turística. Menos luz, mas mugre, le preguntamos al hombre donde están los boliches, no entiende, yo le digo ‘dancing’ y ‘drinking’ y acompaño con gestos de bailar y de empinar el codo, el tipo ríe, y nos señala, para allá, derecho. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Caminamos tres o cuatro cuadras, encontramos un techo verde, cerveza, seguir, hace más frío, parece una suerte de Barrio Sur, hay unas minivans un tanto destartaladas y graffiteadas, algunos edificios son como viviendas, me recuerdan a Euskal Erría en Montevideo, aunque no es justa la comparación ya que esto sigue siendo bonito de alguna forma, y los edificios tampoco son tan altos, es que el &lt;i&gt;aire &lt;/i&gt;es a barrio como Euskal Erría; una pareja de jóvenes (muy jóvenes, parecen salidos de un cumpleaños de quince) nos pregunta donde compramos la cerveza, en precario inglés y francés explicamos, para allá, contraatacamos, ¿dónde están los boliches?, el joven, lapidario, ‘acá no’. Nada, cero, olvidensén. Entiendo que París es hermoso pero que si a uno le toca vivir aquí, probablemente esté menos &lt;i&gt;happy &lt;/i&gt;que el resto de los parisinos. Volvemos a la zona del turco, tomamos por otra calle, son casi la una de la mañana, caminemos en busca de una parada de bus. Tres cuadras y nada; detenemos a un &lt;i&gt;piéton&lt;/i&gt;, donde tomamos el bus, no hay bus, nos dice, está el nocturno, pero demora horas, caminen para allá. El metro está cerrado. Y bueno, volveremos caminando, con Daniel, tranquilos, en definitiva, otra excusa para aventuras. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Y equivocarnos de calle, varias veces, no entender el mapa, de pronto bajar por una calle y ver bolichitos, cerrando, con poca gente, algo de música, una zona linda, tarde, pero linda, doblamos otra calle, a media cuadra un lugar aún abierto, el cartel reza ‘&lt;i&gt;L’orange mécanique&lt;/i&gt;’, adentro todo naranja, afiches, cuadros, pinturas, posters, discos, caratulas, lo que uno quiera, temático, correspondiente al filme de Kubrick. Estamos en el lugar correcto, claramente, perdidos en Belleville este lugar sólo puede ser de gente como uno; nos apostamos en la puerta, vemos de entrar, una mujer se acerca y nos habla en francés, ebria, más joven que nosotros, luego pasa al español; se acerca un pordiosero en muy mal estado, muy peludo, despeinado, con un perro muy grande, nos habla en francés muy lento, pausado, tiene hambre (&lt;i&gt;faim&lt;/i&gt;), quiere comer (&lt;i&gt;manger&lt;/i&gt;), la chica acaricia al perro y se le rie en la cara al pordiosero, luego abre su monedero y busca con demasiada parsimonia una moneda, el pordiosero extiende la mano y observa como la chica va poniendo moneditas, de dos centavos, cinco centavos, veinte centavos, dos centavos de vuelta, y así, hasta que se queda sin monedas, el pordiosero no está del todo contento pero la chica no le da corte y en un muy mal español se queja del pordiosero con nosotros, dice algo así como que esta gente pide pide y pide y nunca hace hace hace; la dejamos hablando sola, para adentro, al bar, a la aventura. Pero la aventura no está con nosotros; el dueño está cerrando, habla inglés, pedimos cerveza pero no, miren, nos dice, aca en París hay una ley, que hay que cerrar a las dos de la mañana, y son casi las dos, estoy tratando de echar a todo el mundo, soy el dueño; el tipo es joven, mas joven que nosotros, se lo ve un poco sufrido aunque muy feliz. ¿Y cómo volvemos a Gare du Lyon?, el joven dispara sin siquiera pensarlo: ‘taxi’. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;‘Taxi’ para nosotros es equivalente a una hora y media de caminata, errando el rumbo varias veces, tomando a la derecha en vez de a la izquierda, a la izquierda en vez de a la derecha, una vista de París nunca antes vista, no sabemos por dónde andamos pero es lindo y es aventurero, es una excusa para contarnos historias, para hablar de cine, de películas, de animación, para que Daniel termine de contar su historia –que comenzó a contar cuando caminamos este mismo día acompañando a María, parece ocurrió hace semanas, pero fueron sólo horas-, para hablar de nuestros países, de los estudios, de la familia, de las mujeres, de Londres, de fotografía, de viajar, de París; le cuento mi primer día en París y le cuento de la conferencia de Senik, &lt;i&gt;why are french so unhappy?&lt;/i&gt;, repasamos la pelea callejera y el encuentro con María, que curioso. A Daniel le gusta Cortázar y también el realismo mágico, me pregunta si lei Rayuela, un chispazo en mi memoria, año 2003, conozco a Mijail en la facultad, primer año, y en aquella época en su morral destartalado el Negro llevaba Rayuela para todos lados, leyendo en el bus interdepartamental, en la clase, en los pasillos, en donde tuviera un tiempo muerto y, confieso, volviendo al presente que no, no lei Rayuela, quizás Mijail alucinaría en este momento, en esta caminata, en este lugar; y en esta noche la caminata me aporta más piezas para construir La Historia de Daniel, un colombiano que tras estudiar bachillerato en música y tocar en orquestas opta por estudiar periodismo, y en medio de su trabajo en un periódico (¿o semanario?) prestigioso al final se da cuenta que está camino a ahorrar para su carro, su casa, armar una familia, y se va, a Londres, a trabajar, aun no es tiempo para todo eso, para que ‘lo agarre la vida’, le interesa la fotografía, ahorra y compra una Canon impresionante; otro día contará sus experiencias en el fotoperiodismo, y bueno, aquí está Daniel, caminando desde Belleville hacia Gare du Lyon, un día cualquiera a las dos de la mañana, gastando suela de zapato y saliva construyendo una camaradería que nos permita no morir de agotamiento, de todas formas donde quiera que uno mire es París, es la ciudad luz, Daniel dice, se quedaría a vivir aquí, y yo agrego que yo también, que me traería a todos mis hermanos y todas mis hermanas a compartir un piso, a vivir del aire, a mirar por la ventana todas las noches y ver entre las nubes la luna recortada y suspirar pensando Paris, je t’aime.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="border: none; mso-border-bottom-alt: solid windowtext .75pt; mso-padding-alt: 0cm 0cm 1.0pt 0cm; padding: 0cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-2245631880608728160?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/2245631880608728160/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=2245631880608728160&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/2245631880608728160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/2245631880608728160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-ix.html' title='Paris, je t&apos;aime (IX)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-3921880290437831663</id><published>2011-07-17T19:38:00.001-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.447-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Paris, je t'aime (VIII)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y el conglomerado latinoamericanista-nipón se consolida un poco, salimos de mañana con Nomura y Benja hacia la torre Eiffel. Nomura habla poco inglés, pero en el metro la última estación antes de Bir-Hakeim (la de la torre) es sobre el nivel del suelo, cual teleférico, lo que hace que uno vea a su izquierda la torre en toda su majestuosidad. Nomura dice ‘&lt;i&gt;ooooh&lt;/i&gt;’, de forma corta y precisa. Será la expresión que nos indicará a Benja y a mí, que le está gustando lo que ve. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Hay varias colas, no entendemos, nuevamente la potencia japonesa va a informes y vuelve con la posta: ‘two hour waiting’. Huimos al museo de Invalides, al que logramos entrar. Resulta que Luis XIV en algún momento tomó conciencia de la falta de infraestructura para albergar a los tullidos de sus guerras pasadas, y mandó construir un hotel para ellos, el hotel para inválidos, el Hotel des Invalides. Alberga hoy un museo con varias muestras, y contiene una capilla con la tumba de Napoleón. El museo incluye armaduras y elementos por el estilo de Luis XIII y Luis XIV, resulta que era muy petiso el Rey Sol. En el correr del día las clases de historia del liceo regresarán muy vívidas. El apartado dedicado a la primera y segunda guerra mundial muestra cómo lo viven los franceses, no hay casi mención a Japón y los EEUU; el tema de la resistencia, la figura de Charles de Gaulle como preponderante, los mensajes radiales que envía a la población, el cartel grande de ‘&lt;i&gt;vive la france&lt;/i&gt;’. Luego, la tumba de Napoleon. Un mausoleo gigantesto, rodeado de algunos colaboradores, entre ellos José Bonaparte, conversamos con Benja sobre él, recuerdo las clases de historia, decían que era borrachín el viejo José, dos turistas con marcado acento español intervienen de súbito: ‘Pepe botella’. Así que era cierto lo que decía Mónica, mi profesora. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Otra sala, inaugurada por Sarkozy hace menos de cinco años, destinada a la vida de Charles de Gaulle. En definitiva recorre setenta años de historia francesa; la guerra, la resistencia, otra vez, la sala dedicada al mayo francés, la foto de Belmondo y la de Brigitte Bardot, los años posteriores, un tipo completo Charles. A pocas cuadras tiene su puente, su calle, su plaza, y su estatua, flaco, con su gorra característica, está a punto de dar un paso lateral, elevado unos metros por sobre la calle. Mis respetos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Salimos y optamos por caminar hacia el Louvre. Se nos ha hecho muy tarde y nos damos cuenta que no vale la pena entrar, por sólo una hora y media. De casualidad nos encontramos con Daniel, el conglomerado se fortalece, optamos por seguir a Daniel en su propuesta de ir a Montmartre. A todo esto, es domingo, de ahí la cola en la torre, en el Louvre (con el consabido ‘&lt;i&gt;oooh&lt;/i&gt;’ de Nomura cuando llegamos, claro), en Montmartre no debiera haber tanta gente. Conectamos varias veces en metro y llegamos, nos recibe una plaza muy cálida, muy apacible, cero movimiento turístico, vamos a otro ritmo aquí. Calles que suben, adoquinadas, cual San Blas en Cuzco. Emprendemos el camino y encontramos el bullicio turístico y los cafés rápidamente, Montmartre es zona bohemia colonizada por el turismo, aunque conserva sus bolichitos en buen estado. Veo los primeros graffittis espontaneos, stencils también, entiendo que es zona liberada, de una forma u otra. Las escaleras se suceden y llegamos a &lt;b&gt;la &lt;/b&gt;capilla, llegamos al auténtico &lt;i&gt;Sacre Coeur&lt;/i&gt;, el sagrado corazón. Medio metro antes me llama la atención un puesto para turistas, cajas de música en venta, ahora o nunca, recuerdo la vieja casa de mi amigo Nestor con su caja de música contra un estante de madera añejo, cuando sea grande quiero tener una biblioteca con un estante de madera con una caja de música, como esa casa; me maravillo con las tonadas disponibles, llevo dos: el vals de Amelie, y &lt;i&gt;la vie en rose&lt;/i&gt;. Perdí al conglomerado y al salir sigo a la muchedumbre y llego a una explanada frente al &lt;i&gt;Sacre Coeur&lt;/i&gt; y comprendo la aglomeración: una vista desde arriba de casi toda la ciudad, techo contra techo contra techo, allá el Centro Pompidou, acá la Biblioteca Nacional, más allá una chimenea gigante que no entendemos, por allá un domo dorado que quizá sea Invalides, o quizás sea otra cosa totalmente distinta. Sentados en la escalinata el conglomerado latinoamericanista-nipón (‘&lt;i&gt;ooooh&lt;/i&gt;’ dice Nomura) disfruta de la vista, acciono sin parar la manivela y escucho &lt;i&gt;la vie en rose&lt;/i&gt;, estoy en medio de otro momento de iluminación similar al de Saint Germain Des Pres, Daniel reconoce la tonada y acompañamos tarareando con un clarinete imaginario, ambos con Louis Armstrong en mente, no nos acordamos el nombre de la cantante que solía acompañarlo (Ella Fitzgerald, recuerdo ahora), la música, la vista, la calma en medio del alboroto de turistas, el turco que vende Heineken frías (importante) a sólo dos euros, las lágrimas que escapan de vuelta ante lo inverosímil y extremadamente disfrutable de la situación, el consenso en el conglomerado que esta cerveza está en el top tres de cervezas de nuestras vidas. Con su acento colombiano Daniel nos recuerda que la vida es hermosa acotando, cada cierta cantidad de horas ‘&lt;i&gt;que estamos en Paaariiiis!!!&lt;/i&gt;’, aquí hasta tomar agua de la canilla en un baño es una experiencia cuasi mística, y estos tipos del conglomerado son excelentes.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Salimos del &lt;i&gt;Sacre Coeur&lt;/i&gt; y emprendemos el retorno con una consigna clara que propone Daniel: esto es París, no vale mirar el mapa, vamos a volver como podamos, buscando aventura, buscando el París real, no el turístico. Busquemos un vinito y un queso, comamos a orillas del Sena, busquemos la buena vida. Pasamos por una tienda con animales embalsamados en la vitrina (¿?), los comercios están cerrados, cierto, es domingo. Caminando por ahí encuentro una puerta abierta, botellas de vino, bullicio adentro, el conglomerado avanza. Una tienda de vinos, cuatro o cinco hombres semi-borrachos adentro, a los gritos, carcajadas, farfullamos inglés, francés, español, queremos vino y queso. El dueño y su pésima dentadura nos sugieren un vino blanco bueno por cinco euros y algo, estamos adentro, queso no hay, aunque es lo que comen los parroquianos. Y nos vamos quedando y nos vamos haciendo amigos, abrimos el vino y tomar del pico es recibido con un abucheo general por parte del resto de los veteranos (‘pero no tenemos copas!’), uno petiso muy borracho nos insulta, la mujer junto a él se rie, simula estar escandalizada, se burlan de un francés flaco que habla muy bien inglés, justamente, por hablar muy bien inglés. De donde son, que hacen acá, nosotros estamos probando vinos, desde las doce, son las cinco, así está bien. El dueño nos trae cuatro copas y nos da de un vino blanco ya abierto, explicaciones con marcado acento francés acerca de qué estamos tomando, que claramente es muy bueno pero incomprensible; tenemos copas, nos convidan con un salchichón extraño, todas las conversaciones cruzadas, bullicio pero del bueno, del disfrutable, del de domingo con amigos de toda la vida, el francés alto del que se burla el francés bajo de lentes declara ‘este señor no es mi amigo’, el resto ríe; contamos nuestras andanzas del día anterior, la pelea, la búsqueda de un lugar donde salir. Los franceses nos dicen que ellos están peor, son cuatro o cinco y tienen una sola mujer en todo el recinto, la esposa del francés petiso que ya está muy borracho y resulta muy simpático y no para de hacer chistes incomprensibles, Nomura no entiende, yo tampoco la verdad, Daniel asiste expectante a todo esto, yo también, Benja sigue recordando su francés, terminamos un vino, seguimos con otro, los franceses retoman: tenemos una sola mujer para cuatro, así que con ustedes sería una para nueve, así que no estaría dando, busquen su propia mujer. La mujer simula escandalizarse pero no se ofende; ‘foto’ propone algún latinoamericanista-nipón, en alguna cámara estará, la foto de los catadores de vinos y el conglomerado. Nos amuchamos, le propongo al borracho retacón que nos abracemos, huye a las risas diciendo que no es gay, no es gay, no es gay, que tiene su mujer, es su mujer, solo suya, que no es gay, la abraza, es su mujer, él y yo no nos vamos a abrazar nada, para luego sonreír y acotar ‘bueno pero uuuuuuuna vez capaz…’ y sale la foto de todos nosotros. Un francés le acota a Benja que Gimnasia y Esgrima bajó a segunda división (¿?), tienen referencias incomprensibles sobre nuestros países, no entienden que hace el ponja en el conglomerado latinoamericanista, no es importante; finalmente, partimos, extasiados, a seguir caminando; saludos, abrazos, au revoires, una partecita de la vida parisina se queda grabada con nosotros para siempre. Si tan solo siempre fuera así, la vida, la búsqueda de queso y vino y las risas con desconocidos que parece conociéramos de toda la vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Ahora caminamos calle abajo decididos a no mirar el mapa, y resulta que estamos peor que hace un rato, teníamos vino pero no queso, y lo tomamos con los borrachines, pero no importa porque vimos París de veras, Nomura está contento, nos chocamos las palmas de las manos en el aire, esto es vida. Perdemos rumbo y encontramos un supermercado pequeñito, con panadería en frente;&amp;nbsp; Daniel y yo compramos camembert gigante por dos euros y otro vino blanco, Benja y Nomura cruzan a por las baguettes: no podemos pasear por Paris un domingo sin baguettes!. El del super nos abre el vino y nos hace entrega de un objeto mágico: un cuchillo de plástico (que aún conservo diez días después), sin el cual sería inútil intentar comer el camembert. Nos vamos medio ebrios en busca de un lugar para comer la baguette con el queso, llegamos a una plaza hiperpoblada por niños, sentados en un banco repartimos el queso y las baguettes, una chica en frente nuestro: María. Pasaremos con ella la próxima hora. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;María es rusa en realidad, de San Petersburgo, vive en París hace ya cinco años, no habla inglés casi, no habla español, es Benja el único que puede mas o menos interactuar con ella. No quiere vino, ni baguette, ni queso, tiene su agua propia, sentada, sola, melancólica, bajo la sombra del árbol en la plaza radiante por el sol de domingo. ¿Por qué tan triste María? dice Daniel, W&lt;i&gt;hy are french so unhappy?&lt;/i&gt; pienso yo, no sonríe ni de casualidad. María es babysitter, París es caro, no le gusta, trabaja mucho, le gustaría ir a Niza, ¿a dónde se dirige luego?, a la Bastilla, nos queda de camino e implica ir volviendo sin mirar el mapa, formamos una comitiva que caminará casi una hora con ella. Antes de partir queremos una foto con ella, no le gustan las fotos, esconde la cara tras sus manos, al rato la convencemos. Un intento de sonrisa asoma. Le gusta el hip hop, sigue sin querer vino, nos paramos y nos vamos, todos juntos, de caminata. Nos turnamos para hablar con ella aunque sólo Benja realmente ‘habla’ y su “turno” es considerablemente más largo que el del resto, es un soldado incansable; observamos atónitos como Nomura se las ingenia para matener algo parecido a una charla: caminando va señalando cosas y María le indica el nombre en francés, Nomura lo repite, María, divertida, asiente. Daniel desaparece y reaparece con una cerveza gigante en lata, el sol brilla y es ideal para fotografiar los edificios, las calles, el cielo; Daniel y yo atacamos el entorno con nuestras Canon, el resto sigue un poco mas adelante.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Me toca a mí caminar unas cuadras con María, en precario inglés me cuenta le gustaría irse a Niza, le explico que solo se decir algunas cosas por las películas, por ejemplo, que sé que dinero es &lt;i&gt;l’argent&lt;/i&gt;, por la película del mismo nombre. Le cuento que iré a Rusia en un mes mas o menos, se sorprende. No tiene amigos o amigas, llegó y estudio algo de francés en la Alianza Francesa (‘sólo 300 euros’) pero luego aprendió de otra forma y no entiendo la explicación. No sale de noche porque trabaja de noche. Realmente no entiendo cuál es su problema con París, y realmente sonríe poco. &lt;i&gt;Why are french so unhappy? &lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Benja nos cuenta que la convenció de que bese a alguno de nosotros, pero eso será cuando lleguemos a la Bastilla. Se me ocurre que quizás sea prostituta; si yo fuera prostituta rusa en parís claramente no confesaría mi situación al primer conglomerado latinoamericanista-nipón que apareciera por ahí sobreexcitado luego de un encuentro con unos franceses de verdad en una vinería. Mas tarde le toca a Daniel acompañar a María y en el intercambio con Benja resulta que el también tuvo la misma duda en algún momento. Capaz somos sudamericanos retorcidos, quizas en París si se puede vivir de ser babysitter rusa y no es una fachada para nada. Benja va anotando las explicaciones de María sobre como interactuar en francés, aprendemos a decir ‘hoy’, y ‘mañana’, y otras cosas prácticas. Eventualmente llegaremos a la Bastilla, María y Benja intercambian e-mails, nadie le hace cumplir su promesa, nos alejamos unos metros, un latinoamericanista vuelve, Benja y María intercambian un pico fugaz, retomamos la caminata por la Rue de Lyon hacia Gare de Lyon, hacia el hostel, aún confundidos por toda esta experiencia, la majestuosidad de Invalides, la bohemia turistizada de Montmartre, el atisbo de real vida parisina con los borrachines y el camembert de domingo, la mirada seria de María camino a la Bastilla. Pero como tantos otros días estamos volviendo en hora para una ducha y volver a salir a conocer París, a buscar aventuras, a vivir un poco más, a robarle horas al sueño, a tener sobrecargas musculares en las piernas, a seguir buscando motivos para dormir pensando Paris, je t’aime.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;---&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;...y al momento de escribir este post, Daniel sube la foto con los borrachines, con el verdadero París. Un registro fotográfico de una tarde de sana camaradería demente. Salud la compañía!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://a3.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/270606_10150236036592039_518617038_7773795_1154074_n.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="265" src="http://a3.sphotos.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-snc6/270606_10150236036592039_518617038_7773795_1154074_n.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-3921880290437831663?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/3921880290437831663/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=3921880290437831663&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/3921880290437831663'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/3921880290437831663'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-viii.html' title='Paris, je t&apos;aime (VIII)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-4733301154970884049</id><published>2011-07-16T20:59:00.000-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.447-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Paris, je t'aime (VII)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y a todo esto presenté en la conferencia, sobreviví a veinte minutos de pánico, exponiendo en inglés frente a algunas personas que incluso se atreven a hacer preguntas difíciles. Luego, Marcus, un sujeto que luego googlearé y catalogaré como matemático-demente, me dice que estuve ‘bien’. Viniendo de él, y habiendo visto dos de sus trabajos, entiendo que zafé holgado; en el correr del día veo presentaciones objetivamente peores que la mía. Tres personas me piden el artículo. Great success. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Y luego libertad, entre otras cosas para pasear por última vez con la estación de metro de Emile Zola como base de operaciones, y mudarme a la zona de la Bastilla, de Gare du Lyon, en el este. La música de Ratatouille da paso a la música de Holden, último descubrimiento musical francés del año pasado. Con eso de fondo hago una gran vuelta y luego al hostel, cargando con todo. De aquí en más estaré más lejos del centro, mi desayuno será horripilante, al igual que la cama y la ducha, y conoceré gente de todo tipo y lugar. Serán días de dormir cuatro, cinco, seis horas, de salir del hostel a las ocho a diez de la mañana y caminar sin parar y volver recién a las nueve o diez de la noche, para hacer un alto y en algunos casos salir de vuelta, a la noche parisina, a gastar suela de zapato en la vuelta, a conocer barrios verdaderos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tras descargar todo en el hostel y retomar el paseo, a la vuelta bajo a recepción a descansar, contra la televisión gigante, y escucho hispanoparlantes. Son Benja y Juan Pablo, junto a un italiano, nos ponemos a hablar, intercambiamos historias y destinos de viaje, optamos por salir juntos esa noche. Tras una ducha en la puerta somos aún más, un conglomerado latinoamericanista compuesto por dos argentinos, un colombiano –Daniel-, un brasilero, y un japonés que anda boyando por ahí, el gran Nomura (‘el ponja’, por los siguientes días). A eso de las once optamos por salir, todos, rumbo a La Bastilla –el monumento, no el bar montevideano- que teóricamente hay bolichitos alrededor. Será el inicio de una noche demente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al principio no sabemos nuestros nombres y nos llamamos por países (‘che, Colombia, no te vayas tan lejos’), pero al rato estamos más o menos bien. Nomura no habla español, y maneja un vocabulario de inglés de unas cuarenta palabras, pero demuestra ser muy práctico. Mientras meditamos si comprar algo en el camino o no, Nomura señala un techo verde y dice ‘beer’. Mientras decidimos si nos quedamos en la Bastilla o si vamos a algún otro lado, y cómo vamos a ese otro lado, Nomura se arrima a un mapa de una parada de bus, a ver que metro tomar y vuelve con la respuesta. Algunos latinoamericanistas quieren salir a conocer francesas, otros salir a conocer, otros salir; mientras algunos meditan cómo acercarse al sexo opuesto dada la barrera idiomática, Nomura se arrima a dos mujeres jóvenes con una pequeña cámara de fotos y les dice ‘picture!’, y nos toman una foto a todos, iniciando una conversación breve. El conglomerado latinoamericanista concluye que precisamos más Nomuras en nuestros respectivos países. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al rato de caminar y buscar, de alguna forma terminamos hablando con un grupo de personas, bastante grande, algunas francesas y algunos franceses. Una negra gorda gigante habla inglés, y nos instruye de a dónde ir, se quedan tomando cerveza con nosotros, Benja se arrima a otra francesa. Él estudió francés en el liceo y apenas se acuerda pero claramente está más capacitado que el resto del conglomerado latinoamericano-nipón. Terminamos caminando con ellos, tras la promesa de una fiesta en un apartamento (¿?). Eterna promesa que desemboca en todos nosotros en una calle atestada de personas, cual ciudad vieja montevideana en su peor (mejor) momento, muchos turistas, muchas personas, la promesa de que esperamos unos amigos y amigas del grupo este, y seguimos. La cosa se demora y el conglomerado se impacienta; dos desaparecen, luego aparecen con latas gigantes de cerveza. Juan Pablo conoce el paño y da recomendaciones sobre la noche parisina, Benja sigue hablando con su francesa, yo intercambio con la negra gigante y con Daniel, el colombiano. Pasa el rato y no pasa nada, finalmente llegan los amigos faltantes, cuando Juan Pablo y yo ya estábamos pensando en tomar otro rumbo vemos a Benja en medio de un beso con una francesa (‘¿y esto como pasó?’). Estamos todos, el conglomerado va hacia la fiesta prometida, caminamos con Nomura atrás del grupo grande, de pronto vemos que la negra gigante se topa con un flaco, se pechan, el tipo flaco cual Usain Bolt, ella cual Negra Tomasa, se putean, no se entienden, y en forma surreal el conglomerado latinoamericanista-nipón observa atónito la mano derecha de Usain Bolt subir hasta el cielo y caer en forma de puño en la cara de la Negra Tomasa, que no reacciona, luego una patada, dos, luego la toma de las trencitas y tira y tira y sigue aullando en francés y ella responde con otros aullidos, la muchedumbre interviene, el conglomerado intenta separar, resulta imposible, Daniel recibe una patada, la Negra Tomasa contraataca con una piña muy certera al rostro de Usain Bolt, imposible contenerla, sus amigos intervienen, aparecen sendos patovicas, el conglomerado rápidamente entiende que no tenemos pasaportes, no tenemos nada, no queremos líos, empezamos a retirarnos pero no hay forma de separar a la Negra Tomasa, un auto que no tiene nada que ver pasa, la Negra Tomasa patea el costado, otro negro saca la cabeza a putear por la patada, el conglomerado toma muuuucha distancia. &lt;i&gt;Why are french so unhappy?&lt;/i&gt;, pienso yo. Al rato nos reagrupamos, perdimos a los locales, los reencontraremos más adelante, ‘¿qué pasó?’, y, no pasó nada, se pecharon, se enojaron, insultos racistas (aunque, claro, a nuestros ojos Usain y La Negra Tomasa son más o menos iguales), y piñata generalizada. Al minuto pasa un patrullero, cómo y cuando llegó no sabemos, que necesidad de tanta eficiencia, el conglomerado latinoamericanista-nipón, sin dudarlo, huye. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pasa el rato y el conglomerado está atónito, comentarios ‘le pegó como si le estuviera pegando a un hombre’, sorpresa, asombro, no entendemos nada. Realmente, le pegó como a un hombre. Cero consideración. ¿Qué hacemos en una salida que pretende descubrir la noche parisina, asistiendo e interviniendo en una pelea callejera? Y acá no vale la respuesta de siempre, el ‘¿y por qué no?’, no, nadie quería esto. Al rato reencontramos los locales, a Benja lógicamente se le cortó el rollo con su francesa, al resto se nos desvaneció la idea de la fiesta en un apartamento. La Negra Tomasa está muy amargada, nos cruzamos con otro negro, empiezan a discutir. Mucho. En francés. Parece que se fueran a dar de vuelta, no entendemos, ah, es el negro que iba en el auto que no tenía nada que ver, surrealmente asistimos a una discusión muy fuerte entre la negra y el negro con la amiga de la negra tratando de separar, discusión que luego se torna muy fuerte entre la negra y su amiga con el negro tratando de separar (¿?), que luego se torna en discusión entre la amiga y el negro con la negra tratando de separar (¿¿??). El conglomerado decide irse al carajo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Perdimos a Brasil, Japón está con nosotros aún, volviendo a la zona de boliches vemos en uno, una bandera de Uruguay (¿?). &lt;i&gt;Parlez-vous espagnol?&lt;/i&gt;; el patovica indica que no, pero nos dice que ‘Georges’ si habla español. ‘Georges’ es Jorge, un uruguayo que llegó hace más de veinte años, por unos meses, y se quedó a vivir acá, casado con una francesa, trabaja en un pub. Se alegra de ver al conglomerado, hablamos un rato, no nos invita con nada, salimos del pub, concluimos que es un traidor a la unidad latinoamericana. El ponja no entendió nada, pero nos sigue, animado. La noche se disuelve, algunos se vuelven, Benja y Juan Pablo nos quedamos, entramos a un bar, una cerveza, salir, reencontramos a Benja, que habíamos perdido, Juan Pablo decide quedarse en la noche, Benja y yo volvemos al hostel, caminando, por el camino inverso, paramos a mear en unas escaleras gigantes, aun atónitos, sorprendidos, por la reyerta sin casi motivo aparente. &lt;i&gt;Why are french so unhappy?&lt;/i&gt;, será algo que me preguntaré nuevamente varias veces; aparentemente, Senik tenía algo de razón para hacer su investigación, no todo son caricias en la ciudad luz, pareciera; de hecho, a la luz de los acontecimientos posteriores, el trabajo de Senik resultó como la advertencia que le hace el Oráculo de Delfos a Layo, padre de Edipo,&amp;nbsp;advirtiéndole&amp;nbsp;que su hijo mataría a su padre y se casaría con su madre. Layo no le cree nada, claro, y al final todo resulta así. ¿por que son tan infelices los franceses?, tampoco yo lo puedo creer. Así, aturdido por la cerveza llego a dormir, mañana será otro día, un muy buen día sin peleas callejeras, quiero creer, y me duermo, aún con acordeones en la cabeza, aun pensando, ‘Paris, je t’aime’.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-4733301154970884049?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/4733301154970884049/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=4733301154970884049&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/4733301154970884049'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/4733301154970884049'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-vii.html' title='Paris, je t&apos;aime (VII)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-3188388593417106427</id><published>2011-07-16T08:34:00.001-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.447-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Paris, je t'aime (VI)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Tomo por Saint Germain y medio a los tumbos llego a Saint Germaint Des Pres. Es una capilla. De hecho, a mediados de los cincuenta (¿o sesenta?), miembros de la internacional situacionista (¿o letrista?) se disfrazan de monjes y logran entrometerse en una misa y, uno de ellos, con la consabida tonsura de fraile, dedica su sermón, a anunciar que Dios Ha Muerto. Al otro dia son portada en el diario, una broma juvenil-revolucionaria que conmueve a la sociedad parisina. Nada de esto está en los carteles que cuentan la historia de la capilla. Afuera, una estatua muy conmovedora de algo parecido a un hombre/pájaro. Adentro, conmovido, pongo los dos euros en la máquina que me va a dar una moneda grande conmemoratoria de mi estancia en la capilla. Para mi está atada a ese episodio, efímero casi, de arrebato surrealista. Sin embargo paseando por la capilla veo un grupo de fieles sentados, en unas sillas, cantando, en distintos tonos, canciones religiosas. Cantan en francés, inglés, alemán. La que lleva la voz cantante canta muy bien, y un tipo flaco sentado a su derecha hace los tonos graves, como un bajo. Se equivoca un poco, hasta yo me doy cuenta, la mujer lo reprende amistosamente, se rien, sigue el cantico religioso. Siempre quise venir a Saint Germain Des Pres, y ahora que estoy aquí, pienso que no es justo lo que hicieron los jóvenes situacionistas en aquel momento. Quizás ideológicamente lo apruebe, pero emocionalmente tengo sensaciones encontradas, quizás me esté reblandeciendo, corrijo los pensamientos, estuvo bien sí. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;A la salida subo media cuadra y veo una orquesta compuesta por cinco o seis veteranos. Un contrabajista, el mas joven, que tendrá sesenta. El resto, un clarinetista con bigote, lentes negros, una campera de cuero y un sombrero. Un trompetista. Un sujeto sentado, con algo parecido a un banjo, a medias entre guitarra y no se bien que. Un banjo, si. Salgo y cuando llego están por la mitad de &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=nzlfcQ6E_RE"&gt;Bei Mir Bist Du Schön&lt;/a&gt;. Reconozco la melodía, me emociono, no entiendo, que hacen estos veteranos acá, tocando Bei Mir Bist Du Schön, les dejo unos mangos en el plato, unas monedas apenas, el veterano de lentes nunca deja de tocar pero ensaya una reverencia flexionando las rodillas, terminan el tema, el de la guitarra se acerca, no tengo mas monedas para darle, el hombre dice que está vendiendo un CD, por quince euros, lo dice en francés y en inglés, se le vuela un billete de 10 euros del plato, lo levanto, se lo doy, ‘merci’ me dice, me cambio de lugar, el hombre anuncia al resto ‘Cristophe Columbus’, cuenta hasta cuatro en silencio, y arrancan al unísono a tocar. La melodía se sucede, aun me maravillo por la situación, uno tras otro hacen un solo de su instrumento, veo un cartel, estoy en la plaza ‘Sartre-Beavouir’, la placa indica amablemente que eran poetas, escritores, filósofos, los músicos siguen con su jazz pasado de moda, y no sé por qué empiezo a llorar. Por los situacionistas en su fútil intento de subvertir hasta la subversión, por los fieles engañados, por Simone y Jean-Paul, porque comprendo y envidio su amor eterno y libre que se convirtió en plaza, por los viejos tocando Bei Mir Bist Du Schön, porque me gusta la melodía, porque sé que cada momento es único e irrepetible pero sé a la vez que éste mismo es a la vez mas único y más irrepetible aun. Llorando me alejo a los cinco minutos, una mujer se arrima y me habla en francés, luego en italiano, luego en español, tiene hambre, quiere dinero. A media cuadra un hombre bajo unas sábanas, con un cartón en que se lee ‘Je Faim’, ‘tengo hambre’. Está nublado, la calle aturde, la muchedumbre camina sin parar, apurados, como hormigas. Quebrado, camino sin rumbo y me pierdo, no entiendo dónde estoy, el mapa no me ayuda mucho que digamos, llego a una plaza, un cartel, un teatro, el Odeón. Asterix en mi mente, un episodio en que unos artistas convencen a Obelix de que participe en una obra ‘de vanguardia’, pobre Obelix, le dicen que va a conocer a ‘Sarabernardus’. Sarabernardus, repito. Sarabernardus. Obelix tenía que pasar toda la obra quieto, en el fondo, y al final de todo, tiene pánico escénico, y sólo atina, verde del miedo, a largar su consabido ‘estan locos estos romanos’. Todos a los leones. Sarabernardus, repito una vez mas. Y vuelve la calma.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-3188388593417106427?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/3188388593417106427/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=3188388593417106427&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/3188388593417106427'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/3188388593417106427'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-vi.html' title='Paris, je t&apos;aime (VI)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-1683025427808511772</id><published>2011-07-15T21:36:00.002-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.448-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Paris, je t'aime (V)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;El día de inicio del congreso hay una recepción a última hora. Todos los participantes nos agolpamos en el salón correspondiente, a tomar champán; los bocaditos son lo suficientemente sofisticados como para que: a) uno nunca sepa que está comiendo y b) todos sean refinadamente desagradables. Combinaciones agridulces incomibles, proliferación de pescados y mariscos, sobrevivo a base de algo que parece frutilla. Entablo algo de conversación con gente del congreso, un canadiense, otro italiano, comentamos el congreso, las ponencias, el italiano me pregunta cómo anda Uruguay en la copa américa, después pasamos a Berlusconi, un día como cualquier otro en definitiva. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;A la salida voy directo del congreso a la torre, trato de llegar sin mirar el mapa, me pierdo, eternas cuadras en subida, esfuerzo coronado por una vista impresionante: en Trocadero se ve la torre desde un pequeño monte; se la ve surgir en una explanada entre dos museos impresionantes, construcciones monolíticas, uno de ellos, el Museo del Hombre. Construcción descomunal, provoca asombro y pequeñez, ganas de quedarse toda la vida mirando hacia arriba en una suerte de tortícolis eterna, se suspenden los interrogantes sobre la vida en general, me caen lágrimas de los ojos y no sé porqué. No será la primera vez en este viaje. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Y a la vuelta ceno en el Subway frente al hotel, como siempre, atendido por unos pibes que entre italiano, inglés y español entienden mi pedido. Salgo del subway con el vaso de coca cola lleno; a pasear un rato, encuentro un café en la esquina. Dudo, luego, dejo el vaso escondido atrás de una columna. En el café pregunto al dueño si habla inglés o español, aunque cuando pido un café en un francés extremadamente comprensible el dueño sensatamente indica, ‘café es una palabra internacional’, y agrega una expresión que probablemente signifique ‘gil!’. Tiene razón, claro. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES" style="mso-ansi-language: ES;"&gt;Suena jazz en la radio, en la 105.4; el barman es el dueño del lugar, atiende a tres parroquianos nada más, son amigos, eso parece. Tomo mi café en calma, llega una pareja, buscando un último lugar en que recalar, abierto, en la noche; hacen chistes con el dueño, que estaba sentado como un cliente más en la otra mesa. Vino, es lo que toman. Más gente llega, se suceden las tonadas de jazz. Pido un vino blanco, el último tema da pie a una guitarra que llega desde los recuerdos de la adolescencia: ‘Arnold Layne / had a strange / hobby’, canta Syd Barret al frente de los primeros Pink Floyd. ¿Qué cornos hago en un café pasadas la medianoche, con mi vino blanco, mirando a los franceses reir en su vino y su cerveza, al compás de Arnold Layne? Es que una vez más, la pregunta es la contraria: ¿Y por qué no, pasar el rato en un lugar como este? Pago el vino, termina el tema ‘Arnold Layne / he did it again’, marcho hacia el hotel, juntando en el camino el mismo vaso con coca cola, que por supuesto, nadie pateó o vandalizó en este rato. Con un refesco en la mesita de luz, me duermo, un día menos en el itinerario, un día más cerca de la presentación en el congreso.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-1683025427808511772?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/1683025427808511772/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=1683025427808511772&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/1683025427808511772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/1683025427808511772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-v.html' title='Paris, je t&apos;aime (V)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-7891675768749316931</id><published>2011-07-15T06:29:00.002-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.448-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Paris, je t'aime (IV)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;Días de congreso. Se suceden charlas que resultan muy buenas, interesantes, originales, con charlas que no lo son en absoluto. Como todo congreso, supongo yo. Las presentaciones se extienden de 8.45 a 18.00, aproximadamente, por lo que hacer algo de turismo, a priori, queda descartado. Sin embargo, el sol no quiere dejar París, oscurece en torno a las 22.30hs, quizás a las 23hs ya no haya más luz natural en la ciudad. Descubro que el congreso queda relativamente cerca de la torre Eiffel. Es un montón de hierro y acero, que tan majestuoso puede ser eso? ¿Qué es de la tradición de no caer en la fiebre turística? &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;De todas formas, hay mejores cosas para hacer que ir a la torre. Como pasear alrededor del hotel. Veronique, la recepcionista que habla español, no solamente me cobra de menos la habitación –a sabiendas- sino que también me recomienda no desayune en el hotel, ya que es caro, y que no use el wifi del hotel, que afuera es más barato. Además de este muy buen servicio, me indica por dónde empezar el paseo, ‘a droit’, hacia la derecha, por Grenelle hacia La Motte-Picquet. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;Un primer descubrimiento es que hay muchos cafés. O similares. Debe ser la ciudad con mayor cantidad de cafés por cuadra, o alguna medida similar. En todo caso descubro que es tradición tener decenas y hasta cientos de sillas y mesas, pero apuntando hacia la calle: las sillas están una junto a la otra formando una fila casi interminable, una mesita cada dos sillas, desconocidos codo a codo tomando un café o una copa de algo que parece cerveza, cognac, jerez, como saberlo, prácticamente a cualquier hora, siempre, cafés abiertos con su sistema de filas, repletos de un fraseo y un acento muy particular. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://farm6.static.flickr.com/5077/5911051519_ee9ea23960.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="214" src="http://farm6.static.flickr.com/5077/5911051519_ee9ea23960.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;Paseando por La Motte-Picquet me descubro yendo hacia la torre Eiffel, paso por varios salones de té muy modernos y modernosos, y de pronto una suerte de explanada, una plaza con tierra muy fina, jóvenes jugando a la pelota, un picadito, la torre Eiffel de fondo, descomunal, domina toda la plaza, toda la explanada, todo el juego, toda la vida. Más adelante, veteranos jugando a las bochas. Más allá, un vallado tras el que se extiende un área verde enorme, que va hacia la torre, muchos grupos y grupitos de jóvenes tomando algo; unas dieciséis o diecisiete adolescentes ensayando coreografías en una línea; veteranos con su picnic con queso y vino tinto; y el tintineo de fondo que sale de los cuatro o cinco negros enormes que se ganan la vida vendiendo pequeñas réplicas metálicas de la torre, que recorren el parque con sus pequeñas torres enganchadas en un alambre gigante. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://farm6.static.flickr.com/5120/5913406290_cb532c7fb4.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="215" src="http://farm6.static.flickr.com/5120/5913406290_cb532c7fb4.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;La visión de la torre es imponente, casi no se puede abarcar en una mirada sola, opera como algo casi místico, un tótem que deja la mente en blanco casi al instante, imposible pensar en algo en concreto con eso a la vista, todos los pensamientos posibles se agolpan a la vez y forman un único no-pensamiento. Los gringos tienen una expresión para cosas así de grande, son cosas ‘larger tan life’, más grandes que la vida misma. Al final, un tanto perturbado retomo el camino de vuelta al hotel; descubro que el café en Grenelle y La Motte-Picquet se llama Le Pierrot, lo que claramente amerita sentarse a tomar algo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;Pierrot Le Fou, peliculón, algo así como una de esas películas que debiéramos ver obligados en el liceo, sigue las andanzas de un joven y efervescente Jean Paul Belmondo (Ferdinand), que se enamora de una traicionera pero encantadora mujer que tiene la manía de llamarle Pierrot, lo que provoca que cada media hora tire la recurrente línea ‘&lt;i&gt;Je ne m’apelle Pierrot, je m’apelle Ferdinand&lt;/i&gt;’ (una de las tres cosas que se decir en francés, completamente inútil pero bastante pintoresca). Y ahí paso el resto de mi media hora, tratando de entenderme con un mozo, comiendo huevos posché con ratatouille; fríos los huevos, fea la verdura, asi no vamos a ningún lado. Una francesa se sienta al lado con un libro, a leer, como haciendo un alto en el día. En París los locales leen en el metro, en las colas (del cajero, del supermercado, del metro, del museo), en las paradas de bus, en donde se pueda, llenan los tiempos muertos con cualquier cosa que tengan a la mano. Mientras paso el rato veo a los peatones (&lt;i&gt;piétons&lt;/i&gt;, en francés); una mujer va comiendo una baguette que sobresale de una bolsa de papel. En todos estos días veré que es común comer pan, más concretamente, baguettes, solas. Cuando no son libros son baguettes, y todos en bicicleta, por todos lados. Logro pagar al mozo y me vuelvo al hotel, a preparar la presentación, dejando atrás la torre, los cafés, las baguettes, y todo lo demás, hasta otro día. Paris, je t’aime.&lt;/span&gt;&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-7891675768749316931?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/7891675768749316931/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=7891675768749316931&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/7891675768749316931'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/7891675768749316931'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-iv.html' title='Paris, je t&apos;aime (IV)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm6.static.flickr.com/5077/5911051519_ee9ea23960_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-5385006563270961480</id><published>2011-07-15T06:24:00.001-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.449-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Paris, je t'aime (III)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit; line-height: 115%;"&gt;En realidad el momento cero de París es la llegada al aeropuerto de Orly. Es un momento cero breve pero significativo, salir de la terminal y ver el monumental cartel que reza ‘Orly’, recortado contra el cielo plomizo una torre alta con focos muy poderosos; es La Jetée, la de Chris Marker, única película en su género en la historia y en el mundo (mediometraje y fotomontaje a la vez), comienza con una toma de arriba del aeropuerto de Orly, recortado contra el cielo plomizo una hilera de torres altas con focos muy poderosos. Como en el filme y como hoy, a la derecha la torre de control, más allá el horizonte, en cualquier momento debiera entrar la voz en off que retumbe por encima de la cortina de música clásica: 'ceci est l'histoire d'un homme marqué par une image d'enfance'. Pero para contrarrestar la impresión de estar en ese mismo lugar, el soundtrack del viaje hacia el hotel, y el soundtrack por unos cuantos días en París, será el soundtrack de Ratatouille, y mas concretamente, &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=p_hdmt4vpBo"&gt;Le Festin&lt;/a&gt;. De hecho todo París suena a eso, exquisitamente, a acordeón y voz suave de mujer. Y con ese soundtrack tomo un bus, un tren, un subte, hacia Veronique -la recepcionista del hotel- y sus consejos sobre el barrio, la habitación grande y cómoda, el baño de inmersión, la ciudad grande y linda, la cama y dormir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-5385006563270961480?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/5385006563270961480/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=5385006563270961480&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5385006563270961480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5385006563270961480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-iii.html' title='Paris, je t&apos;aime (III)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-143463884439409758</id><published>2011-07-11T05:06:00.001-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.449-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Paris, je t'aime (II)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Mi primer día en Paris. El congreso de la OCDE. Senik presenta un trabajo titulado ‘why are french so unhappy?’ en que se propone investigar porqué los franceses son ‘infelices’. El hecho en concreto es que en las encuestas de felicidad (en que se pregunta a cada persona ‘en una escala de 1 a 10, que tan feliz dirías que estas con tu vida?’), los franceses dan sistemáticamente por debajo del promedio europeo, y de hecho son casi los peores posicionados, compartiendo lugares con lugares un poco mas ignotos, como varias repúblicas ex soviéticas. Además, muestra datos sobre el consumo de psicotrópicos (primeros en europa, especialmente en antidepresivos) y sobre suicidios (muy cerca del primer puesto). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Senik sostiene que una cosa es cultura y otra cosa es mentalidad. Sostiene que los franceses son mas propensos a pensar y concentrar su atención en cosas que son ‘feas’ en comparación al resto de los europeos. Entre otros trabajos que cita, menciona unos que sostiene los franceses aun no superaron o se acostumbraron a su condición de ‘no-potencia’; todavía están un poco consternados por no tener colonias y todas esas cosas. Otros sostienen que mas allá de las colonias, los franceses tampoco superar su decadencia a nivel de potencia cultural y lingüística. Saint Paul (2010) sostiene que los franceses tienen mayores preferencias ‘anti-capitalistas’ y por tanto vivir en el capitalismo les ‘hace mal’. Otros autores postulan que la sociedad francesa combina ideales de igualdad y libertad, con ideales mas aristocráticos y elitistas. El sistema educativo francés sería una muestra de ello. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Senik entonces utiliza una encuesta en que se tienen datos sobre el origen étnico y migratorio de los que responden. Estudia entonces las distintas oleadas de migración intraueropea, y descubre que los que llegaron a Francia desde otros países de europa, tienen un promedio de conformidad con la propia vida, mas cercano al promedio de su país natal, que al de Francia. Son otra cultura, dice Senik. Sin embargo, los inmigrantes que hace por lo menos veinte años que están en Francia, ya muestran un nivel promedio de felicidad, similar al resto de los franceses. Son otra cultura pero adquirieron nuestra mentalidad, dice la autora. Los que andan en el medio, muestran felicidad en el medio. No agarraron la cultura pero van agarrando la mentalidad, plantea la autora.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¿Como cornos se concilia este desolador panorama académico con la pseudoalgarabía que veo todos los días al salir del congreso? Veronique en el hotel, la recepcionista, habla español, me cobra de menos la habitación para el congreso, me dice que internet es caro y que lo busque en otro lado, me dice tome el desayuno en otro lado que allí hay que pagar; en frente en el subway los tipos jovenes que lo atienden hablan ingles uno y español el otro, como mucho, bien, reimos, me enseñan a decir unas pavadas en francés. Los días que seguirán mezclan la atención al congreso y los nervios por la presentación, y el paseo entre sonidos de acordeones y clarinetes en el subte, y un armazón de fierro imponente que domina toda la zona. Me quedo a media cuadra de la estación Emile Zola, y aunque el J'acusse me aburrió en su momento, es una excelente locación para mis primeros tres días. Será centro de operaciones de paseos diurnos y nocturnos, unos primeros días que contrastan contra lo que plantea Senik. Aunque no faltaran encuentros con parisinos dementes, rusofrancesas tristes, y varios personajes locales que algo de razón le darán.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-143463884439409758?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/143463884439409758/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=143463884439409758&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/143463884439409758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/143463884439409758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-ii.html' title='Paris, je t&apos;aime (II)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-3416217559325502005</id><published>2011-07-11T04:58:00.001-03:00</published><updated>2012-02-03T19:14:17.450-02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><title type='text'>Paris, je t'aime (I)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;…y estoy caminando con un periodista-músico colombiano devenido en bartender-londinense muy muy lejos del hostel, no tenemos transporte, es de noche, no es zona turística, y para mantener la conversación un rato más y no morir caminando la hora y media que nos falta hacia el hostel, me dice ‘¿has visto Paris, Je t’aime?’. ‘a medias’ le contesto, y ¿cómo hace uno para ver una película a medias?, me dice, es que, la descargué, y me anduvo hasta la mitad, le digo, se rie, y hablamos de parís.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;---&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Paris je t’aime es una película que reúne varios cortos de distintos directores, sobre la ciudad. Es una película coral, como lo es la ciudad misma. Como lo es la sucesión de posts que vendrán.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;---&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¿Qué carajo hago caminando por Beleville hacia Gare du Lyon a las dos de la mañana un domingo, con un colombiano y su cámara de fotos Canon de ‘más de mil pounds’? Es que la pregunta debiera ser: ¿y por qué no, pasar dos horas perdido en parís un domingo cualquiera? Aunque, claro ya es lunes, técnicamente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y mientras Daniel, así se llama, me dice que se quedaría a vivir aquí, le cuento de mi primer día en París.&amp;nbsp;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-3416217559325502005?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/3416217559325502005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=3416217559325502005&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/3416217559325502005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/3416217559325502005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/07/paris-je-taime-i.html' title='Paris, je t&apos;aime (I)'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-5336720327541193836</id><published>2011-06-23T18:54:00.006-03:00</published><updated>2011-06-30T00:25:31.284-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='economía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='academia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='política'/><title type='text'>Traducción: "Marxismo sin revolución: Clase"</title><content type='html'>&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;Nota: el siguiente texto es una traducción propia al español del post '&lt;a href="http://crookedtimber.org/2011/06/19/marxism-without-revolution-class/"&gt;Marxism without revolution: Class&lt;/a&gt;', publicado por &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/John_Quiggin"&gt;John Quiggin&lt;/a&gt; en&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Crooked_Timber"&gt; Crooked Timber&lt;/a&gt;. &amp;nbsp;Los títulos de las obras fueron traducidos si existe edición en español. Los links, a reseñas de las obras y a biografía sobre autores, son agregados míos, por si el lector quiere profundizar en algo; no están presentes en el post original. Entre paréntesis rectos incluí &amp;nbsp;títulos, frases o expresiones en el idioma original, que me parecieron importantes por si quedan dudas sobre lo que el texto en español quiere decir.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;Abro comillas: "&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;He mencionado el trabajo &lt;i&gt;&lt;a href="http://www.ssc.wisc.edu/~wright/Published%20writing/Conferencia%20de%20Erik%20Olin%20Wright%20%20--%20University%20of%20Buenos%20Aires%202007.pdf"&gt;Imaginando Utopías Reales&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;&amp;nbsp;[Envisioning Real Utopias] de &lt;a href="http://www.ssc.wisc.edu/~wright/"&gt;Erik Olin Wright&lt;/a&gt;&amp;nbsp;un par de veces, y también he estado leyendo&lt;a href="http://diario.latercera.com/2011/03/13/01/contenido/negocios/27-62215-9-andres-solimano-sugiere-el-enigma-del-capital-y-las-crisis-del-capitalismo.shtml"&gt; &lt;i&gt;El Enigma del Capital&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&amp;nbsp;[Enigma of Capital] de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/David_Harvey"&gt;David Harvey&lt;/a&gt; y &lt;i&gt;&lt;a href="http://revistas.pucp.edu.pe/arete/files/arete/XV-1_08_Resena_Iguiniz.pdf"&gt;Si eres igualitarista ¿como es que eres tan rico?&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;[If you're an Egalitarian, how come you're so rich?]&lt;i&gt;&amp;nbsp;&lt;/i&gt;de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gerald_A._Cohen"&gt;Jerry Cohen&lt;/a&gt;. De distintas formas, todos estos libros plantean la siguiente pregunta: ¿en que se convierte el Marxismo si se abandona la creencia en la factibilidad o la deseabilidad de la revolución? (1). Para dar una mi respuesta personal condensada: contiene muchos puntos de vista [insights] interesantes, pero también un alto riesgo de parálisis política.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;Planeo organizar mis puntos en tres apartados: Clase, Capital, y Crisis. En este post hablaré sobre Clase.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;El&amp;nbsp;análisis&amp;nbsp;de la&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;economía&amp;nbsp;y la historia en términos de lucha de clases es el principal elemento distintivo del Marxismo, y permanece como esencial para su entendimiento adecuado. Una vez dicho esto, la especificidad del&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;análisis&amp;nbsp;Marxista de clase, en el que la clase trabajadora industrial, apilada en grandes fábricas, y &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;crecientemente homogeneizada&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; y &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;pauperizada&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; sirve como el agente inevitable de la revolución, claramente no ha funcionado y no va a hacerlo. En el camino&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;estándar&amp;nbsp;del desarrollo capitalista, la etapa en que los &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;trabajadores&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; industriales (definidos ampliamente de forma de incluir todo tipo de trabajo manual no agrícola) constituyen aunque sea una parte mayoritaria de la fuerza de trabajo, tiende a ser de poca&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;duración. En las economías desarrolladas&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;contemporáneas&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;, este tipo de &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;trabajadores&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; son una minoría de la población; aun si se toma en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;consideración&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; los alrededor de 100 millones existentes en China. Y la clase trabajadora, considerada aun mas &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;genéricamente&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; como personas que se ganan la vida a partir de su trabajo, es demasiado&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;heterogénea&amp;nbsp;para formar una clase &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;autoconciente&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;, una 'clase-para-si'. De una forma u otra, tanto &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Wright&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; como &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Harvey&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; y &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Cohen&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; formulan o reconocen este punto.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;Como lo plantea Cohen, la clase trabajadora revolucionaria postulada por Marx debía satisfacer cuatro condiciones:&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;ol&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;ellos son la mayoría de la sociedad;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;ellos producen la riqueza;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;ellos son los explotados;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;&amp;nbsp;ellos son los necesitados.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;Citando la discusión previa en el blog&amp;nbsp;&lt;a href="http://directionlessbones.wordpress.com/2009/02/05/reflections-on-jerry-cohen-the-ex-marxist/" style="color: #660000; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-decoration: underline;"&gt;Directionless Bones&lt;/a&gt;, las condiciones 1 y 2 le dan al proletariado la capacidad de revolucionar a la sociedad, y las condiciones 3 y 4 le dan las razones para hacerlo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;Parece claro, como dice &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Cohen&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;, que ninguna&amp;nbsp;definición&amp;nbsp;sensata de 'clase trabajadora' va a satisfacer todas las cuatro condiciones.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;Por otro lado, claramente hay una clase auto-conciente y en términos generales, dominante, centrada en el control del capital, pero que incluye muchas personas cuya fuente de poder y riqueza se deriva de su trabajo en vez de su ingreso del capital. En una definición estricta, esta clase incluye el 1% mas rico de los hogares de los Estados Unidos, que recibe actualmente alrededor del 25% de todo el ingreso del país y posee alrededor del 35% de toda la riqueza. Generalizando, el 20% mas rico de la población ha incrementado o mantenido su participación en el ingreso nacional mientras que el 1% se ha tornado aun más rico. Este grupo mas amplio controla más de la mitad de todo el ingreso y la riqueza.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;La mayor parte de la&amp;nbsp;élite&amp;nbsp;política en los&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;países&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;&amp;nbsp;desarrollados, pero &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;principalmente&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; en los &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;EEUU&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;, está formada por miembros de este &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;top&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; 1%, o por miembros del &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;top&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; 20% que aspira a ingresar al &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;top&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; 1%. Además de controlar buena parte de los procesos políticos a través de su &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;participación&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; política directa, o mediante donaciones políticas, esta clase ejerce el poder &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;directamente&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; a través de la propiedad del capital y particularmente a través del control del sistema financiero. Cualquiera que intente entender la formulación de políticas y la política en general (y a los políticos) [&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;policy and politics&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;]&amp;nbsp;sin tener en cuenta el rol central de esta clase, está condenado al fracaso.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;Volviendo a las condiciones de Cohen, se puede decir de este top 1% que:&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;ol&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;ellos son una pequeñísima minoría de la sociedad;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;ellos consumen mucha más riqueza de la que realmente aportan;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;ellos explotan su control del capital para su beneficio propio;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;ellos son el principal obstáculo para cubrir un amplio rango de necesidades sociales.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;En un análisis Marxista, sería natural a esta altura usar el término 'clase dominante' y enfatizar, aun más de lo que lo he hecho hasta aquí, que gran parte de los temas que aparecen en el debate político son poco mas que meros reacomodos dentro de&amp;nbsp;un comité ejecutivo que es en gran medida manejado por esta clase. Hay mucho para aportar en esta línea de análisis, pero ante la ausencia de cualquier indicio de derrocamiento revolucionario de la clase dominante, no parecería llevar a ningún lado, salvo quizás al derrotismo ["defeatism"].&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;Y, para parte de la izquierda académica, el derrotismo es visto como positivamente deseable. Una vez que se ha realizado un análisis crítico, y se ha demostrado la inutilidad de cualquier intento de cambiar las estructuras actuales sin ser con una revolución, el trabajo ya está hecho, y es tiempo de un buen merecido café [&amp;nbsp;it’s time for a well-earned cafe latte].&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;Mas&amp;nbsp;comúnmente, quizás, los &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;izquierdistas&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; siguen trabajando en &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;proyectos&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; de reforma y de resistencia asumiendo implícitamente que&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;ningún&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;&amp;nbsp;cambio fundamental va a tener lugar, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;mantieniendo&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; a la vez una fe no-operacional en la posibilidad de, o aún en la &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;inevitabilidad&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; de, la revolución ["&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;while maintaining&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; a non-&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;operational faith in the ultimate possibility or even inevitability of revolution&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;"].&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;Si el derrotismo fuera justificado, todo esto no sería sino un dato lamentable sobre el mundo. En realidad, sin embargo, la clase dominante sufrió una serie de derrotas históricas a lo largo del siglo que pasó entre los escritos del propio &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;Marx&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; y el &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;resurgimiento&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; del liberalismo de mercado en los 70's. La creación de un estado benefactor democrático [&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;democratic welfare state&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;], basado &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;principalmente&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; en impuestos progresivos, produjo sociedades con una distribución mas igualitaria del poder&amp;nbsp;económico&amp;nbsp;y político en comparación con cualquier otra desde el surgimiento de la agricultura, y con mejores estándares de vida para&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;prácticamente&amp;nbsp;todos, en el mundo desarrollado.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;Y aun décadas&amp;nbsp;después&amp;nbsp;de que el &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;top&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; 1% ha ganado terreno, aun&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;están&amp;nbsp;lejos de ser omnipotentes. A pesar de los continuos ataques, las estructuras básicas del estado benefactor siguen intactas, y han existido algunas extensiones importantes (2).&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;La existencia de estas estructuras implica que un conjunto relativamente simple de demandas políticas factibles, que involucran principalmente revertir las pérdidas de las últimas décadas, podría servir de base para una oposición política al gobierno del top 1%. Los elementos principales son bastante obvios, e incluyen:&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;reimposición del control sobre el sistema financiero;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;restauración de un sistema impositivo progresivo, combinado con un ataque vigoroso a la evasión internacional de impuestos;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;pasaje del peso de las medidas de 'austeridad' sobre las espaldas de aquellos responsables de la crisis, y rechazo de los recortes al estado de bienestar;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;revocación de las leyes antisindicales y creación de medidas que faciliten la organización sindical.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;Por supuesto, armar un programa político es una cosa, y que exista un movimiento político que lo lleve adelante, es otra. Y por ahora el top 1% gobernante se las ha arreglado para convertir el enojo generado por sus fallas, en ventajas políticas propias. Pero, aun más que en los 80's y los 90's, o aun que en la primera década de los 2000, existe espacio para una alternativa radical. Aun dentro de la clase dominante, la fe en los beneficios de los mercados en general y de los mercados financieros en particular, se ha disipado en gran medida. Lo que les queda es una visión pesimista de "lo que tenemos, lo mantenemos".&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;Un movimiento&amp;nbsp;político&amp;nbsp;efectivo movilizaría los intereses directos del alrededor de 80% de la población que está perdiendo terreno en términos relativos (y, en los &lt;/span&gt;EEUU&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;, en términos absolutos), junto con el&amp;nbsp;interés&amp;nbsp;del otro 20% de la población en un sistema social más justo y estable; a diferencia del &lt;/span&gt;top&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; 1%, este &lt;/span&gt;top&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; 20% no puede aislarse&amp;nbsp;fácilmente&amp;nbsp;de la sociedad en su conjunto o contar con la posibilidad de pasar su posición social a sus hijos sin problemas.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;No hay un vehículo político obvio para este movimiento. Los partidos &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;socialdemócratas&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; [social &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;democratic&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;parties&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;] (sin incluir el &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;Partído&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; Demócrata de los &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;EEUU&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;) se ven o bien ineficaces o bien irremediablemente&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;comprometidos&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;, mientras que los Verdes parecen atascados en ser una minoría permanente. Pero han habido muchos &lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;realineamientos&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt; radicales de estructuras políticas partidarias en el pasado, y&amp;nbsp;comúnmente&amp;nbsp;éstos pasan cuanto menos probable parecen.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;Esto es más que suficiente para un post solo. Como siempre, expongo mis pensamientos propios para discutirlos abiertamente, en lugar de reclamar cualquier fin para ellos.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;(1). Argumenté mi posición en este tema, &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://crookedtimber.org/2005/10/17/the-winter-palace-and-after/" style="color: #660000; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 0px; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-decoration: underline;"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;. Si alguien quiere cuestionar esto, junto con la refutación del Leninismo que hizo Chris, por favor no desvíe la discusión en este post. Solamente escriba algo que indique que le gustaría tratar el tema, y yo abriré un espacio de discusión separado para ese&amp;nbsp;tópico.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;[este comentario tiene sentido en el marco de una discusión ya existente sobre el tema en el que participa el autor]&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px;"&gt;(2). Los mas notables son el beneficio médico en prescripción de drogas del gobierno de Bush, y el plan médico de Obama. Aunque estas medidas estaban plagadas de regalos a intereses poderosos, de todas formas representan una extensión muy significativa del rol y la responsabilidad del estado en la protección de sus ciudadanos contra los riesgos derivados de los problemas de salud.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;" Cierro comillas&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;Comentarios al autor del texto original en inglés, en&amp;nbsp;el &lt;a href="http://crookedtimber.org/2011/06/19/marxism-without-revolution-class/"&gt;post original&lt;/a&gt;. Qué, por cierto, incluye en sus comentarios una discusión muy interesante.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #111111; font-family: Georgia, 'Times New Roman', Times, serif; font-size: 14px; line-height: 22px; margin-bottom: 1.571em; margin-left: 0px; margin-right: 0px; margin-top: 0px; padding-bottom: 0px; padding-left: 0px; padding-right: 0px; padding-top: 0px; text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-5336720327541193836?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='enclosure' type='' href='http://crookedtimber.org/2011/06/19/marxism-without-revolution-class/' length='0'/><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/5336720327541193836/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=5336720327541193836&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5336720327541193836'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/5336720327541193836'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/06/traduccion-marxismo-sin-revolucion.html' title='Traducción: &quot;Marxismo sin revolución: Clase&quot;'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-4586175063465447597</id><published>2011-06-16T19:43:00.012-03:00</published><updated>2011-06-17T22:49:01.355-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='economía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='uruguay'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='política'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='he dicho'/><title type='text'>Hirschman, megainversiones, y la crisis de crecimiento</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://farm6.static.flickr.com/5012/5490533154_7c5e92eb57.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="212" src="http://farm6.static.flickr.com/5012/5490533154_7c5e92eb57.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/elamormuerde/5490533154/in/photostream/lightbox/"&gt;Industria dinámica&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Asistimos a una era de crecimiento económico nunca antes vista, que, claro, muestra cómo el emperador esta desnudo, y lo está desde hace tiempo. &lt;a href="http://www.elobservador.com.uy/noticia/102026/mujica:-hay-%E2%80%9Ccrisis-positiva%E2%80%9D/"&gt;El presidente habla de 'crisis de crecimiento'&lt;/a&gt;, de cómo la infraestructura y los recursos humanos no dan abasto frente al dinamismo de la actividad. Sin embargo el crecimiento económico no solamente demanda recursos económicos, sino que, como señaló el&amp;nbsp;economista&amp;nbsp;&lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Albert_O._Hirschman"&gt;Albert O. Hirschman&lt;/a&gt;&amp;nbsp;hace mas de 50 años, demanda "recursos" políticos. O gubernamentales/estatales. La crisis de crecimiento no está en que las carreteras no den abasto, o en que los insumos nacionales se agoten, o en un montón de etcéteras. La "crisis de crecimiento", que en términos de Hirschman se traduce en &lt;a href="http://www.eumed.net/cursecon/economistas/textos/Hirschman-Eslabones.htm"&gt;'crecimiento desequilibrado&lt;/a&gt;', pone a prueba al sistema político, al Estado, a la burocracia. Y es el emperador político/estatal el que está desnudo, hace mucho mas tiempo del que&amp;nbsp;quisiéramos&amp;nbsp;reconocer.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Albert O. Hirschman nació en Alemania a inicios del siglo XX, y tras una serie de peripecias terminó participando del gobierno colombiano en la década del cincuenta, experiencia que lo llevó a especializarse en el campo del desarrollo económico. Contrario a buena parte de los teóricos ortodoxos en economía de su época, Hirschman entendía que las recetas recomendadas para el desarrollo de América Latina iban mal encauzadas. Estos&amp;nbsp;países&amp;nbsp;no tienen muchos recursos, decía Hirschman, no pueden mejorar infraestructura, promover al empresariado, regular al sector privado cuando sea necesario, y tener políticas de estado, todo a la vez. En este marco,&amp;nbsp;el 'crecimiento desequilibrado' se da cuando un sector, actividad, industria, o hasta empresa, se desarrolla con gran rapidez y dinamismo, y deja a la zaga al resto, no dando abasto. En&amp;nbsp;países&amp;nbsp;con pocos recursos, tiene sentido apuntar todas las baterías a pocas actividades de 'alto impacto', o con gran potencial de arrastre. Por ejemplo, que utilicen mano de obra local, insumos nacionales, y un largo etcétera.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si el sector crece y demanda bienes y servicios que no&amp;nbsp;están&amp;nbsp;disponibles, probablemente los traiga de fuera, o su precio se dispare, o una&amp;nbsp;combinación&amp;nbsp;de ambas. Eso debiera servir de incentivo al resto del sector privado para invertir y darle a ese sector desequilibrado, lo que necesita. El sector que crece 'tira' del resto. Lo interesante es que para Hirschman, estos tirones también se producen sobre la producción estatal. No de bienes y servicios. De ley, de reglamento, de justicia, de todas esas cosas que provee el Estado y que el sector privado no puede proveer. La inminente instalación de Aratirí aceleró la discusión de un &lt;a href="http://www.larepublica.com.uy/politica/436420-en-tensa-sesion-se-aprobo-el-nuevo-codigo-minero"&gt;Código Minero&lt;/a&gt;. La posibilidad de extracción de petroleo está dando lugar a todo un rollo legal sobre el cánon por yacimientos y los derechos de ANCAP. Pero aterrizar a Hirschman sobre la coyuntura nacional, da pie a mucha mas interrogantes.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por un lado: algunas veces parece que el gobierno estuviera preocupado por la 'crisis de crecimiento', como buscando un 'crecimiento equilibrado', como si el sector privado &lt;i&gt;no&lt;/i&gt; estuviera en condiciones de responder. Entonces, ¿porqué no retrasar o cancelar las megainversiones internacionales en el&amp;nbsp;país? ¿Necesitamos minería a cielo abierto con una tasa de crecimiento superior al 5%? Los cálculos de impacto, que estiman la generación de empleo y la utilización de insumos nacionales y todo lo demás, ¿consideran la factibilidad de la provisión de todos esos recursos? Hablando mal y pronto, con una tasa de desempleo en mínimos históricos, ¿necesitamos un emprendimiento que demande miles de personas para la construcción? Capaz los problemas de empleo son otros. ¿ANCAP y CUCPSA, dan abasto para producir todo el hormigón que se va a necesitar? ¿O se va a traer de Brasil?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por otro lado: algunas veces parece que el gobierno pensara que la crisis de crecimiento viene por el lado del crecimiento desequilibrado, que asistimos a fortísimos tirones de algunos sectores, y que el sector privado &lt;i&gt;si&lt;/i&gt; estaría en condiciones de responder. Se destacan las tasas históricamente altas de inversión, se busca sancionar leyes de asociación público-privada, se cambian algunos códigos como se mencionó. Sin embargo, mas allá de estas señales, no parece que el estado/gobierno/sistema político estuviera en condiciones de responder, &lt;i&gt;él mismo&lt;/i&gt;, a los 'tirones' que presionan sobre toda la estructura.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para Hirschman las coyunturas de crecimiento desequilibrado presionaban tanto al sector privado como al sector público. De aquí en mas, una opinión muy personal. La educación está en crisis hace 15 años. Mínimo. La seguridad, mas allá del manejo mediático, es un tema. La reforma del estado es un chiste. La provisión de servicios por parte del estado tiene una eficiencia inamovible (inamoviblemente baja), como sus funcionarios. La revitalización de AFE va lento como una de sus propias locomotoras. Y así.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La 'crisis de crecimiento' es 'crisis' para el sistema político, ya que ilustra los fracasos de gobiernos anteriores (en educación por ejemplo) y los problemas de gobiernos recientes (en reforma del estado y otras yerbas, por ejemplo). El sector privado puede reaccionar, en ciertas áreas, pero hasta cierto punto. La CUTI puede ofrecer cursos muy baratos de formación de personal. Los sindicatos y los empleadores pueden asociarse para capacitar, &lt;a href="http://www.cinterfor.org.uy/public/spanish/region/ampro/cinterfor/temas/worker/exp/uru/ii/index.htm"&gt;en construcción&lt;/a&gt;, en metalúrgica. Pero 'la reforma del sistema educativo', no es cuestión de privados. Quizás si Hirschman hubiese pasado unos años en Uruguay en vez de en Colombia, en vez de la 'teoría del crecimiento desequilibrado' tendríamos la teoría del 'crecimiento no-hagan-olas'. Quizás si se hubiera quedado aquí se hubiera convertido en un jubilado apacible de traje gris. Me lo imagino a Albert como uno más entre tantos en estos tiempos,&amp;nbsp;agarrándose&amp;nbsp;la cabeza con ambas manos, con una expresión cansada en su rostro: &lt;i&gt;pero hagan algo de una vez&lt;/i&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;table align="center" cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://farm5.static.flickr.com/4006/4697924249_9c38250a03.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;img border="0" height="276" src="http://farm5.static.flickr.com/4006/4697924249_9c38250a03.jpg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/elamormuerde/4697924249/in/photostream/lightbox/"&gt;Se les escapa la tortuga. Y encima en tren.&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-4586175063465447597?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/4586175063465447597/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=4586175063465447597&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/4586175063465447597'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/4586175063465447597'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/06/hirschmann-aratiri-y-la-crisis-de.html' title='Hirschman, megainversiones, y la crisis de crecimiento'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://farm6.static.flickr.com/5012/5490533154_7c5e92eb57_t.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-6343755266859504095</id><published>2011-06-07T20:58:00.013-03:00</published><updated>2011-06-08T20:57:52.207-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='uruguay'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='situacionismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='viajando'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historias'/><title type='text'>Viajando</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Elcano y Serrato&amp;nbsp;queda a tres o cuatro cuadras del Cilindro, mas el guarda del 174 olvidó avisarme y la tardecita se convirtió en un paseo por los confines de la ciudad, que siempre viene bien para tomar conciencia del contexto y los prejuicios de uno.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En concreto cuando vi que el cartel de la ferretería rasposa de una esquina decía 'Cerrito' intuí que el guarda no se había acordado de mi. Sin embargo una vez que uno sabe que no está yendo a donde debe, persiste el sentimiento de seguir adelante, simplemente para ver que hay ahí, mas adelante, fuera del mapa mental que uno tiene de la ciudad.&amp;nbsp;Unas paradas después, me paré a hablar con el guarda. '¿Falta mucho?' dije; '¿Para que?' contestó, para confirmar mi&amp;nbsp;sospecha&amp;nbsp;al acto seguido &amp;nbsp;agregar 'pah, me olvidé de vos flaco, disculpá...'. Me sugirió tomar otro 174 para el otro lado, 'diez o doce paradas', aunque, claro, cuando quise bajar no me dejó porque 'acá está feo'. Vi pasar la planta de Ecopet. Vi pasar un par de industrias mas, de esas que siempre quise saber donde estaban.&amp;nbsp;Están&amp;nbsp;muy, muy lejos. Que el guarda no me dejara bajar y me fuera a indicar dónde hacerlo me impresionó. Hacia rato que la zona me parecía fea, aunque lo había adjudicado al prejuicio propio de una persona que no conoce esos barrios. Era cierto sin embargo que el bus hacía dos o tres paradas que no levantaba ni descargaba pasajeros, solo los transportaba, vaya uno a saber donde.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; text-align: center;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-QgkThmM9L04/Te622S7YHLI/AAAAAAAAAhE/PJ1tdW0svMQ/s1600/Untitled-2.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto; text-align: justify;"&gt;&lt;img border="0" height="132" src="http://4.bp.blogspot.com/-QgkThmM9L04/Te622S7YHLI/AAAAAAAAAhE/PJ1tdW0svMQ/s320/Untitled-2.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;Del trabajo al Cementerio del Norte&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;El guarda me bajó en una esquina sin luz, en una parada sin vereda, con mucho barro en el que hundí las botas cuatro, cinco o hasta seis centímetros. Caminé quince metros, crucé una calle, me paré quietito en la otra parada, de esas de formato 'techo de lata'. A mi izquierda un muro enorme que hoy entendí era el Cementerio del Norte. Mas allá, oscuridad, un&amp;nbsp;almacén&amp;nbsp;con una bombita de 25 probablemente, enrejado. A la distancia, por una calle con un cantero casi sin pasto, una luz esquiva y danzarina. Iluso, al bajar del bus pensé que si el otro demoraba mucho, podía optar por un taxi. Apenas autos pasaban,&amp;nbsp;algún&amp;nbsp;ruido a moto. Ni miras de taxi. En los quince a veinte minutos de espera pensé que había sido casualmente apropiado salir de casa con la chaqueta de cuero vieja, la larga, que compré en una casa de ropa usada. Incidentalmente se rajó en el codo al salir a comprar comida al almuerzo, por lo que al estar de noche junto al Cementerio del Norte esperando el bus salvador, tener una chaqueta de cuero vieja rajada, pensé, podía ser una ventaja. Después pensé que quizás no, podía llamar la atención. Pero estaba notoriamente&amp;nbsp;raída. A los metaleros nunca los roban, pensé. Cuanto mas uno se parezca a un metalero, mejor. Luego pensé que era ridículo pensar en las chances de ser robado o no en función de una chaqueta, o de ser metalero. Tenía&amp;nbsp;frío&amp;nbsp;en el codo. Pasó el bus. A la cuadra la mujer guarda le indicó al chofer que no parara en la siguiente parada. Al pasar, la luz danzarina resultó ser una fogata de un conjunto de pseudoindigentes; contra la pared varios electrodomésticos viejos, desguazados, presumiblemente en venta. Perros, botellas de agua mineral con un líquido oscuro, probablemente vino suelto; buzos de lana desvencijados, barbas, mugre, en la parada en que no para el bus. 'No pares que estos son...'; la guarda no terminó la frase. '¿Malandras?' pensé. ¿En que se diferencian estos malandras de los que habitan el edificio ocupado en Bulevar Artigas y Maldonado? ¿Porqué no paran acá, y paran allá?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Quince paradas después bajaba, ahora si, en el lugar adecuado. La guarda olvidó avisarme, pero esta vez iba prevenido. A mis ojos sin embargo la zona seguía siendo fea. Aunque, con iluminación las calles. Veo un taxi pasar. Un policía caminando regresa a su casa. El&amp;nbsp;propósito&amp;nbsp;de mi viaje era retirar un radiograbador comprado en&amp;nbsp;Internet. Toco timbre y el señor de unos treinta años me dice que ya vienen. Abren una puerta lateral, un señor de unos sesenta me hace pasar a un patio lleno de trastos viejos. Me hace pasar al fondo, hay una pared sin pintar, donde una tela muy vieja y raída oficia de cortina. Adentro, otra mujer de otros sesenta, me hace pasar a otra habitación, donde una mujer de unos setenta, me entrega el radiograbador. Me tratan de usté. Todo es viejo, sucio, relativamente destruido. Una mesa con un hule floreado arriba. La "casa" parece haberse quedado en los sesenta, setenta, salvo por el televisor, nuevo, pantalla plana, en una pared. El radiograbador tiene un cassette de Galaxia FM, al que dan 'play' para que me cerciore que funciona. No reconozco la cumbia.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Intuyo que en ese terreno antaño se estableció una primer pareja, y que sucesivas reformas dieron pie a una casa en el fondo para el hijo y su esposa, núcleo familiar que se expandió al incorporar a la madre de la esposa del hijo. O quizás la historia sea al revés. De hecho la mayor parte de los hogares del país son así, lo que se llama 'hogares ampliados', para reducir costos, para sobrevivir, en definitiva. De hecho la mayor parte de los hogares que conozco personalmente no son así. Estoy en una casa promedio de un uruguayo promedio en un barrio promedio, pienso. La mujer mas vieja se disculpa por no haber podido entregar el aparato de mañana. Fue al médico a las ocho, pero se habían acabado los números. Intuyo una cola larga en salud pública. Luego reexamino la intuición: con el FONASA y demás políticas similares, ¿no tendrá acceso a otra cosa? ¿Tendré el&amp;nbsp;folletín&amp;nbsp;atrasado?. Me disculpo con la mujer por llegar tarde, explico me pasé quince paradas, por la falta de aviso del guarda. La mujer me dice que me bajé en una zona muy complicada, que menos mal no me pasó nada. Que extraño, al salir en realidad no termino de entender la gran diferencia entre este barrio y en el que me encontraba a quince paradas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Espero el tercer 174 del día. Veo pasar los taxis, la gente, las motos. En frente a la parada, una barraca. A una cuadra, un lugar vende vino. En botellas, veo, a través del vidrio engrasado. En diagonal, venden leña en un terreno cercado. Tomo el bus y resulta ser una de las unidades nuevas, extra-bajas, extra-fácil&amp;nbsp;de subir. La gente en el bus se ve igual que en el otro bus.&amp;nbsp;Me siento junto a un muchacho joven, de unos diecisiete o dieciocho años.&amp;nbsp;&amp;nbsp;Veo el recorrido para el otro lado, entiendo que me perdí inicialmente porque no reconocí el lugar donde estaba el Cilindro porque, bueno, &lt;a href="http://www.180.com.uy/articulo/14588"&gt;el Cilindro no está más&lt;/a&gt;. El bus dobla por Ocho de Octubre, en una zona que me disgusta, pero el contraste con el Cementerio del Norte es muy fuerte. 'Que lindo Ocho de Octubre'. El muchacho joven junto a mi escribe con lápiz en una cuadernola. Algo sobre unas tijeras mágicas, parece estar escribiendo un cuento, escribe, separa el lápiz de la cuadernola, piensa, mira para afuera, respira, escribe nuevamente. En el relato el personaje enfrenta una puerta, que antes no estaba ahí. Leo por arriba la última frase antes de decidir respetar su intimidad y no leer mas: 'Al fin había una salida'. En realidad escribió 'havia', para corregirlo dos paradas después. ¿Será del Cerrito? ¿Será del Cementerio del Norte? ¿Querrá ser escritor? ¿Poeta? ¿La salida del personaje, será una proyección de la salida del entorno que anhela el muchacho? ¿Será tarea para el liceo? Imagino el futuro de un poeta urbano de la periferia montevideana, lo duro que puede ser salir adelante. Estoy pensando cualquier pavada en base a mi ignorancia supina, pienso. El bus dobla, el muchacho abre un cierre de la mochila y saca una caja de cigarros y un encendedor. Toda mi simpatía se desvanece. Recuerdo cuando hace años una novia (que casualmente fumaba) me mostró cómo cierto director francés siempre hacía que sus personajes mujeres fueran fumadoras casi compulsivas, 'es un signo de debilidad', me decía ella, mientras fumaba. El muchacho se me antoja&amp;nbsp;débil, no será un poeta de la periferia, quizás esté escribiendo una canción. Guarda la cuadernola, amago a levantarme pero me dice que se baja después; por el Obelisco se baja, lo dejo pasar y me quedo parado en el pasillo, me mira y pregunta '¿bajas tu aquí también?. No, le digo, estoy cansado de estar sentado, gracias. Baja y pienso, ¿hablarán de 'tu' allá por el Cementerio del Norte? Lo veo prender el cigarrillo. ¿Será de Rocha el muchacho? Camina y se pierde de vista. ¿Cómo se llega a ser de Rocha y vivir allá lejos?&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;table cellpadding="0" cellspacing="0" class="tr-caption-container" style="float: left; margin-right: 1em; text-align: left;"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td style="text-align: center;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="clear: left; margin-bottom: 1em; margin-left: auto; margin-right: auto;"&gt;&lt;a href="http://www.blogger.com/goog_813858167"&gt;&lt;img border="0" height="212" src="http://farm6.static.flickr.com/5251/5402945040_55887d2dc4.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="tr-caption" style="text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.flickr.com/photos/elamormuerde/5402945040/in/photostream/lightbox/"&gt;Villa Felicidad&lt;/a&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Llego a casa pensando que uno nunca sabe nada mas que del entorno más cercano, y que la necesaria distancia que es saludable tomar respecto a las creencias de uno mismo, no es preciso buscarla tras un avión, a catorce mil kilómetros, en otras tierras; como cuando tomé el tren a &lt;a href="http://maps.google.com/maps?f=q&amp;amp;source=s_q&amp;amp;hl=es&amp;amp;geocode=&amp;amp;q=villa+felicidad&amp;amp;aq=&amp;amp;sll=-32.522779,-55.765835&amp;amp;sspn=10.163729,19.753418&amp;amp;ie=UTF8&amp;amp;hq=&amp;amp;hnear=Villa+Felicidad,+Departamento+de+Canelones,+Uruguay&amp;amp;ll=-34.64433,-56.248026&amp;amp;spn=0.019383,0.054932&amp;amp;t=h&amp;amp;z=15"&gt;Villa Felicidad&lt;/a&gt; y terminé descubriendo que el Fernet con Coca sale treinta pesos en La Paz. Los &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Situacionismo"&gt;situacionistas &lt;/a&gt;ya habían entendido en los años sesenta&lt;a href="http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-146(036).htm"&gt; la importancia del ambiente geográfico en la percepción y la conciencia&lt;/a&gt;, la &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Psychogeography"&gt;psicogeografía &lt;/a&gt;de la que también habló &lt;a href="http://www.ballardian.com/"&gt;Ballard &lt;/a&gt;unos años después. La &lt;a href="http://artepublico.wordpress.com/recorridos/"&gt;dérive &lt;/a&gt;de los situacionistas, ese andar sin rumbo por la ciudad siguiendo el impulso y recuperando la capacidad de maravillarse de todo, de sentirse vivo y cuestionar lo aprendido. El programa radical de dejar de vivir la vida en base a rutinas de movimientos. El sol es siempre el mismo, pero &lt;a href="http://www.afe.com.uy/horarios/horarios.html"&gt;a una hora en tren de la ciudad&lt;/a&gt;, es mucho mas dulce.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;i&gt;En el fondo, viajar, es un estado de conciencia.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8735478255289996035-6343755266859504095?l=elamormuerde.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://elamormuerde.blogspot.com/feeds/6343755266859504095/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8735478255289996035&amp;postID=6343755266859504095&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/6343755266859504095'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8735478255289996035/posts/default/6343755266859504095'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://elamormuerde.blogspot.com/2011/06/elcano-y-serrato-queda-tres-o-cuatro.html' title='Viajando'/><author><name>Matías Brum</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05145300489970977116</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/-ZleqWDPyGI0/TkJuRWc4d8I/AAAAAAAAAoo/n_da56UB3xI/s1600/photo.jpg%253Fsz%253D200'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-QgkThmM9L04/Te622S7YHLI/AAAAAAAAAhE/PJ1tdW0svMQ/s72-c/Untitled-2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8735478255289996035.post-2625943014206545618</id><published>2011-06-01T23:57:00.004-03:00</published><updated>2011-06-08T21:00:38.701-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='economía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='academia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='emprendedurismo'/><title type='text'>Para otros, para uno, para todos, para nadie</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;Hace unos buenos siglos que la organización económica hace que convivan en la sociedad personas que trabajan para otros, o para si mismos. En las últimas semanas varios artículos llamaron mi atención sobre aspectos interesantes de esta distinción. En particular, sobre quién está más satisfecho con su trabajo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En &lt;a href="http://ftp.iza.org/dp5629.pdf"&gt;este artículo&lt;/a&gt;, Hanglberger y Merz hacen un estudio comparativo de que tan felices son los trabajadores de empresas en relación a los autoempleados o pequeños emprendedores. El artículo además resume buena parte de los hallazgos en la literatura empírica sobre el tema, de los que interesan dos: a)&amp;nbsp;La satisfacción con el propio trabajo suele ser mayor entre los autoempleados en comparación con los trabajadores en empresas; b) Los autoempleados suelen trabajar más horas a la semana y tener un ingreso por hora menor en comparación con los trabajadores de empresas. Estos hallazgos se explican, según se dice en el artículo, recurriendo al concepto de 'ingreso no monetario'. Vale decir, los autoempleados encuentran &lt;i&gt;algo &lt;/i&gt;en su actividad que más que compensa el trabajar más horas por menos dinero, y que haría que en el global se encuentren más satisfechos que sus pares en empresas. Este &lt;i&gt;algo&lt;/i&gt;, dicen algunos, consiste en la satisfacción de ser el propio jefe, la independencia, la autonomía, y la realización de actividades menos monótonas, en comparación con el trabajador convencional. Esto tiene algo de apoyo empírico en encuestas y todo. Una explicación alternativa diría que parte de los empleados en realidad quisieran ser autoempleados pero no tienen acceso a capital o a aquello que sea necesario para iniciar su propio negocio, de ahi que se manifiesten más insatisfechos en su rol de trabajadores para otros. Los autores del artículo proponen, testean y digamos que confirman, una explicación diferente, basada en la idea de&amp;nbsp;anticipación&amp;nbsp;y adaptación. Ellos proponen que los empleados en empresas que&amp;nbsp;están&amp;nbsp;en proceso de salir a formar su propio emprendimiento, 'anticipan' el mayor bienestar asociado a la 'libertad' y de hecho encuentran una disatisfaccción importante mientras aun conservan el puesto en la empresa. Los últimos minutos previos a la libertad son los más tortuosos, en esta lectura. Por otra parte, los noveles emprendedores disfrutarían una 'luna de miel' con su nuevo estado que se iría disipando hasta converger a niveles 'normales' de satisfacción con las tareas. A ellos les da que esta luna de miel dura unos tres años. Y con su metodología concluyen que estos dos efectos son los principales elementos atrás de esta mayor satisfacción de autoempleados en relación a trabajadores. Despejando toda duda: más allá de la autonomía, independencia y demás, el principal motivo atrás de esta felicidad radica en la enorme infelicidad de los últimos tiempos bajo autoridades externas y en la luna de miel con la nueva situación.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pero de forma surreal, &lt;a href="http://mpra.ub.uni-muenchen.de/30076/1/MPRA_paper_30076.pdf"&gt;este artículo&lt;/a&gt;&amp;nbsp;incluye un estudio sobre el mismo tema pe
